miércoles, 21 de noviembre de 2012

FARUQ (1 - 4)


Alrededores del Clan del Lobo Invernal
2 de marzo de 1992

Cuando abrió los ojos por primera vez, creyó que seguía soñando. Estaba encerrado otra vez en la habitación, sólo que se había reducido hasta convertirse en una celda claustrofóbica de color blanco, sin rastro de sus antiguos ángulos agudos ni de sus paredes lisas. A pesar de los sudores que tenía, seguía sintiendo un frío penetrante que obligaba a su cuerpo a temblar sin control. Con la vista borrosa, vio a unos lobos discutiendo en aquel lugar tan reducido. Aunque estaban a su lado compartiendo con él su calor corporal, parecía que sus voces provenían de algún lugar muy distante. Faruq trató de escuchar lo que decían sin dar muestras de haber despertado ya:

-Si es verdad lo que me dijo el espíritu de cuervo-, decía un lobo de pelaje gris de hombros anchos y gran mandíbula, -entonces no podemos contar con la ayuda de la mayoría de los espíritus de estas tierras, ya que muchos de ellos obedecen o temen al Gran Wendigo.

-¡Malditos, Wendigo!-, ladró un enorme lobo de pelaje negro rojizo y ojos de color verde. -Si quieren sangre, derramaré la suya con mucho gusto cuando decidan mostrarse abiertamente.

-No, no, no, -replicó otro lobo de sombras marrones con rayas y motas blancas sobre su pelaje. -¿No os dais cuenta? No debemos confundir la venganza con la justicia.

-¡Ellos lo han hecho!-, ladró amenazador el gran lobo. -¡Quisieron matarnos y ahora envían contra nosotros al gran frío!

-Es cierto-, replicó valientemente el lobo de sombras marrones, -pero no puedes culpar a todo el Clan o a todos los Wendigo por las acciones de unos pocos.

-Voz-de-Plata tiene razón-, gruñó un lobo de pelaje plateado a excepción de una pequeña cola desprovista de pelo. -No todos ellos son culpables. Debemos controlar nuestra rabia y pensar con prudencia. Seguro que muchos de los grandes conflictos de nuestros antepasados se iniciaron por los crímenes de unos pocos.

-Sí, eso es. - El lobo de sombras marrones y motas blancas pareció un poco más animado. -¡Piénsalo, Mata-Parientes! La mayor parte de estas tierras que los humanos llaman América pertenecían a los Croatanos, los Uktena y los Wendigo, que convivían pacíficamente junto a su Parentela. Sus leyendas dicen lograron mantener a raya al Wyrm hasta que llegaron los humanos y Garou europeos.

-¿Insinúas que esto es culpa nuestra?-, preguntó Lars interesado.

-No, pero ponte en su cabeza-, enfatizó Voz-de-Plata. -Llegan los europeos. Traen con ellos enfermedades, guerras, expropiaciones de tierras y hambre, por no hablar de criaturas del Wyrm desconocidas para ellos. Toda la tribu de los Croatanos se ve obligada a autoinmolarse en un ritual mágico para desterrar, no matar, sino desterrar a la Umbra a una poderosa Perdición del Wyrm. Es más, las tribus europeas de la Nación Garou también vienen, masacrándolos y quedándose con todos los túmulos que pueden. ¿Qué es lo que queda cuando todo acaba? Un rencor y una desconfianza que pasa de generación en generación. ¿Sabéis cómo nos llaman desde entonces a los descendientes de las tribus europeas? Los Portadores del Wyrm.

Faruq sonrió para sus adentros. Voz-de-Plata podía ser muy convincente si se lo proponía. No le hizo falta incorporarse y contemplar las caras de sus hermanos para saber que Lars y Canción-Oculta estarían reflexionando en silencio acerca de esa parte de la historia de su especie. Incluso Mata-Parientes permanecía callado.

-Entiendo que tienen razones para desconfiar de nosotros o de las tribus europeas-, intervino el lobo plateado, -pero quieren matarnos por pura venganza. Es así de simple. Sus Philodox deberían explicarles la raíz del problema y ayudarles a buscar soluciones.

-Tal vez no puedan nadar a contracorriente-, añadió sagazmente Mata-Parientes.

Faruq no pudo escuchar más y se volvió a dormir de puro cansancio. Quería darles las gracias a sus hermanos por cuidar de él y protegerlo, pero estaba demasiado débil y febril. Además, tenía la garganta seca y sentía unas molestias punzantes. A veces incluso le resultaba difícil respirar. Era mejor ceder al sueño y dejar que el dolor pasase de largo.

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Alrededores del Clan del Lobo Invernal
3 de marzo de 1992

Cuando se despertó de nuevo, seguía encerrado en el mismo cubil de paredes blancas, aunque ahora su vista era lo bastante buena para distinguir que estaba en un refugio improvisado hecho con nieve. La fiebre había remitido levemente, aunque el dolor de garganta no lo había abandonado. Intentó sentarse, no tenía suficientes fuerzas para conseguirlo pero sus esfuerzos llamaron la atención de sus hermanos.

-¡Mirad quién ha despertado!-, gritó con alegría Voz-de-Plata.

Lars se puso junto a él y se convirtió en humano para poder ponerle la mano sobre la frente y medir a ojo la fiebre que tenía en ese momento. Parecía preocupado, aunque no lo suficiente para que Faruq tuviera que asustarse de verdad. Fuera de su vista, escuchó ladridos y gruñidos de preocupación.

-¿Está bien?-, preguntó Canción-Oculta.

-No, pero creo que las defensas de su cuerpo Garou lo salvarán. -Respondió Lars apartando la mano. -Aun así, tendremos que seguir proporcionándole calor, agua y comida hasta que se recupere.

-¿Cuánto?-, le costó preguntar-. ¿Cuánto tiempo llevo enfermo? -Sentía como si tuviese una bola llena de agujas pequeñas pero punzantes dentro de su garganta.

-Casi dos días-, respondió Voz-de-Plata con una sonrisa. -Nos has tenido a todos muy preocupados. Ahora es de noche, pero ahí fuera sigue soplando la ventisca con toda su fuerza.

Faruq asintió, en silencio. Quería decir alguna broma que relaje la preocupación de sus hermanos, del tipo "no me gusta el hotel al que me habéis traído", pero el dolor de garganta le obligó a permanecer en silencio aunque Faruq odiase tener que estar callado tanto tiempo.

En ese momento, las paredes del refugio se vinieron abajo como si se hubiese estrellado contra ellas un árbol gigante. La nieve y el frío irrumpieron en su pequeño remanso de paz, convirtiéndose intrusos indeseables que aparecían sin invitación. Sus hermanos gruñeron y ladraron de rabia y frustración. Un nuevo golpe destrozó lo que quedaba del techo. Faruq pudo escuchar un inmenso gruñido por encima de las voces de sus hermanos y un hedor apestoso a carroña y carne descompuesta llenó por completo sus fosas nasales.

Voz-de-Plata, que estaba a su lado antes de que empezara el asalto, adoptó la forma de Crinos, agarrándolo firmemente para sacarlo de la nieve derrumbada. La ventisca soplaba con toda su fuerza ahí fuera y el frío era abrumador, lo que obligó a Faruq a concentrarse en adoptar la forma del lobo.

A pesar del viento y la nieve, Faruq atinó a ver la inmensa figura de un oso enorme, cuyo cuerpo estaba cubierto por un pelaje negro salpicado de numerosas heridas y pústulas nauseabundas. Pero lo más perturbador de todo era que desde sus grandes fauces caían sin cesar gran cantidad de gusanos rosados, que se retorcían y se escurrían sin control. No hacía falta ser un sabio Garou para darse cuenta de que fuera lo que fuera aquella cosa, pertenecía al Wyrm.

Mata-Parientes ya había adoptado la forma Hispo para enfrentarse a la amenaza y junto con Canción-Oculta y Lars, que permanecían en Crinos, rodearon prudentemente al monstruo para confundirlo antes de atacar. El oso corrupto rugió desafiante, desprendiendo más gusanos y llenando las cercanías con la peste de su aliento.

Faruq, protegido por Voz-de-Plata a una distancia prudencial, pudo ver la señal de Mata-Parientes un segundo antes de que sus hermanos de manada atacasen al monstruo al mismo tiempo. El alfa de su manada se lanzó a morder la zarpa, sin soltarla entre sus colmillos, mientras que Canción-Oculta clavaba sus garras en una de las patas sobre las que se sostenía y Lars se arrojaba contra su espalda. A pesar de la embestida de los tres Garou, el abominable oso corrupto se mantuvo erguido cuan alto era y levantó su zarpa con Mata-Parientes colgando en vilo sobre ella para golpearle a continuación con su otra zarpa. El alfa salió despedido por los aires hasta aterrizar bruscamente sobre la nieve a varios metros del refugio.

Canción-Oculta volvió a clavar sus garras sobre la pata del monstruo y esta vez logró herirlo lo suficiente para que brotase un icor amarillento de la herida. El oso corrupto rugió de dolor, mientras que Lars rodeaba su cuello con sus fuertes brazos. Mata-Parientes se levantó y cargó de nuevo contra el monstruo moviéndose una velocidad inhumana. Sus garras se abrieron paso a través del vientre del oso y lo sajaron de abajo a arriba. El monstruo apartó a Canción-Oculta y dio un fuerte zarpazo a Lars, que cayó al suelo tambaleándose por la fuerza del golpe.

Mata-Parientes aulló de furia, adoptando inconscientemente la forma Crinos. El oso corrupto, herido de muerte, trató de golpearlo con otro poderoso golpe de sus zarpas, pero el alfa se agachó a tiempo a un lado y, cogiendo impulso con sus patas traseras, se lanzó contra el cuello de la criatura. Esta vez el golpe logró derribar por fin al monstruo, que cayó al suelo ruidosamente. Mata-Parientes y Canción-Oculta siguieron golpeándolo sin parar, incluso un tiempo después de que hubiese dejado de moverse.

-Creo que era un Fomor, una ser vivo poseído por una Perdición-, ladró Mata-Parientes triunfante erguido encima del cadáver de la criatura. -Hemos matado a nuestro primer sirviente del Wyrm. -Luego alzó su hocico hacia el cielo y aulló a Selene a pesar de que estaba oculta por el frío manto de nieve. Tres voces más se unieron a él.

-Fuera lo que fuera, tenemos que irnos-, ladró Faruq con las pocas fuerzas que le quedaban. -Puede que haya más de esas cosas ahí fuera y se verán atraídas por vuestros aullidos.

-Seguidme-, gruñó Mata-Parientes.

Voz-de-Plata siguió en forma Crinos para llevar en brazos a Faruq. La manada se adentró de nuevo en los bosques. Todos ellos sabían que no podrían sobrevivir mucho tiempo expuestos a la ventisca sobrenatural del Gran Wendigo. "¡Ayúdanos, dulce Gaia!", rogó en silencio Faruq.

martes, 20 de noviembre de 2012

LARS (1 - 4)


Alrededores del Clan del Lobo Invernal
1 de marzo de 1992

Volvieron a reunirse todos junto al arroyo. Voz-de-Plata y él usaron el don del Roce Materno para curar las heridas más grave que habían sufrido sus hermanos en combate, haciendo que se cerrasen por sí mismas y obligando al dolor a disiparse. Lars se sorprendió en silencio al comprobar los destrozos que podían ocasionar las fauces y las garras de los Garou cuando atendió finalmente al pobre Voz-de-Plata, que había insistido tercamente en ser curado el último por si volvían a atacar los Wendigo. Ahora comprendía mejor a Bron cuando les dijo que los Garou eran las máquinas de matar de Gaia. "Si nosotros podemos hacer esto, ¿qué podrán hacer nuestros terribles enemigos?", pensó con fatalismo.

