viernes, 9 de noviembre de 2012

CANCIÓN-OCULTA (1 - 3)


Vancouver, Columbia Británica
18 de febrero de  1992

Al día siguiente posterior al descubrimiento de las maravillas de la Umbra, un nuevo maestro se hizo cargo de las enseñanzas de Canción-Oculta. Su nombre era Alissa Weston, aunque era más conocida por su nombre Garou: Busca-la-Verdad. Alissa era una Media Luna perteneciente a la tribu de los Colmillos Plateados, como el propio Canción-Oculta, pero su rostro severo dejaba patente la diferencia de edad que los separaba. Con casi cuarenta y poco años, la forma humana de Busca-la-Verdad era delgada, de rasgos esbeltos pero firmes. Tenía una mandíbula cuadrada, con un mentón prominente y una nariz acabada en punta. Sus labios nunca sonreían y sus ojos de color avellana marcaban frías distancias con todas las personas con las que tenía que comunicarse. Por otra parte, parecía desdeñar por completo cualquier tipo de maquillaje. Siempre llevaba su pelo castaño cobrizo recogido en un moño muy conservador detrás de su cabeza. También solía ser poco innovadora en su forma de vestir: el clásico jersey de cuello alto y color oscuro, pantalones del mismo color, abrigos largos y zapatos de tacón bajo. Aquella mujer sólo se permitía ser atrevida en lo tocante a la joyería. Alrededor del cuello de su jersey, llevaba un colgante estilizado con la forma de un sol dorado echando rayos en todas las direcciones y, encerrada dentro de ese astro llameante, había una media luna de mirada penetrante. También lucía varios anillos en sus dedos, uno de ellos con su sello personal. Cuando Canción-Oculta la vio por primera vez, su instinto le dijo que no se iban a llevar bien. No fueron necesarios demasiados minutos de conversación después de las presentaciones para confirmar su presentimiento.

-Estoy aquí para enseñarte qué significa realmente ser un Philodox, cachorro-. El tono de la mujer era neutro, incluso comedido, pero sus palabras cortaban como un cuchillo bien afilado. -La clemencia de Gaia ha querido que sobrevivieras hasta alcanzar tu Primer Cambio, pero aún así tendrás que demostrar que eres digno del rito de iniciación. Te advierto que no toleraré los errores ni las excusas. Por mucho que nos pese, tus padres pertenecían a la tribu de los Colmillos Plateados y debes estar a la altura de las exigencias puestas sobre ti.

-Entiendo lo que dices, Busca-la-Verdad-, respondió él con toda la educación que pudo reunir. Estaba claro que Alissa lo despreciaba por ser un metis y que no creía que él pudiese completar con éxito su instrucción. Canción-Oculta iba a poner todo su empeño en demostrarle lo contrario.

Estaban sentados en una mesa de madera de picnic en una zona recreativa de Stanley Park. Los rayos dorados de Helios mantenían a raya a duras penas el frío del invierno. El sitio estaba limpio y bien mantenido, aunque no había humanos cerca. Canción-Oculta supuso que por eso habían venido a ese lugar.

-Lo veremos a su debido tiempo-, le respondió ella. -Sé que tus tíos pertenecen a la Parentela de nuestra tribu y que han estado educándote en algunas de nuestras costumbres. Olvida lo que te han enseñado hasta ahora. Trabajaremos partiendo desde cero, para evitar cualquier error o confusión.

Busca-la-Verdad estuvo hablando durante casi todo el día sin pausas salvo para hacerle preguntas ocasionales para comprobar que estuviese atendiendo a sus explicaciones. Le habló de la Primera Manada, de sus descendientes y de los alfas Garou que mantuvieron puro su linaje y que juraron lealtad al espíritu más noble y honorable de toda Umbra, el gran Halcón. Algunas de las cosas que le  dijo después coincidían con la historia que les había contado Bron Mac Eire. Otras diferían en gran medida. La Guerra de la Rabia estuvo justificada, en su opinión, porque los Gurahl habían vendido sus almas al Wyrm para robar los secretos de la vida y la muerte que formaban parte del ciclo eterno de Gaia. La guerra era inevitable. Por contra, Busca-la-Verdad mostró una actitud más reflexiva en el caso del Impergium. Aunque no llegó a condenarlo, sí admitió que había ocasionado tantos problemas como los que había intentado resolver.