Sus hermanos de manada estaban discutiendo qué hacer a continuación. Parecía que una vez pasado el peligro del combate, los nervios se habían apoderado por fin de ellos. Canción-Oculta quería enterrar al Wendigo que había muerto luchando contra Mata-Parientes. Por su parte, el alfa consideraba antinatural hacer eso, diciendo que su cuerpo debía alimentar a las criaturas del bosque. Faruq gritaba que debían huir inmediatamente antes de que volviesen a atacarles y Voz-de-Plata trataba en vano de conciliar los ánimos de todos los presentes.

-Ya basta-, intervino con voz cansada. Todos se volvieron para mirarlo. -Hasta ahora hemos tenido mucha suerte, así que no podemos joderlo todo ahora. Mata-Parientes, tienes que alejarnos de este lugar antes de que seamos nosotros los que tengamos que llorar a un caído.

El lobo alfa pareció de acuerdo. Observó los cielos y luego olisqueó la brisa.

-Caminaremos sobre las aguas del arroyo hasta que os diga lo contrario y luego seguiremos a Helios-, dijo con suaves gruñidos.

-Pero eso nos alejará de las ciudades humanas. ¿Por qué quieres hacer eso?-, preguntó Faruq.

Mata-Parientes gruñó irritado y, sin responderle siquiera, empezó a caminar sobre las frías aguas del arroyo. Uno a uno, el resto de la manada lo siguió en fila, atentos a cualquier señal de peligro. Lars sintió de inmediato el dolor causado por las frías aguas en sus patas. Sin embargo, ninguno de ellos protestó ni se quejó. Avanzaron lentamente durante un tiempo hasta que al final Mata-Parientes eligió un tramo del arroyo para salir y volver a correr libremente por el bosque.

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Unas horas después, el tiempo empeoró sin ningún aviso previo. Nubes oscuras impidieron ver siquiera los cielos. El viento se hizo más fuerte y traía consigo el temible frío del norte, congelando rápidamente todas las superficies rocosas y cualquier cosa que permaneciese quieta durante mucho tiempo. La nieve no tardó en hacer también su aparición, cubriéndolo todo con un grueso manto nevado. La visibilidad se redujo a casi tres metros. Lars, que había soportado algunos inviernos duros en Noruega, no había visto un temporal semejante en toda su vida. El frío le abrazaba incluso vistiendo la piel del lobo y adoptando la forma Crinos. El frío les quitaba fuerzas, les debilitaba. Era un monstruo insaciable que trataba de devorarlos a todos. Lars sospechó de inmediato que no era un fenómeno natural, pero no dijo nada hasta que no pudiese confirmar sus sospechas para no asustar a sus hermanos.

Dos horas después tuvieron que detenerse finalmente. Faruq se había desmayado sobre la nieve. Tenía fiebre y temblaba como un niño recién nacido. Voz-de-Plata y él también tenían temblores. Al comprobar que la ventisca no iba a amainar, Mata-Parientes eligió un lugar y, con la ayuda de Canción-Oculta, excavó una madriguera en la nieve para protegerlos de los peores estragos del frío. Por supuesto, a pesar de que durmieron juntos para darse calor, dentro del refugio seguía haciendo mucho frío. Lars no pudo evitar recordar los nueve días que pasó colgado de un abeto durante su prueba de auspicio. Si había logrado sobrevivir a las crueles costumbres de su tribu, no iba a dejar que lo derrotase una "pequeña ventisca".

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Alrededores del Clan del Lobo Invernal
2 de marzo de 1992

Mata-Parientes los despertó al día siguiente. La furia de la ventisca había enmudecido en el exterior. Pese a su debilidad, el estado de Voz-de-Plata y Lars había mejorado considerablemente. Sin embargo, ese no era el caso de Faruq. Su cuerpo, que había regresado inconscientemente a su forma homínida, estaba ardiendo a causa de las fiebres y temblaba sin control alguno. Todos estuvieron de acuerdo en que había que hacer algo, pero nadie sabía qué podrían hacer. Mata-Parientes y Canción-Oculta decidieron aprovechar la calma para salir del refugio y buscar comida urgentemente. Se vieron obligados a abrirse paso a través de la fría nieve hacia el exterior, y una vez que lograron salir, tuvieron que demorarse apelmazando la nieve de las paredes del refugio para que resistiese más tiempo.

Cuando se fueron, Lars dejó que Voz-de-Plata cuidase de Faruq y salió al exterior, decidido a buscar el consejo de los espíritus. La ventisca había amainado, cierto, pero el frío omnipresente no había abandonado la zona. Tardó un tiempo en encontrar una pequeña superficie de agua congelada y, cuando la halló, hizo añicos su superficie golpeándola varias veces. Luego se concentró en su reflejo en el agua para caminar de lado.

La Celosía en este lugar era débil, no tanto como el gran túmulo, pero no era la barrera espiritual que se alzaba en las ciudades. Siempre que caminaba de lado, Lars tenía la sensación de estar cruzando durante unos pocos segundos una masa esponjosa de algodón húmedo, y no por primera vez, se preguntó si sus compañeros de manada tendrían la misma sensación cuando cruzaban la muralla que separaba los mundos. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando llegó al otro lado.

En la Penumbra el paisaje también estaba nevado, aunque se parecía más a un erial helado que al paisaje natural que había visto en el mundo real. Aquí Helios resplandecía con fuerza en los cielos umbrales aunque su luz no fuese suficiente para alejar al frío y espíritus del viento del norte recorrían grandes distancias en sus locas carreas. Parecía que el resto de los espíritus se habían escondido para evitar la furia de los vientos. Tras algunas dudas, Lars decidió moverse para buscar las respuestas que necesitaba. La vida de Faruq podría depender de ello.

Se alejó del estanque de agua y caminó prudentemente con la panza sobre la nieve, intentando no llamar la atención de los poderosos espíritus del viento. Se sobresaltó cuando sintió un pequeño pellizco en su cola. Se volvió para enfrentarse a su enemigo, pero sólo vio a un solitario espíritu de cuervo, con unas plumas negras como la noche, alzando el vuelo para alejarse de sus garras.

-¡Espera!-, gritó Lars. Los espíritus de cuervo eran curiosos por naturaleza, además de juguetones y extremadamente cotillas. Quizás éste podría ayudarle-¡Dime qué está pasando!

El espíritu de cuervo se alzó en el aire levemente, pero regresó planeando hasta donde se hallaba. Hizo ademán de acercarse, para luego alejarse volando bajo. Lars lo siguió corriendo tan rápido como le permitía la forma Crinos. Al final, el espíritu se posó sobre las ramas de un robusto ejemplar de pino y le graznó desde lo alto.

-¿No sabes lo que ocurre?-, preguntó con sorna. -¿No tienes ojos para ver, joven Theurge?

-Estas no son mis tierras-, le respondió Lars aparentando firmeza. -Veo lo que ocurre pero no lo comprendo. ¡Ayúdame, hijo de Cuervo! Muchos desdeñan tu sabiduría pero yo no lo hago.

El cuervo graznó algo completamente sin sentido. Lars tardó unos segundos en comprender que el espíritu se estaba riendo.

-Tratas de adularme para que te preste mi ayuda-, dijo entre carcajadas. -Está bien, te ayudaré sin pedirte a cambio nada más que tu nombre.

El joven Theurge se contuvo de aceptar de inmediato. Ragnor Caza-la-Niebla le había prevenido acerca de eso. Los nombres de los espíritus tenían un poder insospechado, que podía dar ventaja a los Theurge en sus negociaciones, pero también podía ocurrir lo contrario. ¿Quería dar el suyo a un espíritu tan chismoso como un cuervo? Al final, se dio cuenta de que no tenía más opción. Debía confirmar o descartar sus sospechas y averiguar cómo salvar a Faruq.

-Está bien. Acepto. Mi nombre es Lars. Soy una Luna Creciente de la tribu de la Camada de Fenris. Ahora dime por favor qué está ocurriendo?

-El Gran Wendigo está muy enfadado con vosotros-, le respondió el cuervo con un graznido suave que invitaba a la conspiración.

Lars sabía que el Gran Wendigo era un Incarna, un poderoso espíritu, que merodeaba por las heladas tierras del norte. Se decía que era un caníbal y que devoraba el corazón de sus enemigos. También era el tótem protector de la tribu Garou que llevaba su nombre. Ahora todas las piezas empezaban a encajar.

-Es por los cachorros muertos del Clan del Lobo Invernal, ¿verdad? ¿Nos ha enviado la ventisca para vengarse de nosotros?

-¡Sí, sí!-, respondió emocionado el cuervo.

-Pero no tenemos nada que ver con la muerte de esos cachorros-, protestó Lars.

El espíritu iba a responderle algo, pero fuera lo que fuera se convirtió en un graznido de puro terror y levantó el vuelo tan rápido como pudo. Maldiciendo, Lars miró a su alrededor y vio a dos espíritus del viento volando furiosos directamente hacia él. Sin perder un instante, el Theurge salió corriendo hacia el pequeño estanque de agua desde el que había caminado de lado, perseguido de cerca por los espíritus del viento, que lo zarandeaban y lo empujaban violentamente como si fuese un muñeco de trapo en las manos de unos niños que se peleasen por él.

A lo lejos, Lars pudo escuchar el enorme rugido de una inmensa bestia. El cielo umbral comenzó a oscurecerse de pronto, cubierto por un manto de nubes grises. Los espíritus soltaron al Theurge para recorrer con deleite las primeras energías de la ventisca espiritual. Lars no perdió el tiempo. Se concentró en observar su reflejo en el agua, cruzó la Celosía y se encontró de improviso en el mundo material. Aturdido, miró a su alrededor. Aquí el cielo seguía despejado, pero no permanecería así mucho tiempo.

El joven Theurge lanzó un aullido de advertencia a sus hermanos que estaban de caza. El mensaje fue breve y muy claro: "La ventisca volverá muy pronto. Regresad al refugio". Sus hermanos le respondieron desde algún lugar en los bosques. Lars comenzó a correr de vuelta mientras el viento volvía a traer copos de nieve y las nubes oscurecían el cielo nuevamente.

lunes, 19 de noviembre de 2012

CANCIÓN-OCULTA (1 - 4)


Alrededores del Clan del Lobo Invernal
1 de marzo de 1992

Después del trato al que les habían sometido los Wendigo del Clan del Lobo Invernal, no les había quedado más remedio que huir a través de los bosques para salvar sus vidas. Mata-Parientes los guiaba, ladrando a Lars, Faruq y Voz-de-Plata para que adoptasen la forma Lupus y conduciendo a la manada a través de aquel laberinto nevado de árboles esqueléticos. Hacía mucho frío. Canción-Oculta lo podía sentir a pesar de la protección del grueso pelaje Crinos, pero el frío se cebaba especialmente con deformidad metis: la pequeña cola inútil y desprovista de pelo con la que había nacido.

Tras una hora corriendo sin detenerse, sus hermanos suplicaron a Mata-Parientes que hiciese un alto. El alfa de la manada no entendía por qué debían descansar, así que Canción-Oculta se vio obligado a discutir con él para explicarle que sus jóvenes hermanos aún no estaban acostumbrados a vestir y correr tanto tiempo con la piel de un lobo. Mata-Parientes tuvo que ceder tras echarles un mero vistazo. Estaban completamente exhaustos. Se detuvo debajo de unos árboles para que la manada recuperarse fuerzas. Voz-de-Plata, Faruq y Lars se tumbaron inmediatamente en el suelo, resollando como animales heridos de muerte. Mata-Parientes no les recriminó nada. Simplemente se mantuvo de pie, con las orejas en alto y olfateando en busca de cualquier señal que delatase la presencia de enemigos en los alrededores. Canción-Oculta tuvo que admirar la nobleza del lobo Fianna. En varias ocasiones, sus hermanos se habían burlado de él por su torpe forma de caminar cuando adoptaba la forma humana, pero Mata-Parientes no se había reído de ellos ni les había reñido ahora que las tornas habían cambiado. El alfa se separó unos instantes para orinar contra un árbol. Canción-Oculta habló con él cuando volvió, a cierta distancia de sus hermanos para que estos no escucharan lo que quería decirle al lobo Fianna.

-Quiero darte las gracias por defenderme-, empezó diciendo con cierta incomodidad.

-Somos una manada-, respondió él lacónicamente.

-Lo sé, lo sé.- Siguió diciendo Canción-Oculta. -Mira, a lo mejor no entiendes lo que trato de decirte, pero quiero que sepas que valoro mucho lo que hiciste cuando me intentó provocar ese bastardo.

-Somos una manada-, respitió Mata-Parientes.- Cualquiera que os amenace tendrá que enfrentarse a mí primero. Mientras me quedé un soplo de vida, os defenderé con todas mis fuerzas.

Canción-Oculta se sintió conmovido, dándose cuenta de que esas no eran palabras vacías para Mata-Parientes. Estaba hablando completamente en serio. Al lobo Fianna no le importaba que su compañero de manada fuese un metis, ni que lo hubiese infravalorado como alfa, ni que Faruq y sus otros dos hermanos se hubiesen burlado de él por su manera de caminar en forma homínida. No, Mata-Parientes les quería y les protegería hasta la muerte. Pese a todos sus defectos, su lealtad hacia ellos era sincera e incondicional.

Volvieron junto a sus hermanos de manada, que estaban discutiendo entre ellos aunque minutos antes la fatiga no les había dejado fuerzas ni siquiera para hablar. A veces la fisiología sobrenatural de los Garou era algo simplemente asombroso.

-¿Qué ocurre?-, exigió saber el alfa con un poderoso ladrido que detuvo en el acto la discusión de sus hermanos.

-Estábamos discutiendo-, empezó a decir Lars. -Faruq dijo que estaba convencido de que los Wendigo no habían perdido a ningún cachorro, sino que estaban actuando y que todo esto es parte de nuestro rito de iniciación. Voz-de-Plata insistió en que las emociones de los Wendigo eran demasiado intensas y reales para ser una farsa... y supongo que a partir de ahí la discusión se nos ha ido un poco de las manos.

-No era una farsa-, sentenció Mata-Parientes. -Uno de ellos quería matar a Canción-Oculta. Lo vi en sus ojos.

-Es cierto-, intervino Canción-Oculta para respaldarle. -¿Hacia dónde nos llevas, Mata-Parientes?

-Sigo a Selene para alejaros de los Wendigo, -respondió él pensativo, -pero éste no es mi territorio y no sé qué lugares son seguros para nosotros y cuáles no.

Todos permanecieron en silencio. Canción-Oculta sabía que el alfa había hecho un gran esfuerzo por su parte para reconocer en voz alta ese último pensamiento. Entonces se dio cuenta que Mata-Parientes lo había hecho para buscar su consejo.

-Parece que hace más frío por momentos-, afirmó Lars, -comos si el tiempo estuviese empeorando.

-Si, yo también lo noto-, dijo Canción-Oculta. Se le había ocurrido algo, pero tendría que vencer ciertas resistencias por parte del lobo Fianna. -No sabemos dónde estamos, ni en qué dirección tenemos que ir para volver al Clan del Pacto. Te aconsejo que vayamos al sur, hacia el territorio de los humanos. Así evitaremos lo peor del frío y averiguaremos cómo volver a casa.

Toda la manada miró al orgulloso alfa, que permaneció pensativo. Canción-Oculta sabía que Mata-Parientes estaba en un serio dilema. Sólo esperaba que su decisión los protegiese a todos.

-Está bien. Iremos al sur-, gruñó el Fianna con desagrado.

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Poco tiempo después del amanecer, llegaron a un arroyo cuya agua cristalina fluía a través de unos escapardos peñascos rocosos. La nieve se acumulaba formando montones informes entre los árboles esqueléticos. Aquel parecía ser un buen lugar para descansar y detenerse a beber.

Mata-Parientes y Canción-Oculta se adelantaron, atentos a cualquier señal sospechosa. Sus tres hermanos les seguían de cerca, temblando de cansancio. Cuando se hallaron a tan solo unos pocos metros del arroyo, la nieve a su alrededor saltó en todas las direcciones. Grandes formas mitad humanas, mitad lobunas, con el pelaje gris pardo característico de los Wendigo salieron de su cobertura rodeando a toda la manada.

Interponiéndose entre el arroyo y ellos, se alzó otro Wendigo en forma Crinos, aunque éste cargó directamente contra Mata-Parientes y Canción-Oculta. El lobo Fianna adoptó la forma Hispo antes de sufrir la acometida, mientras que el Colmillo Plateado prefirió su forma natural Crinos. La carga del Wendigo fue tan fuerte que derribó al suelo a Mata-Parientes, obligándole a gemir de dolor por la violencia del golpe sufrido. Canción-Oculta pudo apreciar la enorme cicatriz que asomaba por el cráneo del atacante y que le partía la oreja derecha. Era el mismo Garou que le había escupido en el Clan del Lobo Invernal. Sabiendo bien que no era rival para él, el Colmillo-Plateado se mantuvo a la defensiva concentrando todos sus esfuerzos en apartarse de las garras de su enemigo. Logró esquivar así dos ataques más, pero un tercero le dejó unos surcos sangrientos desde su hombro izquierdo hasta el mismo codo. Canción-Oculta chilló a causa del dolor, el más atroz que había sentido nunca. Otro golpe como ese y podría darse por muerto.

Sin embargo, Mata-Parientes se levantó en ese momento, aferrando la pata derecha del Wendigo con sus poderosas fauces, desgarrando la carne sin soltar a su presa. El Wendigo ladró de dolor sin poder evitarlo y su sangre manchó la nieve. Al no poder moverse libremente, intentó golpear a Mata-Parientes barriéndolo con sus poderosos brazos. A pesar del intenso de dolor del impacto, el Fianna no aflojó la presa de sus fauces.

Canción-Oculta se atrevió a mirar rápidamente a su alrededor. Sus hermanos también tenían sus propios problemas. En esos mismos instantes, Faruq se apartaba a tiempo de un flecha imbuida con un espíritu de fuego disparada por una mujer nativa americana desde lo alto de uno de los árboles. Entretanto, Voz-de-Plata y Lars estaban peleando con otros Wendigo, todos ellos en forma Crinos. Y un quinto Wendigo venía a la carrera para unirse al combate.

Moviéndose a una velocidad sobrecogedora, el Wendigo contra el que se enfrentaban volvió a golpear a Mata-Parientes, estrellándolo brutalmente contra el suelo. Canción-Oculta enganchó su brazo derecho con los colmillos y apretó cuanto pudo, sintiendo la carne desgarrarse hasta llegar al hueso. La sangre de su enemigo le dejó en regusto metálico en su boca. A pesar de que intentó volcar al mismo tiempo toda su fuerza para derribarlo al suelo, el Wendigo no sólo permaneció en pie, sino que también hundió su garra izquierda sobre su cuello para obligarle a soltarlo. Mata-Parientes volvió a incorporarse, aunque ya no era él. Sus ojos enloquecidos brillaban con una rabia homicida. Saltó sobre la espalda del Wendigo y esta vez sí que logró derribarlo al suelo, sin dejar de morderle la nuca. El Wendigo empezó a chillar de dolor sin poder quitarse de encima al Fianna, que seguía mordiendo y desgarrando.

Canción-Oculta se incorporó dolorosamente. Voz-de-Plata estaba malherido sobre la nieve, inconsciente y en forma humana. Faruq y Lars trataban de salvarlo de la furia de las Wendigo, interponiendo sus propios cuerpos para proteger a su hermano. Tratando de sobreponerse al dolor, el Colmillo Plateado cargó contra los Wendigo, agachándose en el último momento para golpear en el costado a uno de ellos. Su oportuna interrupción salvó la vida de sus hermanos, igualando el combate en el último momento. Uno de los Wendigo retrocedió para apartarse de las afiladas garras de Lars, mientras que otro hundió la punta de su lanza de sílex en el hombro de Faruq.

Un aullido estremecedor de triunfo indicó a los lobeznos que Mata-Parientes había matado a su rival. El Fianna, todavía enloquecido por la rabia, corrió hacia ellos con sus fauces completamente manchadas de sangre fresca. Los Wendigo no se esperaban aquello. Canción-Oculta pudo percibir su frustración y su rabia al no haber podido derrotar a una "simple" manada de cachorros.

Uno de ellos chilló sobresaltado cuando Voz-de-Plata le cogió la pierna desde el suelo, ayudando a Lars  a hundir sus garras en el vientre de su enemigo. Faruq se alejó corriendo a gran velocidad del Wendigo que lo había herido con la lanza. Maldiciendo la cobardía de su hermano, Canción-Oculta atacó para impedir que la lanza del Crinos atravesase la espalda de Faruq en su alocada huida. Por su parte, Mata-Parientes mordió la rodilla del tercer Wendigo, alzándola con un violento movimiento que envió al Garou al suelo nevado.

No pudieron verlo, pero la mujer nativo americana cargó otra de sus mortales flechas ígneas en su arco, dispuesta a vengar la vida de su hermano caído. No obstante, Faruq zarandeó de improviso el tronco del árbol, desviando su tiro en el último segundo. La mujer trató de sostenerse y luego gritó unas pocas palabras en un idioma indio.

Los Wendigo reaccionaron de inmediato. Uno de ellos golpeó a Mata-Parientes, para permitir que el que estaba en el suelo pudiese escapar del combate. El otro mantuvo a raya al resto de la manada de cachorros. Lars y Canción-Oculta acosaron a sus enemigos, pero poco pudieron hacer para reducir la distancia marcada por los barridos de la lanza. A continuación, los dos Wendigo salieron corriendo detrás de su hermano. Mata-Parientes los persiguió, sin dejar de acosarles. Canción-Oculta y Lars siguieron a su alfa para que no dejarle indefenso ante un posible contraataque. Finalmente, les perdieron la pista entre los árboles a unos veinte o treinta metros de dónde les habían atacado.

El arranque de furia de Mata-Parientes ya había finalizado, pero aun así estuvo husmeando en los alrededores para cerciorarse de que sus enemigos no iban a volver a atacarles inmediatamente. Canción-Oculta se sintió muy perturbado ante la extraordinaria capacidad de los Wendigo para esconderse en aquel paisaje nevado y aconsejó a sus hermanos volver junto a Faruq y Voz-de-Plata cuanto antes.

Su manada se había vencido en este combate, pero el sabor de la sangre Garou en sus fauces cubrió de vergüenza su primera victoria. "Al menos, hemos sobrevivido todos", pensó con triste amargura.

viernes, 16 de noviembre de 2012

VOZ-DE-PLATA (1 - 4)


Clan del Lobo Invernal
28 de febrero de 1992

Se sentía pletórico, corriendo por fin libre junto a sus hermanos a través de aquel Puente Lunar, ese túnel mágico que los estaba llevando desde Stanley Park a algún destino desconocido para ellos. Era material de primera para componer la canción que narrase su rito de iniciación. No obstante, no tuvo mucho tiempo para pensar en ello ya que pronto llegaron al final del Puente Lunar. Faruq y él fueron los últimos en salir del túnel y pisar la nieve del suelo. Aquí la noche era más cerrada y Selene ya había recorrido un pequeño tramo de su viaje celestial. Asimismo, Voz-de-Plata pudo comprobar que habían llegado a un pequeño claro, rodeado de árboles sin hojas cuyos troncos blanquecinos parecían los mismísimos huesos de la tierra saliendo a la superficie. Faruq fue el último en salir del Puente Lunar y, cuando lo hizo, aquel túnel translúcido y brillante se cerró sobre sí mismo y se hundió en el suelo nevado sin dejar ningún rastro. Voz-de-Plata no pudo verlo con sus propios ojos ya que, al igual que la mayoría de sus hermanos de manada, su atención estaba completamente concentrada en el hombre de buena estatura que les estaba esperando de pie en el claro.

Tenía rasgos claramente nativo americanos. Su larga melena morena desaparecía tras sus hombros hasta alcanzar la mitad de su espalda. Sus ojos los observaban con miradas graves. Vestía un traje tradicional indio sobre el que llevaba puesto un grueso abrigo negro para protegerse mejor del frío.