A continuación, Busca-la-Verdad le habló de las casas reales que formó cada gran linaje de los Colmillos Plateados y de sus dominios en Europa y Rusia. Originalmente, habían sido trece, pero numerosas desgracias habían reducido su número a las siete actuales: el Ojo Resplandeciente, el Corazón Inquebrantable, la Cimera Rojo-Sangre, el Corazón Sabio, el Aullido Austero, la Wyrmfoe y la Luna Creciente, todas ellas lideradas por sabios monarcas y con clanes y protectorados perfectamente delimitados en sus dominos. Canción-Oculta tuvo que admitir que a pesar de no ser una Galliard, la mujer conocía perfectamente la historia de su tribu.

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Al día siguiente, se volvieron a reunir en el mismo lugar. Busca-la-Verdad no lo saludó al llegar. Canción-Oculta se sorprendió ante el hecho de que, aunque aquel desplante le causó cierta irritación por el desprecio que conllevaba, no se sentía precisamente insultado, así que se sentó en la mesa y trató de aprender todo lo que tuviese que enseñarle esa vieja arpía.

-Ayer aprendiste la historia de la tribu alfa de la Nación Garou-, empezó diciendo. -Hoy te hablaré de lo que significa realmente ser un Philodox. Selene nos bendijo para que fuésemos los jueces y los árbitros de nuestros hermanos, pero nuestras responsabilidades van mucho más allá. Somos la Media Luna. Somos el equilibrio. Debemos aunar nuestro lado humano, lógico y racional, con el lobo, lleno de pasión e instinto. Debemos hacer respetar las sagradas leyes y costumbres tribales, al tiempo que estamos obligados a dar ejemplo constantemente para todos los que nos rodean. Somos los mejores líderes en los tiempos de paz y los mejores consejeros de los Ahroun en los tiempos de guerra. Somos los pilares que sostienen a la Nación Garou y nuestros hombros deben ser muy fuertes para sostener esa carga. No es un trabajo fácil. A veces incluso nos deja decepciones agridulces, pero aun así lo hacemos porque ese nuestro deber. Ahora dime, cachorro, ¿cuáles son las leyes sagradas de la Letanía?

Canción-Oculta las conocía perfectamente, aunque se tomó unos segundos para tomar aire y recitar sus mandatos con claridad y precisión:

Un Garou no se apareará con otro Garou.
Combatirás al Wyrm donde more y críe.
Respetarás el territorio del prójimo.
Aceptarás una rendición honorable.
Te someterás a los de mayor posición.
Dejarás la primera parte de la presa para los de mayor posición.
No comerás la carne de los humanos.
Respetarás a todos los inferiores: todos son de Gaia.
No descorrerás el Velo.
No soportarás que tu pueblo atienda tu enfermedad.
El líder podrá ser desafiado en tiempos de paz
El líder no será desafiado en tiempos de guerra.

-Así es-, le confirmó innecesariamente Busca-la-Verdad. -Algunas tribus muestran más tolerancia por algunas infracciones, como en el caso de los Garras Rojas cuando descubren a uno de los suyos dándose un festín con un desafortunado montañero humano. Sin embargo, los Philodox de todas las tribus realizan grandes esfuerzos por castigar de un modo u otro cualquier violación de nuestra ley.

Canción-Oculta asintió en silencio. Una vez más pensó que sus padres habían roto la primera ley de la Letanía. ¿Por qué insistían los Garou en castigar el amor entre los suyos? No lo entendía.

-Piensas en el crimen de tus padres-, afirmó Busca-la-Verdad. Parecía cómo si le estuviese leyendo la mente-¿Crees que se les trató de forma injusta, cachorro?

-No, entiendo que quebrantaron la Letanía. Ellos sabían que serían castigados por su crimen. -Su respuesta fue neutra y mecánica. Estaba diciendo lo que se esperaba de él.

-Dices lo que piensas que quiero escuchar. -Los ojos de Busca-la-Verdad se cargaron de pronto con una inusitada intensidad. -Esto no funciona así. Como Media Luna debes aceptar la sabiduría de tus antepasados y no cuestionar las leyes de Gaia. Si empiezas a hacerlo, tus juicios dejarán de ser imparciales.

-Entiendo-, respondió con cautela el joven Garou.

-No, no lo haces-, respondió la Philodox. Parecía apenada repentinamente. Permaneció callada durante unos segundos y luego suspiró. -Sin que sirva de precedente, voy a darte un ejemplo que ilustrará la sabiduría de nuestras leyes. Aunque no lo sepas, eres muy afortunado. Eres uno de los pocos metis que ha tenido la suerte de sobrellevar taras menores. La mayoría de los tuyos nacen con deformidades que les impedirían tener una vida digna de ese nombre. Hablo de cachorros con enfermedades óseas cuyos huesos se rompen como astillas secas cuando realizan el menor esfuerzo, de metis con todas sus extremidades acortadas cruelmente y de otros casos terribles que no voy a mencionar. Cuando ocurre uno de esos trágicos nacimientos, lo más "piadoso" es poner fin a una vida llena de sufrimiento. La mayoría de las tribus devolvemos las desventuras almas de esos cachorros a Gaia de la forma más indolora posible, pero el hecho de que dos Garou adultos se arriesguen a condenar a un futuro cachorro por simple lujuria no es únicamente un triste crimen. Es una crueldad innecesaria y espantosa.

Canción-Oculta reflexionó en silencio los argumentos de su maestra. Comprendía que en cierta forma tenía razón. Arriesgarse a traer al mundo un cachorro que no podría sobrevivir por sus propios medios o que, de hacerlo, lo haría con un sufrimiento constante era cruel. Sin embargo, culpar a esos mismos cachorros por los pecados cometidos por sus padres lo era aún más. Sin poder tomar una decisión, comprendió que era una cuestión extremadamente compleja que no podría solucionar de un día para otro. A pesar de la profunda tristeza que lo invadía al imaginarse la suerte de los cachorros fallecidos, tuvo que reconocer a regañadientes que su respeto por Busca-la-Verdad había aumentado en aquel momento.

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Los siguientes días transcurrieron de forma pesada y monótona. Busca-la-Verdad le explicó más y más cosas sobre el papel de los Philodox, sobre los castigos que se aplicaban a las infracciones de la Letanía, además de hablarle acerca del liderazgo, del papel del buen consejero, de las costumbres tribales, de la jerarquía de los Garou y de los ritos sociales que dominaban su sociedad.

También le explicó que los territorios que componían un protectorado de un grupo de Garou pasaban a formar un clan. La mayoría de los clanes estaban compuestos exclusivamente por miembros de una sola tribu. No obstante, existían unos pocos clanes multitribales en los que varias tribus compartían las obligaciones del mantenimiento y la protección de las tierras del protectorado y de su túmulo si lo tenía. Ese era el caso del Clan del Pacto en Vancouver. Aquí existía un Consejo de Representantes en el que estaban representados todas las tribus de la Nación Garou. A veces surgían fricciones entre los Garou de las tribus, pero en líneas generales la convivencia había demostrado más ventajas que desventajas. Ese espíritu de unidad y fuerza en la diversidad era el que había llevado a los ancianos a aprobar la creación de manadas multribales como la que iban a formar  los hermanos de Canción-Oculta.