-Sed bienvenidos, cachorros del Clan del Pacto-, les saludó con una voz fuerte y clara. -Soy el Guardián de la Puerta del Clan del Lobo Invernal. Aquí encontraréis refugio y alimentos para todos. Por la mañana comenzará vuestro rito de iniciación.

Dicho esto, el hombre se dio la vuelta y caminó hacia los árboles sin decir nada más. Voz-de-Plata tenía muchas preguntas que hacerle, pero decidió que no era el momento más adecuado para ello. Miró con cautela a Mata-Parientes para ver que hacía el alfa de su manada, ya que no quería ofenderlo siguiendo al nativo americano sin su permiso. No hizo falta formular ninguna pregunta. El joven lobo Fianna les devolvió la mirada aún en su forma humana y siguió torpemente a su anfitrión. Toda la manada hizo lo mismo.

Cruzaron la arboleda hasta llegar a una pequeña cornisa rocosa, llena de cuevas y grietas naturales en su irregular pared rocosa. Una manta de lana colgaba en la entrada de una de aquellas cuevas para mantener el calor en su interior. El Guardián de la Puerta acompañó hasta allí a los cachorros y los invitó a pasar. El interior de la cueva no era precisamente espacioso ni lujoso, pero era muy cálido gracias a una hoguera encendida sobre una depresión en el suelo donde ardía lentamente un asado de venado. También había una docena de mantas de lana que les protegerían del frío del invierno. Al igual que Lars o Canción-Oculta, Voz de Plata salivó nada más que vio la carne de venado asándose sobre el fuego. Había soportado demasiados días alimentándose a base de una ridícula dieta de pan viejo como para que un simple asado de carne no le pareciese un manjar suculento. Cuando hicieron el ademán de acercarse, Mata-Parientes, que había vuelto a adoptar su forma lobuna natural, les gruñó amenazador y todos se vieron obligados a contenerse.

-Yo soy el alfa-, dijo utilizando los gruñidos de la lengua Garou. -Yo como primero.

-Pero eso no es justo-, se atrevió a responderle Voz-de-Plata. -Hay suficiente comida para todos. Podemos repartirla a partes iguales y comer juntos como hermanos.

-Yo como primero-, ladró Mata-Parientes al tiempo que enseñaba sus colmillos.

-Lo siento, Voz-de-Plata, pero el alfa tiene razón-, intervino Canción-Oculta. -Aunque nos pese, la Letanía lo dice muy claro: "Dejarás la primera parte de la presa para el de mayor posición".

-Pero nosotros no hemos cazado esta carne-, apuntó sagazmente Faruq. -No es nuestra presa. ¿Cómo vamos a aplicar la Letanía en ese caso?

-No intentes meter cizaña-, sonrió Canción-Oculta. -Ese precepto de la Letanía no sólo se aplica a las presas que caza una manada de Garou, sino también al botín de guerra y a otras cosas.

-Dejemos de discutir de una vez, por favor-, suplicó entonces Voz-de-Plata. -Cuanto antes coma Mata-Parientes, antes lo haremos los demás.

Mata-Parientes esperó unos segundos más mirando a sus hermanos de manada y, cuando se hubo asegurado que ninguno de ellos le disputaba sus derechos naturales de alfa, se volvió hacia la carne y comenzó a arrancar generosos trozos, tragándoselos con avidez. Su sabor le parecía repugnante, pero se obligó a comer igualmente para estar fuerte de cara al rito de iniciación.

Mientras esperaban a que Mata-Parientes terminase de comer, Voz-de-Plata le preguntó a Lars si sabía qué era exactamente un Puente Lunar. Canción-Oculta y Faruq también miraron al Theurge de su manada con curiosidad esperando una respuesta.

-Básicamente es un espíritu, una de las hijas de Selene que se llaman Lúnulas. Pueden adoptar la forma de un túnel brillante para transportar a los Garou de un túmulo a otro, pero para hacerlo tiene que tener el permiso de los tótems espirituales de cada túmulo, además del de los respectivos Guardianes de la Puerta, claro. Sin embargo, he oído que las Lúnulas pueden hacer muchas otras cosas y que al igual que su madre, adoptan varios rostros. Mi maestro incluso me aconsejó que las evitase durante las noches de Luna Llena, puesto que se vuelven irracionales y extremadamente violentas.

Todos ellos se sorprendieron del poder de los espíritus. Sus primeros pasos por la Umbra ya les habían mostrado una mínima parte de los extraños y misteriosos poderes de sus habitantes, pero lo que todos ellos ignoraban hasta ahora salvo Lars era que también podían afectar al mundo físico.

Una vez que Mata-Parientes estuvo saciado, se alejó de la carne y se recostó en el suelo rocoso sobre sus patas desdeñando las mantas humanas. El resto de la manada había decidido repartir lo que quedase a partes iguales, por lo que se sentaron junto al fuego y disfrutaron juntos del sabor de la carne asada.

Cuando terminaron su pequeño banquete, se tumbaron cubiertos por las mantas de algodón y durmieron plácidamente por primera vez en muchos días. Ninguno podía sospechar si quiera lo que les esperaba a continuación.

-.-

Pasadas unas horas, todos ellos se despertaron al escuchar un aullido horriblemente largo y doloroso. A pesar de estar atontado por la brusca forma de despertarse, Voz-de-Plata se dio cuenta enseguida de la naturaleza del aullido.

-Es una Endecha por los Caídos-, murmuró a sus hermanos. -Ha debido ocurrir una terrible tragedia.

Luego escucharon un nuevo aullido, menos sombrío, pero igualmente urgente.

-Ese es el Aullido de Llamada al Clan-, afirmó sorprendido Canción-Oculta. -Parece que están llamando a todos los miembros del Clan del Lobo Invernal.

-Tengo un mal presentimiento acerca de cómo va a terminar esto-, murmuró Lars taciturno.

El Guardián de la Puerta apartó en ese momento la manta que cubría la entrada de la cueva y con voz enfadada, les ordenó que le siguieran. Al salir, vieron a numerosas figuras, todas ellas nativo americanas, esperando en el exterior. El frío de la noche no parecía hacerles mella en absoluto. La mayoría de los hombres y mujeres reunidos allí estaban en sus formas Homínidas, pero había unos pocos en formas Crinos, Hispo y Lupus luciendo el pelaje gris pardo característico de los Garou de la tribu Wendigo. En esos momentos, había casi una veintena y seguían viniendo más y más.

Voz-de-Plata no tenía ni idea de lo que estaba pasando, pero no le gustó las miradas de abierta hostilidad con que les recibieron. Sus hermanos parecían compartir sus mismas impresiones. Mata-Parientes estaba tenso, con el pelo encrespado y las orejas altas. Afortunadamente, Faruq parecía intimidado y permaneció callado mientras los llevaban al centro de la reunión, donde esperaban cinco Garou en forma Crinos.

Voz-de-Plata miró a Canción-Oculta buscando una mirada de apoyo, pero el Colmillo Plateado estaba demasiado concentrado evaluando con atención las reacciones de los cinco líderes del clan. Voz-de-Plata decidió que sería juicioso hacer lo mismo para averiguar qué diablos estaba pasando. Dos de ellos le devolvieron la mirada con la misma hostilidad que la mayoría de los Wendigo reunidos, aunque uno parecía muy triste, casi a punto de llorar, otro parecía estar abochornado por lo que estaba ocurriendo y el tercero les observaba  fijamente. Controlando su furia, el más alto y fuerte de ellos tomó la palabra.

-Ya no sois bienvenidos entre nosotros. Nuestros espíritus nos han traído noticias esta noche. Nuestros cachorros están muertos, asesinados por vuestra gente, y según todas las costumbres de nuestra raza, ya no estamos obligados a llevar a cabo vuestro rito. Sólo os protege de nuestra furia el hecho de que sois cachorros, por lo que no podemos mataros por los crímenes de vuestros mayores. Por lo tanto, quedáis expulsados de este túmulo. No volváis, si lo hacéis ya no se os considerará protegidos por la Letanía.

-Os juro que sentimos vuestra pérdida como si fuese nuestra-, intervino Canción-Oculta, -y os doy mi palabra de honor que averiguaremos quién es el responsable de la muerte de vuestros cachorros. Su crimen no permanecerá sin castigo.

Muy pocos de los presentes parecieron tomarse en serio sus palabras y el clima de hostilidad estaba creciendo peligrosamente.

-Vámonos, ahora-, gruñó indignado Mata-Parientes.

Ninguno de ellos discutió la orden del alfa de su manada, pero cuando se dieron la vuelta, descubrieron que los Wendigo habían formado un pasillo detrás de ellos. "Es un pasillo de la vergüenza", se dio cuenta Voz-de-Plata. "No podrían repudiarnos de una forma más clara". La manada avanzó despacio entre los enfadados Garou del Clan del Lobo Invernal, temiendo un ataque repentino en cualquier momento. Mata-Parientes encabezaba la marcha, seguido por Canción-Oculta y Lars. Voz-de-Plata y Faruq caminaban los últimos. Al estar al final, los dos pudieron ver claramente como uno de los Wendigo, uno joven Crinos que lucía una herida terrible sobre su cráneo que le había amputado también la oreja derecha, se adelantaba a sus compañeros y escupía a la cara de Canción-Oculta. El Colmillo Plateado se detuvo consternado, limpiando el esputo de su pelaje. Mata-Parientes se volvió para gruñir amenazador al Wendigo. Parecía que el joven lobo iba a saltar sobre su garganta en cualquier momento. La tensión podía cortar como un cuchillo.

-No dejéis que os provoque-, suplicó Voz-de-Plata.

-Te deshonras a ti mismo escupiendo a un cachorro que ni siquiera ha pasado su rito de iniciación-, le respondió Canción-Oculta al guerrero Wendigo.

-Marchémonos cuanto antes-, dijo Lars con mucha calma.

El guerrero Wendigo no respondió a Canción-Oculta con nada más que una mirada cargada de rabia homicida. Mata-Parientes gruñó a sus hermanos para que avanzasen y se quedó al final del grupo, retrocediendo lentamente para proteger la retaguardia de la manada y asegurarse de que el guerrero Wendigo no iniciaba otra provocación. Luego todos ellos salieron huyendo en dirección a los árboles.

jueves, 15 de noviembre de 2012

MATA-PARIENTES (1 - 4)


Vancouver, Columbia Británica
28 de febrero de  1992

Mata-Parientes escuchó con atención la conversación de sus hermanos de manada. Por deferencia a él, habían dejado a un lado el idioma humano y se estaban comunicando en el idioma primordial de los Garou para que pudiese escuchar, entender y participar en lo que decían. Cada uno de ellos había contado a los demás qué habían aprendido durante los días que estuvieron separados del resto. Voz-de-Plata fue, por supuesto, el que habló más tiempo de todos ellos, siempre lo era, pero Mata-Parientes tenía que reconocer que sus historias eran cada vez más apasionantes. Faruq fue el último en intervenir para contar sus aventuras en la costra de los humanos. Cuando terminó, Canción-Oculta tomó la palabra:

-Me alegra comprobar que todos pudimos superar con éxito los retos propuestos por nuestros maestros-, empezó a decir, -pero estoy convencido de que aún tenemos que tomar una decisión crucial para convertirnos en una verdadera manada y superar unidos el rito de iniciación.

-¿Qué decisión?-, preguntó Lars, interesado de repente.

-Elegir al alfa que liderará y protegerá nuestra manada-, respondió el Colmillo Plateado.

-Ya... ¿y tú quieres ser ese puesto, no?-, preguntó Faruq con un tono claramente sarcástico.

-¿Y cómo vamos a tomar esa decisión?-, preguntó también Voz-de-Plata. -Las historias que he escuchado dan a entender que hay varias formas para hacerlo.

-No os preocupéis por eso-, gruñó Mata-Parientes. -Yo soy el alfa.