Busca-la-Verdad también le explicó un asunto más espinoso. Hacía veinte años, el líder de los Colmillos Plateados de Vancouver, un venerable Ahroun llamado Montgomery Abercorn, propuso a los otros líderes del Consejo de Representantes una idea innovadora: pactar una tregua con las Sanguijuelas de la ciudad. Al hacerlo, podrían enfocar sus fuerzas contra las actividades más peligrosas del Wyrm. Su propuesta, fue respalda desde el principio por los Contemplaestrellas, los Caminantes Silenciosos, los Hijos de Gaia y, para sorpresa de todos, las Furias Negras. Tras muchas discusiones y desafíos, las tribus más violentas, como la Camada de Fenris, también acabaron aceptando. Las sanguijuelas de la ciudad habían aceptado de inmediato la oferta. Tal y como había previsto Montgomery Abercorn, la paz había permitido a los Garou reducir las infestaciones de Perdiciones en la Umbra, arruinar los planes de varias empresas controladas por peones del Wyrm y utilizar la influencia de las Sanguijuelas para contener la codicia de las industrias madereras locales. Canción-Oculta vio la sabiduría de aquella decisión y se alegró inmensamente al pensar que su propia tribu pudiese introducir cambios positivos en la delicada situación del actual.

El último día antes de su prueba de Auspicio, Busca-la-Verdad le acompañó a la Umbra para que los espíritus compartiesen algunos de sus secretos y le diesen sus dones al joven Garou. Así pues, de un espíritu de Ardilla recibió el don de Sentir al Wyrm para descubrir los lugares o personas que tenían la influencia de su enemigo. Un hermoso espíritu de Halcón le enseñó el don del Olor de la Auténtica para saber instintivamente la especie sobrenatural a la que podía pertenecer una persona. Y, finalmente, una Lúnula le enseñó el don de la Llama Ardiente para brillar con una luz plateada que dificultaría cualquier ataque contra él.

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Vancouver, Columbia Británica
27 de febrero de 1992

Pro fin, llegó el día de la temida prueba que mediría si Canción-Oculta estaba listo para enfrentarse a su rito de iniciación. Busca-la-Verdad y él se reunieron con otros tres Garou bajo la protección de una pequeña arboleda en Stanley Park. Todos los presentes eran Medias Lunas. El Garou que arbitraría la prueba era una Philodox de la Camada de Fenris llamada Hija-Predilecta-de-Gaia. Su aspecto humano era el de una treintañera muy atractiva, de pelo rubio pálido, ojos verdes y con una complexión digna de una corredora de fondo. Tenía varias cicatrices en sus brazos y una más profunda y ancha que le subía desde el hombro derecho hasta casi llegar a su oreja.

Hija-Predilecta-de-Gaia le presentó a los otros dos Philodox. Uno se llamaba Voz-del-Trueno y pertenecía a los Señores de la Sombra, los traicioneros rivales de los Colmillos Plateados por el liderazgo global de la Nación Garou. Era un tipo regordete, de pelo oscuro y pequeñas gafas en su cara ancha. El otro Media Luna era un metis dela tribu Roehuesos llamado Rick Pata-Torcida, evidentemente por su pierna izquierda retorcida e inútil. Rick parecía un sin techo, el típico vagabundo de las calles norteamericanas. Tenía el pelo enmarañado y sucio, de un color inidentificable y vestía con una mezcla de ropas y harapos malolientes.

A continuación, Hija-Predilecta-de-Gaia le explicó que aquellos dos Garou estaban en desacuerdo y que habían decidido acudir a él para que arbitrase su disputa. Para superar la prueba, Canción-Oculta debía no sólo identificar al que tuviera razón sino que su razonamiento también tendría que ser correcto.

Ella le dio primero la palabra a Voz-del-Trueno, que denunció que los Roehuesos del clan del Pacto violaban con impunidad el primer precepto de la Letanía. Afirmaba que aquella chusma engendraba más metis que cualquier otra tribu de la Nación Garou, para luego criarlos en las calles lejos del cuidado del Clan del Pacto. Los cachorros que sobrevivían se convertían así en adultos holgazanes que ignoraban su herencia y descuidaban las responsabilidades de todo Garou adulto. Por último citó el décimo precepto de la Letanía, "no soportarás que tu pueblo atienda tu enfermedad", como una muestra más de las infracciones de los Roehuesos.

Pata-Torcida reconoció que la Letanía prohibía el apareamiento entre Garou, pero afirmó que era ridículo castigar a los cachorros de esas uniones. Se defendió que los cachorros metis eran inocentes, pero que sufrían abusos durante toda su vida. La Letanía también decía: "respeta a los inferiores, todos son de Gaia". Y luego, tras explicar que los Roehuesos educaban a sus cachorros adecuadamente, atacó a Voz-del-Trueno retándolo a que se ofreciese a traer a los cachorros al Clan para cuidarlos y educarlos, en lugar de despreciarlos y ridiculizarlos.

Una vez que ambos acabaron, todos los presentes se volvieron para mirar a Canción-Oculta, esperando a oír lo que tuviese que decir. Como metis que era, sabía que empatizaba inconscientemente con Pata-Torcida. Además, los modales de Voz-del-Trueno sólo confirmaban los oscuros rumores que circulaban sobre los traicioneros Señores de la Sombra. Sin embargo, su parte racional también era consciente de que la prueba podía haber estado diseñada para poner a prueba su imparcialidad. Tras pensarlo bien durante unos instantes más, tomó finalmente la palabra:

-A pesar de que los dos esgrimís la Letanía con habilidad para reforzar vuestros argumentos, no soy la persona adecuada a la que debéis acudir. Todos los clanes tienen a un Garou que ocupa el cargo de Maestro del Desafío y tiene como responsabilidad dirimir conflictos y disputas como esta.

Si de todas formas seguís buscando mi consejo, os diré que los dos sois culpables de infracciones de las costumbres y las normas Garou. Pata-Rota, el deber de todo Garou es llevar a los nuevos cachorros a un clan, para que sean educados correctamente en nuestras costumbres y para que estén preparados para enfrentarse contra el Wyrm. Voz-del-Trueno, tú también has actuado de mala fe en esta ocasión. Dices ser testigo de los crímenes e infracciones de la Letanía, pero no has acudido a los Ancianos para que estudien tu caso, sino que en vez de eso, utilizas como excusa a esos cachorros inocentes para atacar el honor de toda la tribu de los Roehuesos sin aportar ninguna prueba de tus acusaciones. Lo siento, pero si yo fuera vuestro juez, ambos seríais castigados.

Canción-Oculta sabía que había resuelto un conflicto tribal enmascarado en una infracción de la Letanía que podía afectarle emocionalmente, y al mismo tiempo, había dejado expuestos los errores y las infracciones de ambas partes. Y aunque eso no dejaba una solución al problema de la discriminación de los cahorros metis en la sociedad Garou, al menos tendría la oportunidad de enfrentarse a su rito de iniciación y, en el futuro, elevar su voz contra los abusos de los suyos. De todas formas, buscó la aprobación de sus compañeros Philodox.

-Serás una buena Media Luna, cachorro-, le confirmó Hija-Predilecta-Gaia.

jueves, 8 de noviembre de 2012

BOBBY (1 - 3)


Vancouver, Columbia Británica
26 de febrero de 1992

Las llamas de la hoguera bailaban con tanta energía que parecían compartir los nervios que sentía en ese momento. Todo estaba dispuesto para su representación. Bobby trató de concentrarse en su respiración para relajarse como le había enseñado su madre cuando era un crío.

-Cada Galliard tiene su propio estilo, cachorro-, le explicó brevemente su nuevo profesor, un Hijo de Gaia llamado Joshua Estrella-Fugaz.- No te preocupes por eso. Los únicos requisitos para nuestro oficio son una gran curiosidad para buscar nuevas historias, buena memoria para recordarlas e instinto para contarlas.

Bobby estaba seguro de tener las dos primeras cualidades, pero no tenía tanta confianza respecto a la tercera. Ciertamente, un punto a su favor era haber participado en el periódico del instituto. Bueno, en realidad, sólo había estado seis meses en ese periodicucho de mala muerte antes de cansarse y dejarlo voluntariamente. ¿Te parece que era necesario ese comentario sobre la discriminación racial en la noticia del teatro infantil, Bobby?, le había preguntado una vez Sarah Carlson, la "redactora más estirada de Canadá". ¿Y qué hay de malo en que el instituto patrocine algunas marcas de bebidas energéticas dentro de sus instalaciones?, le gritó furiosa en otra ocasión. Sarah era una snob estirada a la que le molestaba la diversidad de opiniones, claro, y también pensaba que el periódico del instituto era su patio particular de juegos. Bobby sólo lamentaba no haberse marchado antes. En ese momento había aprendido que había personas con las que no se podía dialogar y llegar a acuerdos donde todas las partes ceden un poco para ganar.