Su afirmación causó un grave silencio entre sus hermanos. Canción-Oculta tensó su cuerpo levemente, pero el resto permanecieron callados aceptando instintivamente lo que era inevitable. Todos menos uno.

-¿Y por qué deberías serlo tú?-, preguntó finalmente Canción-Oculta.

-Yo soy el alfa-, insistió tercamente Mata-Parientes. -Soy más fuerte que cualquiera de vosotros. Sé cazar a las presas y puedo dirigiros para que vosotros también podáis hacerlo. Ninguno de nosotros guiará mejor a la manada en combate contra nuestros enemigos. Yo soy el alfa.

-Hablas como un verdadero lobo, hermano-, protestó el metis. -Pero ahora eres un Garou y tu pequeño mundo es más amplio de lo que habías soñado. Desconoces completamente las costumbres humanas, ignorando sin saberlo muchas cosas que podrían ponernos a todos en peligro. Tu visión es pequeña. Nadie discute tu fuerza, pero se necesita inteligencia y sabiduría para liderar a una manada de Garou.

Mata-Parientes no se ofendió por el desafío de su hermano de manada, pero sí por la forma que escogió para demostrarlo. Sin embargo, actuó por instinto tensando su cuerpo lobuno y enseñando los colmillos mientras le gruñía con ferocidad.

-Yo soy el alfa-, sentenció con un ladrido.

El pelaje plateado del metis se encrespó como respuesta, gruñendo y ladrando también. Canción-Oculta miró a su hermano directamente a los ojos para derrotarlo en un duelo de miradas. El resto de la manada miró la escena sobrecogido. Hasta Faruq permaneció completamente callado. Todos sabían que éste era un momento crucial para ellos.

-Yo soy el alfa-, siguió diciendo Mata-Parientes.

-No, no lo eres-, le siguió desafiando el Colmillo Plateado.

Los segundos pasaron, haciéndose eternos. Al final, Canción-Oculta tuvo que apartar la mirada ante la ardiente voluntad del Ahroun y se agachó para reconocer su derrota. Librar un combate físico ahora hubiese sido antinatural cuando todos los presentes sabían cuál sería el resultado.

-Tú eres el alfa, Mata-Parientes-, reconoció el vencido Colmillo Plateado, -pero te obligaré a escuchar mis consejos siempre que sea necesario por el bien de Gaia y de nosotros mismos.

Mata-Parientes aceptó la derrota de Canción-Oculta, para luego observar al resto de sus hermanos buscando cualquier señal de desafío. Ninguno de ellos se opuso. Satisfecho, lamió un poco el pelaje plateado de Canción-Oculta para aceptarlo como el beta de la manada y, por último, se tumbó a descansar.

-.-

La puerta de la cueva humana donde descansaba la manada se abrió de improviso cuando los rayos del sol que se escurrían por el hueco de la pared adoptaban un tono decididamente rojizo. Era Bron Mac Eire. El Galliard les metió prisa para que levantaran cuanto antes y se subieran a la máquina apestosa que tanto odiaba Mata-Parientes. Todos ellos se acomodaron en su interior como pudieron. Bron no perdió el tiempo, sino que hizo que la máquina apestosa saliese rápidamente de la cueva humana.

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Los llevaron al gran túmulo de Stanley Park, a una zona donde no habían estado nunca antes. Allí, Mata-Parientes, que había adoptado la forma humana por insistencia de Bron, pudo comprobar que los humanos habían construido uno de sus extraños senderos y, por extraño que pudiera parecer, también habían colocado unos enormes troncos de cedro para que adoptasen una forma que no tenía ningún sentido para él. Voz-de-Plata le explicó que aquello era un monumento llamado Lumberman's Arch y que había sido construido por los humanos para celebrar su actividad de tala de árboles. No obstante, para los Garou también era un lugar muy importante pues simbolizaba el asesinato de árboles jóvenes y viejos si las tribus de la Nación Garou no se unían para evitarlo. Mata-Parientes no pudo entender la necesidad de crear algo para recordarlo, pero aceptó la historia de Voz-de-Plata sin discutirla. Bajo los troncos les estaba esperando un Garou en forma de lobo, de la tribu de los Wendigo, a juzgar por su pelaje gris pardo, sus hombros anchos y sus mandíbulas cortas y fuertes.

-Yo te saludo, Favorito-de-Cuervo-, le dijo Bron Mac Eire en la lengua Garou. -Estos son los cachorros que deben pasar su rito de iniciación.

Mata-Parientes bajó la mirada ante el Wendigo, reconociendo inconscientemente a un lobo superior a él en todos los aspectos. Una vez que Bron acabó las presentaciones, se apartó unos pasos a la espera de lo que iba a ocurrir a continuación. Por su parte, Favorito-de-Cuervo ignoró a los cachorros y empezó a aullar levantando su morro hacia el cielo de la noche. Su poderoso aullido estaba llamando a Cuervo. Faruq miró a Lars buscando una explicación.

-Es el tótem del gran túmulo-, le explicó Lars en susurros-. Creo que le está suplicando que nos deje pasar.

Faruq no tuvo tiempo para hacer más preguntas. Una luz azul surgió del suelo en ese momento, chispeando y brillando llena de energía. La luz se abrió sobre sí misma revelando la entrada a un túnel traslúcido que se curvaba mágicamente hacia arriba.

-Rápido, entrad en el Puente Lunar-, les gritó Bron con gruñido.

Mata-Parientes hizo lo que le mandaban sin dudarlo. Notó una corriente de aire frío saliendo del túnel, pero se introdujo en él seguido de cerca por el resto de los miembros de su manada. Desde el principio, la sensación de estar subiendo era constante, pero al cabo de un tiempo el túnel se niveló. A veces podían entrever la oscuridad de la noche a través de las paredes translúcidas e, incluso podían ver a Selene más cerca de lo que lo habían hecho nunca en todas sus vidas. Unos instantes después, el Puente Lunar volvía a descender. La brisa fría traía consigo el olor de los pinos y de otros árboles de los bosques que tan bien conocía. Mata-Parientes no sabía a dónde iban, pero estaba convencido de que aquello tenía que ver con el rito de iniciación del que les había hablado todo el mundo hasta ahora.

martes, 13 de noviembre de 2012

FARUQ (1 - 3)


Vancouver, Columbia  Británica
18 de febrero de  1992

Sus nuevos amigos se habían marchado, dejándolo abandonado en su habitación. Bueno, realmente no lo habían dejado solo, simplemente habían tenido que separarse para acompañar a otros Garou que les habían a enseñar nuevos secretos. Sin embargo, nadie vino a buscar a Faruq. Cuando se dio cuenta de que su espera iba para largo, se tumbó y trató de dormir un poco más. Por una vez, podría descansar sin tener que soportar los ronquidos de Mata-Parientes y Canción-Oculta.

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-¡Eh, despierta! ¡Vamos, arriba! ¡Despierta, gandul!

La voz risueña lo sacó de su pesado sueño. Faruq se incorporó frotándose los ojos para encontrarse de frente con la mujer de la parada de autobús que había colaborado en su secuestro hacía ya varios días. Si la memoria no le fallaba, le había dicho que se llamaba Cathy Saynesbury.

-Tenías que ser tú...-, dijo el joven Garou.

-Sí, era inevitable-, le respondió ella. -Ya te dije que ibas a tener la suerte de conocer a muchas personas interesantes. ¿Decepcionado?

-No, en ese sentido no-, tuvo que reconocérselo, -pero si lo próximo que vas a decirme es que esta cómoda habitación es una cortesía del Hilton para jóvenes Garou, puedes ahorrártelo.

-Ya. Mira, Faruq. Aunque me encantaría pasarme los próximos días teniendo una amena charla de comentarios ingeniosos contigo, tú no estás en mi liga, chaval, y, por otra parte, tengo muchas cosas que enseñarte.

-Vale, pero una última pregunta. ¿Por has tardado tanto en dejarte caer por aquí?

-Tengo más obligaciones además de cuidar de un cachorro indefenso como tú.

-Pero... -Faruq puso tono de absoluta inocencia. -¿No habías dicho que dejásemos para otro momento los comentarios ingeniosos?

-Eso dije, -le respondió Cathy con una sonrisa deslumbrante antes de salir de la habitación.

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Fueron caminando durante más de una hora hasta que llegaron a Dunbar, una serie de barrios limítrofes con las propiedades del campus de la Universidad de la Columbia Británica y con dos pequeños parques naturales. Faruq sospechaba que Cathy le había hecho dar un rodeo intencionado, volviendo a pasar incluso por algunas calles, pero no dijo nada. No sabía a qué estaba jugando esa mujer y hasta que conociera las reglas, no pensaba meter la pata. Al menos, de momento. Finalmente, Cathy Saneysbury se decidió a entrar en un viejo restaurante en los bajos de un edificio de apartamentos de cuatro plantas con una hermosa fachada de cristalería. El restaurante de comida rápida, por el contrario, era viejo y no debía haber recibido ninguna reforma importante desde hacía lo menos treinta años. Incluso el mobiliario parecía gastado. La canción de Hound Dog interpretada por Elvis Presley les recibió cuando entraron en el local. Cathy fue derecha al reservado situado al final de la barra y se sentó allí. Faruq no tuvo más remedio que seguirla. Se fijó en que la clientela tampoco era muy estricta. Había un grupo de universitarios en una de las mesas, y dos tipos vestidos de traje y un hombre gordo leyendo el periódico sentados en los taburetes de la barra.

-¿Por qué estamos aquí?

-Para comer, claro-. Le respondió con una rápida sonrisa. -Creí que después de varios días comiendo pan mohoso, agradecerías una buena hamburguesa con patatas fritas.

-¿Pero no se supone que lo de la habitación meada y el pan mohoso son parte de la tradición que nos ayudará a superar el rito de iniciación?

-No lo sé. -Respondió ella muy seria. -¿Donde está escrito? ¿Y qué sentido tiene de todas formas? Puede que ni siquiera salgas con vida de tu rito de iniciación. Deberías poder comer hasta hartarte. Venga, pide lo que quieras. Una cosa está claro: hagas lo que hagas, personalmente yo he venido a cenar.

Faruq se sorprendió por la oferta de Cathy. El estómago llevaba protestando todo el tiempo desde que cruzaron la puerta del restaurante y olieron el maravilloso aroma de la carne haciéndose en los fuegos de la cocina. "¡Dulce Gaia! Si esto es una prueba de autocontrol, la voy a fallar miserablemente", pensó mientras se decidía. Al final, el hambre pudo más que sus buenas intenciones y se puso a estudiar la carta con detenimiento. Cuando la camarera les tomó nota, se sorprendió de todo lo que pidió Faruq. Incluso él mismo estaba sorprendido de tener tanta hambre.

-.-

Afortunadamente, no hablaron mucho durante la cena. Faruq tenía la boca ocupada comiendo su hamburguesa doble con guarnición de patatas, las alitas de pollo y el perrito caliente con mostaza. Cathy sólo cenó una hamburguesa con queso, aunque parecía muy divertida por la voracidad del joven Garou. Al final, la camarera les trajo los postres. Sólo tenían tarta de manzana, pero les aseguró que era la mejor tarta de manzana a este lado de la frontera. Desde luego, tenía un aspecto muy suculento. Cathy aprovechó ese momento para ir al baño mientras Faruq tanteaba con la cuchara su postre.