Sin embargo, esa noche se jugaba algo más importante que eso. Joshua Estrella-Fugaz se había tomado muchas molestias para prepararle para este momento y a Bobby le aterraba la posibilidad de fallarle. Y para colmo, el juez de la prueba sería el mismo Bron Mac Eire. ¿Cómo iba a impresionar con su humilde historia a un Galliard veterano como él? ¡No era justo! Durante unos segundos, la duda le dejó petrificado, como si fuese una estatua viviente perdida entre los viejos árboles de Stanley Park. ¿Qué ocurriría en el caso de que sólo consiguiera aburrir a esos dos? O peor aún, ¿y si se equivocaba al contar algún detalle? Sin pensar, observó a Bron y Joshua de espaldas a él conversando alegremente junto al fuego. "No hay ningún apoyo mejor que una pequeña hoguera por la noche para contar historias, cachorro", le había dicho Joshua para tratar de animarlo.

Bobby miró a su alrededor y suspiró aliviado al advertir que no había ningún otro Garou presente. No le habría gustado que su público fuera más numeroso de lo necesario. Es decir, era consciente que como Galliard tendría que contar las historias y relatos de la Nación Garou ante decenas de personas, pero ésta era su primera prueba y no un Consejo del clan. Al mirar al oscuro cielo, vio allí a Selene, brillando con su rostro de Luna Gibosa. La luna de los Galliard. Incluso ella parecía estar dándole ánimos con su luz plateada. Suspirando, Boby caminó hacia el fuego dispuesto a  dar lo mejor de sí en esa prueba.

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Días atrás, lo habían sacado de la habitación donde los tenían encerrados y los habían separado para que cada uno recibiese las lecciones de su Auspicio. El nuevo maestro de Bobby había sido Joshua Estrella-Fugaz, un hombre de rostro simpático que rondaba los treinta años. Alto y desgarbado, tenía el pelo castaño y rizoso, tal vez incluso algo enmarañado, pero siempre se mostraba educado y agradable con todo el mundo. Cuando se vieron por primera vez, Joshua vestía un jersey amarillo con rayas pardas y unos gastados pantalones de pana de color pardo.  Al igual que Bobby, Estrella-Fugaz era un Galliard de la tribu de los Hijos de Gaia.

Joshua Estrella-Fugaz le explicó muchas cosas durante los siguientes días y Bobby descubrió que efectivamente su nuevo maestro tenía mucho que enseñarle. La cultura Garou era antigua, más antigua que la escritura de los humanos y la tradición oral conservaba sus mitos y leyendas más antiguas, así como las costumbres de las trece tribus Garou y las hazañas de todos sus héroes. Por tanto, un Galliard no era un mero cuentacuentos, ni era un simple historiador, sino que tenía la resposanbilidad de compartír la sabiduría del pasado con los guerreros del presente. En resumen, las Lunas Gibosas eran la memoria viviente de todos los clanes y tribus de la  Nación Garou.

No obstante, esa no era la única tarea que debían desempeñar. Del mismo modo en que una Luna Gibosa podía emocionar a su público con el relato trágico de un héroe muerto hacía cientos de años, también podía influir en las emociones de otras personas para conseguir distintas metas. De ese modo, las habilidades sociales de los Galliard los convertían en excelentes animales sociales, preparados para tratar diplomáticamente con otros Garou, manipular a los humanos o ensalzar las hazañas de sus hermanos de su manada en los Consejos de los clanes. Los Galliard eran también los más indicados para entonar endechas por los guerreros caídos o celebrar con sus aullidos el nacimiento de un nuevo humano o lobo con sangre Garou en sus venas.