Faruq se terminó su trozo de tarta antes de que ella volviera. Durante unos segundos, tuvo la maliciosa idea de robarle a ella un poco de postre, pero descartó la idea, no por falta de ganas sino de espacio en su estómago. Por curiosidad, miró a las puertas de los baños. "¡Mujeres! ¿Por qué tardan tanto?", pensó con sorna. Unos pequeños golpecitos en el cristal lo sacaron de sus pensamientos. "¡Es Cathy! ¿Qué demonios hace en la calle saludándome?" Faruq tardó unos segundos en pillarlo. Ella se había llevado su abrigo al baño y no había pagado la cuenta. "Mierda, mierda, mierda". El joven Garou trató de mantener la serenidad. No tenía dinero. Miró a la camarera, que le devolvió una sonrisa recelosa al ver a través del cristal a Cathy en la calle y, luego, se volvió para llamar al cocinero. Faruq aprovechó ese momento para levantarse y salir corriendo hacia la puerta del local. Oyó gritos y maldiciones a su espalda, pero no se volvió para ver las enfurecidas reacciones de los trabajadores del restaurante. Cuando salió a la calle, vio a Cathy correr y girar por una esquina. Trató de perseguirla y la alcanzó en un callejón cercano. Bueno, la verdad era que no la había  alcanzado, sino que ella le estaba esperando allí, riéndose a carcajada limpia.

-¿Por qué has hecho eso?-, le gritó enfadado.

-Ha sido divertido. Deberías haber visto la cara que pusiste cuando me estaba despidiendo.

-No tiene gracia. Se supone que deberías estar enseñándome cosas nuevas como Garou y en lugar de eso te comportas como una adolescente en su fiesta de cumpleaños. ¡Y aquí el adolescente soy yo, joder!

-¿De verdad crees que no te estoy enseñando cosas nuevas?-, le preguntó ella recuperando un poco la tranquilidad y dejando de reír. -Estás aprendiendo, aunque no te des cuenta.

-Pues explícamelo, porque tienes razón. No me doy cuenta.

-Rompiste el ayuno al que te habían sometido estos días porque aceptaste que era innecesario. No es un principio de la Letanía, ni parte de un juramento hecho a los espíritus, sino simplemente una costumbre estúpida. Los Ragabash nacen durante la Luna Nueva para poner a prueba todas las leyes, normas y costumbres, cachorro. Selene nos ha dado ese derecho. Pero los que nos rodean no siempre lo verán así. Como el cocinero que te perseguía. En esos casos, hay que estar preparado para aprovechar cualquier oportunidad para salir corriendo o esconderse, cachorro. Por lo tanto, has aprendido que un Ragabash debe tener una mente rápida y lista para la improvisación.

-¿Y marcharnos sin pagar también era algo que debía aprender?

-No-, le respondió ella con naturalidad. -Ese es un pequeño golpe al orgullo de cierto Señor de la Sombra  que, cosas de la vida, es el verdadero propietario del restaurante. A veces algunos necesitan que les bajen un poco los humos. No te preocupes, él es listo y captará el mensaje. Esa es otra lección Ragabash que puedes aprender. Vivimos en una sociedad guerrera donde todo parece demasiado serio o demasiado grave. A veces es necesario algo de humor para recordar que estamos vivos o para herir algún que otro ego. Ese es otro regalo de Selene para los Ragabash.

-¿Y todo se reduce a eso? ¿Infringimos las normas, salimos corriendo y molestamos a los otros Garou?

-Es una forma muy simplista de verlo. Recuerda, Faruq, nosotros no actuamos al azar. Si rompemos las normas, lo hacemos para asegurarnos de que éstas aún conservan su valor en la actualidad. Otras veces jugamos al abogado del diablo para que los otros Garou aprecien la importancia de algunas leyes.

Faruq pareció pensativo, pero tuvo que reconocer que lo que le decía tenía sentido. Cathy se puso a caminar, haciéndole gestos para que la siguiera. A regañadientes, Faruq lo hizo, reflexionando acerca de lo que le acababan de decir.

-¿Has oído hablar de Reflejo-Triste?-, le preguntó ella de improviso.

-No, ¿quién es?

-Era un Ragabash de los Hijos de Gaia. Él ya era un veterano en los 70 cuando yo ni siquiera había experimentado el Primer Cambio. La cuestión es que Reflejo-Triste se dio cuenta de que en todos los clanes que había visitado los cachorros debían pasar primero su rito de iniciación para ser reconocidos como Garou y, si sobrevivían, recibían las enseñanzas de su correspondiente Auspicio. Esa era una costumbre de  tiempos tan antiguos que nadie recordaba su origen.  Reflejo-Triste se dio cuenta de que los cachorros tendrían más posibilidades de superar su rito de iniciación si partían con la ventaja de conocer algunas enseñanzas y pruebas de su Auspicio. Tras muchas dudas y vacilaciones, defendió esa idea en el siguiente Consejo del Clan del Pacto. 

Como te puedes imaginar aquello levantó una gran polémica. Nuestra cultura es por necesidad muy conservadora y ni siquiera los Hijos de Gaia se mostraron unidos respecto a su propuesta. Sin embargo, Reflejo-Triste estaba preparado para tanta oposición y supo dar respuesta a todos los argumentos contrarios a los suyos. Por ejemplo, la Camada de Fenris y los Fianna argumentaon que no tenía sentido enseñar las artes de los Auspicios a unos Garou que podían no volver de su rito de iniciación. Él les respondió que cada vez quedaban menos cachorros como para enfrentarlos a pruebas mortales sin la preparación adecuada. Y cuando llegó el momento en que ni siquiera la razón podría convencer a aquellos cabezotas, Reflejo-Triste se dirigió directamente al líder de los Colmillos Plateados, Montgomery Abercorn, rogándole que examinase su propuesta con el mismo talante con el que él había traído la tregua con las Sanguijuelas al Consejo de Representantes.

Aquella fue una jugada muy inteligente por su parte. Los Colmillos Plateados estaban obligados a reconocer que las tradiciones podían cambiarse en beneficio de la Nación Garou, lo que dio mucha legitimidad a los argumentos de Reflejo-Triste. El anciano Colmillo Plateado, aunque estaba atrapado entre dos fuegos, acabó teniendo que aceptar los argumentos del Ragabash. Apoyó su idea ante el Consejo de Representantes del Clan del Pacto y, tras muchos debates y duelos, acabó consiguiendo que se aceptase la idea de adiestrar a los cachorros en sus Auspicios antes de someterlos al rito de iniciación. Desde entonces, somos el clan que ha perdido menos cachorros en ese tipo de pruebas, aunque por ahora el resto de los clanes de la Nación Garou no comparte nuestra sabiduría.

-Ahora entiendo lo que me querías decir con eso de poner a prueba las leyes y estar preparado para cuando los demás no puedan aceptarlo.

-¿Ves? Ya estás dando tus primeros pasos en la oscura senda de la Luna Nueva, pero hay más.

-¿Más?

-Sí-, afirmó ella con rotundidad. -Selene también quiso que los Ragabash fuesen espías. Al nacer en la oscuridad, aprendimos inconscientemente a caminar en las sombras, ocultándonos de nuestros enemigos, espiando sus planes y saboteando sus esfuerzos desde dentro. Supongo que ese es el papel Ragabash más valorado por el resto de la Nación Garou.

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Durante el día viajaron juntos por toda la ciudad, de norte a sur y de este a oeste. De noche, dormían en casas de la Parentela de otras tribus y compartían sus historias con ellos. Faruq aprendió muchas cosas de Cathy, llegándola a apreciar sinceramente. Ella siguió enseñándole los secretos de los Ragabash a través del ejemplo, aunque de vez en cuando compartía con él alguna historia interesante.

En la Umbra de Stanley Park, los espíritus compartieron con él algunos de sus dones. De un espíritu guardián de la humanidad, aprendió el don de la Persuasión, para manipular las emociones humanas. Un espíritu de Camaleón le enseñó a pasar entre otras personas sin ser observado a través del don de Ojo Nublado. Y finalmente, un espíritu de guepardo compartió con él parte de su rapidez a través del don de Velocidad de Vértigo.

Una noche ella le habló de la triste historia de la tribu a la que pertenecían los dos. Le dijo que los suyos habían habitado en una tierra mágica llamada Khem, a la que la mayoría de los humanos llamaban ahora Egipto. Los suyos habían vivido allí protegiendo su hogar contra el Wyrm según las leyes de Gaia, pero la desgracia cayó sobre ellos por culpa de Osiris y Set. Esas dos antiguas y poderosas sanguijuelas ambicionaban controlar el primitivo reino de Khem y enfrentaron a sus descendientes en una guerra total para apoderarse de la tierra de los Caminantes Silenciosos. A sus antepasados no les gustó ninguno de los dos bandos, pero puesto que Set y los suyos hedían más a Wyrm, decidieron convertirlos en el objetivo prioritario de sus ataques. Sin embargo, la fatalidad quiso que Set derrotase a Osiris y que concentrase todo su inmenso poder para lanzar sobre todos los Caminantes Silenciosos una terrible maldición que dura incluso hoy en día. Con sus embrujos, Set consiguió separarlos para siempre de sus antepasados Garou, sin que pudiesen escuchar de nuevo sus sabios consejos como hacían el resto de las tribus de la Nación Garou. Con su maldad, Set logró expulsarlos de Khem y los obligó a convertirse en nómadas, vagando por las tierras de otros. Su Parentela fue dispersada en todas las direcciones y ellos la siguieron para no perder lo poco que les quedaba. Desde entonces, los Caminantes Silenciosos eran nómadas incapaces de encontrar una tierra a la que llamar hogar. Por tanto, todos ellos juraban por lo más sagrado encontrar el modo de deshacer el embrujo de Set.

Faruq sintió tristeza y rabia a partes iguales al escuchar aquella historia. Recordó a su madre, viajando por Estados Unidos y Canadá sin poder quedarse en ningún lugar. Ella no era feliz viviendo como lo hacía. Eso lo sabía incluso su pequeño hijo. Parecía ser feliz, incluso se divertía en algunos breves momentos, pero desde luego ansiaba algo más inconscientemente. Si una Pariente de su tribu podía sufrir así, ¿cuál sería el dolor experimentado por un Garou que conocía la causa de semejante desgracia? En aquel momento, Faruq se juró a sí mismo por su honor que lo haría, que recuperaría el hogar que nunca había conocido.

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Vancouver, Columbia Británica
28 de febrero de 1992

Cathy le estaba esperando sentada sobre un viejo tocón de madera mientras hablaba con Nube-de-Montaña, el Ragabash de la tribu Uktena que había propuesto el desafío. Ella sonrió cuando lo vio acercase y avisó al otro Garou.

-Has tardado, cachorro. Me tenías preocupada.

-No ha sido tan fácil como parecía en un principio-, repuso Faruq intentando recuperar el aliento. -Después de esto, mi lista de amigos en Stanley Park se va a reducir un poco más.

-Lo comprenderán cuando se tranquilicen-, intervino Nube-de-Montaña. -No te preocupes.

-Eso espero-, respondió Faruq. -Me dijiste que tenía que enfrentar entre sí a dos Guardianes de Stanley Park y robar un objeto personal a otro. Te aseguro que Anastasia, de las Furias Negras, y Mirada-de-Tormenta, de los Señores de la Sombra, han tenido algo más que palabras esta mañana. Eso fue fácil.

-Incluso los humanos al otro lado del mundo se han enterado-, confirmó Nube-de-Montaña.

Faruq se detuvo, bajó la mochila al suelo y sacó de su interior un elaborado collar de huesos, que entregó inmediatamente al Uktena.

-Pertenece a Llora-de-Noche-, el Philodox de las Garras Rojas-, explicó sin necesidad, -pero creo que deberías devolvérselo antes de que se enfade de verdad. Si lo está buscando, no tardará en encontrar un rastro que lo conduzca hasta aquí.

Nube-de-Montaña asintió lentamente en silencio, mientras admiraba el primitivo collar que había hecho el Lupus de las Garras Rojas. Cathy le dio un abrazo sincero. El tipo de abrazo que da una hermana mayor cuando el pequeño de la familia logra algo importante por primera vez.

-¡Muy bien, lo has conseguido!