Al principio, Bobby se había sentido mareado por la responsabilidad que exigían estos deberes, pero hizo un gran esfuerzo por estar a la altura de las expectativas de su maestro. De este modo aprendió los principios básicos para alterar a voluntad su propia voz, adecuándola a sus necesidades y a las emociones que tratase de despertar en las personas que lo rodeaban. Descubrió que existían trucos mnemotécnicos para recordar detalladamente todas las historias que tuvo que almacenar en el interior de su cabeza. Afortunadamente, Joshua Estrella-Fugaz fue muy paciente con sus progresos y siempre parecía tener a mano la historia de algún otro joven Galliard que estaba aprendiendo el oficio para usarla como ejemplo inspirador. Con él a su lado, fue menos difícil aprenderlo todo en tan poco tiempo.

Joshua Estrella-Fugaz también le había hablado de su propia tribu, los Hijos de Gaia. Con evidente orgullo, le había explicado a Bobby los antiguos orígenes de los Garou que renunciaron a la violencia como primer recurso en aquellos tiempos remotos, aceptando al benévolo Unicornio como patrón espiritual. Fueron los primeros Hijos de Gaia quienes se habían opuesto al sangriento reinado del Impergium y fueron ellos los que habían tratado de apaciguar los frecuentes enfrentamientos entre las tribus de la Nación Garou. En ese aspecto, habían obtenido resultados desiguales, pero se habían ganado sobradamente el respeto de todas las partes por sus constantes esfuerzos para arbitrar en sus disputas, buscando soluciones justas que tratasen de beneficiar a todas las criaturas de Gaia. A pesar de todo, muchas de las tribus más belicosas subestimaban a los Hijos de Gaia por su "pacifismo", pero cuando el Wyrm asomaba abiertamente su feo rostro, los Ahroun de la tribu luchaban  sin dudar hombro con hombro con el resto de los Garou.

Bobby se sintió muy cómodo con la forma de pensar de los Hijos de Gaia. Al fin y al cabo, sus padres eran miembros de la Parentela de su tribu y, aunque desconociesen muchos secretos de los Garou, lo habían educado discretamente en los valores generales de los Hijos de Gaia. Bobby estaba de acuerdo en que este mundo necesitaba más compromisos y menos guerras, pero también sabía que había un momento en que los inocentes tenían que ser defendidos con algo más que palabras.

Estrella-Fugaz también había hecho algo más por el joven Garou. Lo había acompañado de noche a la Umbra en Stanley Park y le había ayudado a buscar el favor de algunos espíritus. Un Antepasado compartió con él el don de la Persuasión, que le ayudaría a mejorar sus habilidades sociales frente a los humanos normales. Uno de los avatares de Unicornio le enseñó a curar las heridas usando un don llamado el Roce Materno. Y, finalmente, durmiendo una noche en las tierras umbrales del túmulo, comprendió los secretos del don del Recuerdo Perfecto.

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Se acercó despacio a la hoguera. Bron y Joshua pusieron fin a su conversación con educación y le prestaron toda su atención. Bobby se inclinó delante de la hoguera para que las llamas iluminasen su rostro con sus luces danzantes, tornándolo más serio y grave. Durante unos instantes, no dijo nada, sino que se limitó a permanecer en silencio, mirándoles directamente a los ojos, primero a Joshua Estrella-Fugaz y luego a Bron. Por fin, habló con una voz clara y segura:

¡Saludos, Bron Mac Eire, Cantor de Historias, Galliard Athro de la tribu Fianna! ¡Saludos para ti también, Joshua Estrella-Fugaz, Galliard Adren de los Hijos de Gaia! Os doy las gracias por estar aquí, compartiendo vuestro fuego conmigo para escuchar la historia que os traigo esta noche.

Cuando Bron Mac Eire me mandó que buscase un relato que contaros esta noche, las dudas me asaltaron. ¿Qué historia puedo contaros si ya conocéis todas las que he aprendido? Al principio pensé en crear una historia nueva, una que honrase a Estrella-Fugaz en su papel de maestro para un joven cachorro, pero descarté esa idea porque le debo demasiado para intentar recompensarle con un solo relato. Pasé mucho tiempo buscando mi canción, haciendo demasiadas preguntas a los Garou que me encontré en Stanley Park y, finalmente, hallé la historia que me estaba esperando. Siempre había estado allí, aguardando en silencio a que abriese los ojos para reconocerla, pero mis inquietudes la habían ocultado. Esta noche voy a dar voz a los que fueron oprimidos pero lograron alzarse con palabras de paz y esperanza.