Faruq se sintió conmovido por su gesto. "Ahora sí tengo una verdadera familia", pensó conteniendo las lágrimas.

lunes, 12 de noviembre de 2012

LARS (1 - 3)


Vancouver, Columbia Británica
27 de febrero de 1992

Dolorosamente, Lars entreabrió los ojos muy despacio. En el fondo de su corazón, aún tenía la vaga esperanza de que su sufrimiento no fuera nada más que una enrevesada pesadilla que se había prolongado durante más tiempo del necesario. Sin embargo, la realidad demostró ser muy distinta. El paisaje de montaña seguía vuelto del revés, como una instantánea  mal colocada en un viejo álbum de fotografías. Era una sensación perturbadora encontrar arriba el suelo y abajo el cielo. Volvió a sentir otra arcada en el estómago, pero contuvo el vómito usando las pocas fuerzas que aún le quedaban. En su situación era imposible no hundirse en la desesperación. La cabeza le iba a reventar de dolor, su estómago seguía revelándose contra el vértigo expulsando toda la bilis posible y el frío hacía que su cuerpo temblase de fiebre.

Todo aquello era culpa de Ragnor Caza-la-Niebla, el hombre que debía haber sido su maestro y quien debía introducirlo en las costumbres y prácticas de los Theurge. Lars se lamentaba de no haber hecho caso a su instinto, que había desconfiado Ragnor cuando lo vio por primera vez. El tipo medía poco más de 1,80 m de altura, pero tenía hombros anchos, brazos fuertes y cara de pocos amigos. Su melena parda, al igual que su barba descuidada, guardaba más parecido con unas zarzas salvajes que con el pelo de un homo sapiens Sus ojos oscuros no podían evitar esconder la mirada de un loco, sensación reafirmada por los tres profundos surcos que le cortaban la mitad derecha de los labios de abajo a arriba. Sus ropas tampoco mejoraban su imagen, con su grueso jersey de lana, sus pantalones gastados y sus botas.

A pesar de cuánto lamentaría más tarde su decisión, el caso es que Lars se había subido a la vieja ranchera de aquel perturbado y permaneció a la expectativa mientras Ragnor Caza-la-Niebla lo sacaba de la ciudad y se lo llevaba a una solitaria cumbre nevada situada en algún lugar a cientos de kilómetros al norte de Vancouver. Su maestro no dijo una sola palabra durante todo aquel largo trayecto, ni respondió a ninguna de las preguntas de Lars. Eso debió haberlo preocupado. Sin embargo, Lars creía que probablemente aquello sólo se debía al mal carácter de un hombre excéntrico. ¡Qué equivocado estaba! Cuando llegaron, Ragnor le obligó a caminar durante dos horas, ascendiendo a través del terreno sin seguir ningún camino concreto. Al final, llegaron a lo alto de una pequeña cornisa ocupada por un solitario abeto, de aspecto firme, que hundía sus raíces sobre el escaso suelo terroso. Justo en ese momento, Ragnor le golpeó a traición por la espalda, haciéndole perder dolorosamente el conocimiento.

Al recuperarse, Lars había descubierto que lo había colgado boca abajo de una gruesa rama del árbol con una robusta soga de escalada. Además, ese maldito lunático le había quitado la ropa, dejándolo completamente desnudo y expuesto al frío invernal. Al principio, Lars había sentido incredulidad y miedo. Luego, había tratado de convencerse de que su situación sólo era algún tipo de prueba de resistencia física, pero a medida que se encontraba peor con el paso de las horas, desechó con facilidad aquellas vanas esperanzas. El inmenso dolor de cabeza y los esfuerzos de su estómago no lograron insensibilizar su piel frente a aquel frío omnipresente y cruel.

Desde entonces, los días y las noches se habían sucedido sin orden ni concierto, acompañados de prolongados momentos de inconsciencia junto a miserables horas llenas de dolorosas alucinaciones en las que creía que se iba a volver completamente loco. Una bandada de cuervos negros le hizo compañía en varias ocasiones. Le decían cosas, cosas extrañas, cosas que ningún pájaro debería saber, pero huían espantados al escuchar los aullidos más siniestros que hubiera escuchado nunca. En otras ocasiones, la montaña parecía sacudida por una gigantesca tormenta de nieve, que lo balanceaba peligrosamente hacia las profundidades que aguardaban con ansia su caída. En algún momento, Lars se había dado cuenta de que sufría delirios. Estaba claro que iba a morir allí, colgando para siempre como un péndulo macabro. No obstante, la peores visiones que había tenido fueron más personales. En una vio y oyó a sus padres intentando matarse a golpes en aquel lugar remoto, pero lo único que consiguieron fue acabar cayendo juntos por el precipicio, mientras que en otra vio a su hermano mayor tumbado inerte sobre la nieve, mientras un gran lobo gris devoraba las vísceras de su cuerpo congelado.

La terrible espera de Lars llegó a su fin cuando escuchó unos pesados pasos sobre la nieve. A continuación, el árbol recibió un golpe seco y Lars cayó bruscamente el suelo. Tenía la visión borrosa y la cabeza le daba vueltas una y otra vez. Intentó levantarse. Sus piernas se negaron, por lo que sólo pudo conseguir tropezar hacia delante y caer de bruces otra vez contra el frío suelo. No hizo más esfuerzos, sino que permaneció allí tumbado boca abajo, desnudo y moribundo. El destino tuvo la misericordia de obligarle a perder de nuevo la consciencia.

-.-

Cuando volvió a abrir los ojos, estaba caliente. Se hallaba junto al calor de una pequeña hoguera, protegido del frío bajo una gruesa manta. Sufría la peor jaqueca imaginable, pero estaba vivo. Inconscientemente dio gracias a Gaia por ello. Su vista tardó un tiempo en aclararse, pero cuando lo hizo comprobó en seguida que un pesado manto de nubes ocultaba la luz de Selene y de las estrellas, por lo que las sombras de la noche lo envolvían todo a excepción de la hoguera en la que se encontraba. Una figura siniestra, Ragnor Caza-la-Niebla, salió de la oscuridad y le tendió una humeante taza metálica.

-¿Qué es esto?-, se atrevió a preguntar Lars temblando al escuchar el débil sonido de su propia voz.

-Te ayudará a entrar en calor... y a soportar el dolor de cabeza.

El joven Garou maldijo en silencio, pero aceptó la taza que le ofrecía. Aunque su estómago volvió a rebelarse una vez más, los pequeños tragos de ese líquido cálido parecieron apaciguarlo y pronto se encontró mejor. Incluso el dolor de cabeza fue perdiendo fuerza, convirtiéndose en una presencia lejana en las profundidades de su mente. Ragnor Caza-la-Niebla se sentó frente a él, observándolo con sus ojos enloquecidos. Ninguno de los dos tenía ganas o deseo de hablar, por lo que pasaron cierto tiempo en silencio. Cuando se sintió mejor, Lars se atrevió a hacer la inevitable pregunta.

-¿Cuánto tiempo me has tenido ahí colgando?

-Nueve días-, le respondió huraño Caza-la-Niebla.

-Pero eso... es imposible... debería estar muerto-, balbuceó incrédulo Lars.

-Has estado con un pie en cada mundo, caminando entre la vida y la muerte.

-¿Por qué? ¿Por qué lo has hecho?

-Para probarte, cachorro-, respondió Ragnor. -Desde el principio de los tiempos, todos los hijos de Fenris que aspiran a convertirse en Modi deben superar esa ordalía. Esta noche te has ganado el derecho a ser instruido en los misterios de los Theurge de nuestra tribu.

-¡Podía haber muerto!-, le grito el joven Garou completamente fuera de sí. -¡Podías haberme matado, maldito loco!

Caza-la-Niebla se tensó con rapidez y una mirada asesina apareció fugazmente en sus ojos, lo que hizo que Lars enmudeciese de inmediato. Incluso si no estuviera tan débil y pudiese adoptar de inmediato la forma de guerra Crinos, estaba seguro de que no sería un buen rival para Caza-la-Niebla.

-No vuelvas a hacer eso-, le amenazó Ragnor. -Si hubieses sido indigno, habrías muerto bajo el árbol y no en una situación que podría haber puesto en serio peligro a tus hermanos de manada en el peor momento posible. Pero no temas, cachorro. Te repito que has demostrado tu valía, aunque te juro solemnemente que no sentiré el menor reparo en arrancarte las vísceras con mis propias manos si vuelves a faltarme al respeto.

Lars no dudó que Caza-la-Niebla podría hacerle eso y mucha más si lo irritaba demasiado. Era mejor cerrar el pico y escuchar lo que tuviese que decirle aquel jodido lunático. "¡Cómo si tuviese otra opción!", pensó con amargura.

-Supongo que ya te han explicado que eres un Theurge, cachorro-. Caza-la-Niebla parecía muy concentrado en lo que tenía que decirle. -Te habrán dicho que eso quiere decir que eres un chaman y un curandero, lo que los nativos de estas tierras llamarían un hombre medicina. Esas palabras sólo son palabras vacías para intentar describir todo lo que somos y lo que debemos hacer, pero como descubrirás muy pronto, las cosas pocas veces son tan sencillas como parecen.

Los Theurge caminamos entre los dos mundos, uniendo nuestro lado espiritual con el físico. Somos los sacerdotes de la espiritualidad sagrada. Somos los mensajeros de los espíritus, tanto de los grandes y poderosos Celestes e Incarnae, como Selene o el Gran Fenris, como de los más pequeños e insignificantes. Somos los sanadores y purificadores del espíritu y la carne. Somos los que animan a Garou y humanos a sentir el pulso de la creación que nos rodea. Somos la voz utilizada por nuestros antepasados muertos para exigir venganza o compartir su sabiduría. Somos los garantes de las leyes del Chiminaje que regulan los tratos entre los espíritus y los Garou. Somos los guardianes del saber oculto, de los rituales mistéricos y de poderes que abrumarían a las mentes más débiles. Somos las orejas que escuchan a los espíritus cuando éstos espían a nuestros enemigos. Somos todas estas máscaras y muchas otras más. En eso consiste ser una Luna Creciente.

Sobrecogido por su vehemente discurso, Lars siguió escuchando con suma atención. La noche pasó veloz mientras Caza-la-Niebla le explicaba minuciosamente los deberes y responsabilidades a los que tenía que hacer frente un Theurge. Le habló de la Umbra, el infinito reino espiritual donde yacían ocultos todos los sueños de la Creación, así como de algunos reinos que la componían: la Penumbra, que refleja a su equivalente en el mundo material, los Reinos Próximos, las Tierras Tribales y de los rumores de muchos otros lugares que permanecían ocultos incluso para los más sabios Theurge. También le habló de la jerarquía de los espíritus, del Chiminaje, de los dones que conferían, de los talismanes y fetiches, que eran objetos mágicos creados al conseguir que un espíritu permaneciese encerrado en un objeto o instrumento del reino físico, y, finalmente, del cuidado de los túmulos sagrados. Lars escuchó fascinado todas las enseñanzas que compartió con él Caza-la-Niebla, pero sintió que su instinto le gritaba dentro de su cabeza que prestase mayor atención cuando el viejo Theurge le habló de las profecías y, en concreto, de una que anunciaba la muerte de Gaia y de toda la vida: la Profecía de Fénix. Todas las tribus reconocían que era cierta, aunque nadie había podido afirmar con certeza quién era su autor. Sólo podía suponerse que era un Theurge. Incluso Caza-la-Noche pareció afectado por una sensación ominosa cuando se la recitó de memoria junto al fuego de la hoguera que compartían:

"Fénix me tomó. Me transportó en sus garras por encima del mundo, para que pudiese ver más allá de las montañas. Y miré. Contemplé el futuro.
Vi a nuestra especie diezmada. Cazada más allá de la caza, muerta más allá de la muerte, hasta el último de ellos. No habría más hijos, ni nietos, ni padres, ni madres. Ese fue el primer signo que Fénix me dio, que los hijos de la Tejedora, los humanos, nos darían a nosotros, los Garou.
Miré. Contemplé el futuro.
Vi a los hijos de la Tejedora pariendo. Una gran marea de humanos se alzó. Vi más y más, hasta que Gaia gimió por tener que transportarlos a todos. Sus casas desmoronándose, sus depravados violando, sus manos arañando la tierra reseca, tratando de alimentarse de Ella. Este fue el segundo signo de los últimos días, que Fénix me mostró.
Miré otra vez y contemplé el tercer signo.
Tantos. Tantos hijos. Tantos humanos. Y cayeron unos contra otros, uno a uno, y el Wyrm trajo corrupción y les dio a cada uno su ración. Y el extraño fuego que vi, la gran Columna de Humo elevándose por encima del bosque, esparciendo la muerte allá donde brillaba en esa tierra oscura y fría. Y oí la agonía de la Mar mientras gemía, porque algún loco borracho había derramado un lago de muerte negra sobre ella.
Volví la cabeza asqueado, pero no pude evitar mirar de nuevo.
Entonces, contemplé el cuarto signo.
El Wyrm se hizo poderoso: sus alas aventaban las brisas de la decadencia. Extendió sus enfermedades, y eran horribles: el Rebaño sufrió enfermedades de la cabeza y de la sangre. Los niños nacían deformes. Los animales enfermaban y nadie podía curarlos. En estos últimos días, ni siquiera los guerreros de Gaia pudieron escapar a las uñas paralizantes del pájaro que traía la enfermedad.
Con una lágrima en mi ojo, miré de nuevo y Fénix me mostró un quinto signo.
Vi otras Columnas que se elevaban como lanzas de muerte hacia el hermoso cielo, traspasándolo, dejando que el Padre Sol quemase y resecase a Gaia. El aire se calentó; incluso en la oscuridad del Invierno, hacía calor. Las plantas se marchitaron bajo el sol. Un grito de dolor y enfermedad se elevó desde los bosques moribundos; los parientes, todos a una, vertieron lágrimas de duelo.
Entonces, como si hubiese sido rasgado un velo, se me mostró el sexto signo.
En estos últimos días, Gaia tiembla de rabia. El fuego hierve de las profundidades. La ceniza cubre el cielo. El Wyrm acecha en las sombras creadas y se alza para atacar. Los viejos han desaparecido; ya no están ahí los Guardianes de las Sendas y las Encrucijadas. En estos últimos días, se dará a conocer el sexto signo en las Manadas que se formen. Cada Manada tendrá sobre sí una Búsqueda, un Viaje Sagrado que deberá cumplir. Éste es el deseo de Gaia.
Y atisbé el séptimo signo, si bien no pude contemplarlo por entero. Pero pude sentir su calor.
El Apocalipsis. Los últimos días del mundo. La Luna fue tragada por el sol y ardió en su vientre. Fuegos sacrílegos cayeron al suelo, quemándonos a todos, retorciéndonos y haciéndonos vomitar sangre. El Wyrm se manifestó en las torres y los ríos y el aire y la tierra, y por todas partes sus hijos camparon por sus respetos, devorando, destruyendo, trayendo maldiciones de todo tipo. Y el Rebaño huyó aterrado.Y los Oscuros, los hijos del Wyrm, salieron arrastrándose de sus cuevas y pasearon por las calles a plena luz del día.
Aparté la mirada de la visión. Fénix me dijo: "Así es como será, pero no como debería ser".
Entonces, Fénix me abandonó.
Ahora no puedo soñar. Sólo puedo recordar los signos, cada uno en perfecto detalle. Éstos pueden ser los últimos días. Que Gaia tenga piedad de nosotros."

-.-

-Háblame también de Fenris-, pidió Lars solícito para intentar alejar su mente de la sensación de agria derrota que presagiaba la Profecía de Fénix.

-El Gran Fenris es el rey del invierno-, le explicó Ragnor. -No da ni pide cuartel. Es fuerte, sanguinario y poderoso. Él nos creó como un regalo para Gaia. Dijo a nuestros antepasados que éramos de su Camada y nos exigió que sirviésemos a la Gran Madre como sus garras, destruyendo a los débiles y alimentándonos de los corruptos. Él nos llevó a las gélidas tierras del norte, donde endurecimos nuestros corazones con el hielo y aprendimos a calentarnos únicamente con las llamas de nuestra propia rabia. Nos convirtió en los mejores guerreros de Gaia y nos prometió que, en el último invierno, nuestros héroes morirían aplastando a Jormangundr, la Serpiente de Midgard, entre sus fauces.

-¿Jormangundr?-, preguntó confuso.

-Los otros Garou la llaman el Wyrm-, le explicó pacientemente Caza-la-Niebla. -Los dos nombres son igualmente válidos, puesto que describen a nuestro enemigo como una bestia inconmensurable que amenaza con traer el Raganarok y destruirlo todo a su paso.

Lars se dio cuenta que las explicaciones de su maestro estaban salpicadas de términos y referencias a la antigua mitología escandinava. Parecía que los vikingos y los pueblos germanos habían extraído muchas de sus leyendas de la Camada de Fenris. Cuando se lo preguntó, Caza-la-Niebla le aseguró que aquellos pueblos salvajes y guerreros eran, y seguían siendo, Parentela de su tribu. En cualquier caso, una cosa estaba clara: los Garou de la Camada de Fenris se consideraban los guerreros de élite de la raza de los hombres lobo.

-Es normal, cachorro. -Le dijo Caza-la-Niebla.- El Gran Fenris nos sometió a duras pruebas para asegurarse de que sus hijos fueran dignos de su nombre y, desde entonces, seguimos probándonos una y otra vez en combate contra nuestros enemigos. No existe tiempo de paz para un guerrero de la Camada. Sólo los más fuertes pueden alzarse con la victoria.

-¿Y las otras tribus?-, preguntó Lars con cautela.

-No son lo suficientemente fuertes. -El tono de voz de su maestro fue del todo elocuente. -Permiten que la debilidad arraigue en sus filas y les falta valor necesario para hacer lo que debe hacerse. Pero no te equivoques, cachorro. Entre ellos hay unos pocos Garou dignos de luchar a nuestro lado cuando llegue el último invierno. Nuestro deber sagrado como Fenris será liderarlos en la guerra. Espero que tú puedas hacer lo mismo con tus nuevos hermanos de manada.
-.-

Llegó un momento en que Caza-la-Niebla consideró que ya le había ofrecido demasiadas explicaciones, por lo que camino de lado llevándose a Lars a la Umbra. Al otro lado de la Celosía, el joven Garou se sorprendió al ver que la fuerza espiritual de este lugar no parecía tan grande como el túmulo de Stanley Park. Sin embargo, sí comprobó que el abeto del reino físico tenía una versión espiritual más alta y fuerte, como un gigante de los mitos antiguos. Parecía capaz de resistir allí enraizado incluso el último invierno y sobre sus ramas traslúcidas permanecía una bandada de cuervos negros, que empezaron a graznar cuando lo vieron. Casi parecían gritar su nombre una y otra vez. "Lars, Lars". En realidad, parecían una orquesta desafinada y enloquecida.

Caza-la-Niebla les mandó callar con un gruñido. Luego, le explicó que debía conseguir que compartiesen sus dones con él. Si lo conseguía sin su ayuda, sería un verdadero Theurge. Lars asintió, pero en su interior estaba muy preocupado. ¿Cómo iba a negociar con ellos un Chiminaje apropiado si ni siquiera podía entender su extraño lenguaje? Parecía un desafío imposible. No obstante, se acercó al abeto pisando con cuidado entre sus raíces. Lars observó asombrado su altura. Era enorme. Caza-la-Niebla le había explicado que la Umbra no seguía las leyes del mundo físico, sino que era un reino espiritual donde podía pasar cualquier cosa en cualquier momento. Sin embargo, Lars sospechó que aquel majestuoso árbol llevaba en esa montaña más tiempo que su contrapartida física.

-Ojalá pudieras entenderme-, suspiró el joven Garou.

-Puedo hacerlo-, la voz grave y rasposa no provenía de ninguna boca cavernosa, sino del susurro de las ramas al agitarse imperceptiblemente-, pero me resulta extremadamente difícil concentrarme en ti.

Lars se sintió maravillado y asustado. Aquel espíritu intemporal estaba hablando con él de una forma que pudiese comprender. En ese momento, no le quedó ninguna duda de que en la Umbra cualquier cosa era posible. Caza-la-Niebla permaneció a unos pasos de distancia, observando todo lo que pasaba con su fría y silenciosa mirada.

-Mi nombre es Lars y soy un Garou de la tribu de Fenris. En mi nacimiento, Selene me bendijo con el rostro del misterio y esta noche debo aprender los secretos de los espíritus aunque no entienda su lenguaje. ¿Sabes cómo podría conseguirlo?

Los cuervos graznaron mil y una respuestas a su pregunta, pero Lars no entendió ni una sola de sus voces. Su única esperanza era aquel venerable abeto, pero no sabía si ese espíritu podría ayudarle.

-Yo recuerdo todas las lenguas de los espíritus pasados y futuros-, le explicó la voz del árbol, -pero sólo las compartiré contigo si logras resolver tres acertijos. Mas debes saber que si fallas uno solo, deberás quedarte conmigo haciéndome compañía hasta que broten mis hijos en este lugar. ¿Aceptas?

-Acepto- respondió con sequedad en su boca. ¿Cuánto tiempo podría pasar hasta que "naciesen" los descendientes del abeto? Sospechaba que era mejor no conocer esa respuesta.

-¿Qué lleva tortuga sobre su espalda?-. Era el primer acertijo.

-El mundo intermedio-, respondió rápidamente Lars recordando las breves explicaciones que le dio Caza-la-Niebla sobre la Umbra. -Tú lo llamarías el mundo material.

-¿Cuántas formas adopta el Kaos?-. Fue el segundo acertijo.

-Todas y ninguna-, volvió a responder él con suma rapidez.

-¿Dónde se esconde el que lo ve todo y oye todo?-. Fue el tercer acertijo.

La pregunta sorprendió a Lars, que tuvo que permanecer callado. "¡Genial! Un jodido abeto me va a ganar en un juego de adivinanzas. Vamos, tiene que existir una solución. Concéntrate", pensó para sí lleno de nervios. ¿Quién lo veía todo? "¿Cómo voy a saberlo?", rumió Lars malhumorado. Un rápido vistazo le reveló que Caza-la-Niebla empezaba a impacientarse. Y para colmo, los cuervos no dejaban de graznar con sus voces roncas.

¿Quién podía verlo todo? ¿Gaia? ¿Selene? ¿Fénix? Cualquiera de ellos parecía un candidato bastante probable. "Si es algún otro gran espíritu del que todavía no he oído hablar, estoy jodido", pensó. Lars se lamentó de no haber negociado la posibilidad de pedir una pista. Tendría que recordarlo la próxima vez que negociase con un espíritu, si había una próxima vez. Volvió a centrarse en el problema que tenía entre manos. ¿Quién lo veía todo? ¿Su profesora de 4º curso? ¿Fenris? No, no, no. No era eso, pero pensar en Fenris le recordó algo. Sí, un mito escandinavo. ¡¡Ratatösk!! ¡¡¡Eso era!!! ¡¡¡La ardilla del Árbol del Mundo!!!

-Se esconde en Yggdrasil-, hubiese deseado que su respuesta hubiera sonado más segura y firme, pero los nervios le estaban jugando una mala pasada.

-Así es-, le respondió el espíritu del abeto. Inmediatamente después, sus raíces se extendieron sobre los pies desnudos de Lars y el joven Garou sintió que el árbol lo inundaba con una parte de su propia esencia espiritual, dejándole una pequeña parte de sí mismo: el don del Lenguaje Espiritual. En ese mismo instante, el coro enloquecido de los cuervos tuvo sentido. Le habían estado intentando chivar la respuesta de la última adivinanza.

-.-

Unas horas más tarde, Caza-la-Niebla y Lars cruzaron la Celosía para volver al mundo material, donde estaba empezando a amanecer. El joven Theurge había vuelto conociendo los dones de la Persuasión, el Roce Materno y Resistir el Dolor. No había sido fácil, pero lo había conseguido. Como recompensa, Caza-la-Niebla le permitió dormir unas pocas horas antes de emprender el camino de vuelta a la ciudad.