En un pasado remoto, Selene iluminaba con su luz plateada las tierras bañadas por el río Fraser, que estaban habitadas por docenas de poblados de los parientes de los Wendigo y Uktena. Fue un joven Theurge de la primera tribu, llamado Pookcha, quien descubrió que estas tierras eran sagradas y, junto con otros chamanes de las tribus puras, crearon un Gran Túmulo consagrado a la amistad intertribal. Con el tiempo, los guardianes del Gran Túmulo decidieron sabiamente que sus tierras sagradas siempre estarían abiertas a todas sus manadas, clanes y tribus, haciendo poderosos juramentos sagrados a los grandes espíritus de la Umbra para que fuesen testigos de sus honorables intenciones. Eran gentes nobles y sencillas, que amaban su hogar y a sus parientes.

Sin embargo, la tragedia no tardó en presentarse bajo la forma de humanos europeos que exploraban la región en nombre de sus lejanos reinos. El que tuvo más éxito fue el capitán George Vancouver. Los Garou nativos podían haber rechazado a aquellos visitantes. Habían escuchado historias de sus traiciones y guerras que habían ocasionado en otras tierras. Hubiesen sido presas fáciles para ellos, pero los Garou decidieron respetar sus juramentos y acogieron a los colonos en sus tierras como si de hermanos perdidos se tratasen. Como bien sabemos, los colonos europeos incumplieron muchos de sus acuerdos y trajeron consigo la muerte en forma de epidemias y guerras. Peor aún, junto aquellos humanos europeos más tarde llegaron también Garou de la Camada de Fenris y de los Señores de la Sombra, tribus famosas por su belicosidad que no compartían el espíritu de concordia y paz de las tribus nativas, aunque es justo decir que a finales del siglo XIX todas las tribus de la Nación Garou estaban representadas de un modo u otra en la región conocida como la Columbia Británica.

Los Wendigo fueron partidarios de coger sus armas para defenderse de los invasores. Pronto hubo numerosos enfrentamientos y conflictos entre los nativos y los recién llegados. Sin embargo, un sabio Theurge Wendigo, llamado Chupkheem, supo que la sangre derramada sólo conduciría al desastre a su pueblo y los humanos que se contaban entre los colonos. Fue ese valiente quien detuvo la justa furia de su pueblo y quien invitó a los líderes de las tribus invasoras a un Consejo en el Gran Túmulo. Imaginad durante unos instantes la cara que debieron poner esos Garou cuando descubrieron la espiritualidad que emanaba de este lugar sagrado, cuando sintieron el amor de la Gran Madre cruzando ambos lados de la Celosía.

Chupkheem convenció a todos los Garou del Consejo de que luchar por un túmulo consagrado a la paz era una perversión del Wyrm. Les obligó a reconocer que no existía nada más importante que defender a Gaia y que todos los Garou eran iguales a sus ojos. Todos los presentes tuvieron que reconocer la verdad de sus palabras. Uno a uno juraron que no habría más luchas entre ellos en los alrededores del Gran Túmulo y que todas las tribus por igual tenían derecho a visitar y permanecer en esa tierra sagrada. Los líderes Garou hicieron juramentos sagrados a los espíritus para compartir la autoridad y la responsabilidad del Gran Túmulo. Ese fue el nacimiento de la Alianza de Vancouver y del Clan del Pacto del que ahora formamos parte. Esa es la herencia que hemos heredado de la valentía de Chupkheem. Esa es la promesa de esperanza que nos aguarda a todas las tribus Garou.

Bobby permaneció callado después de terminar su relato. La historia de los orígenes de la Alianza de Vancouver le había emocionado. No había sido fácil crearla a partir de los relatos de los Wendigo y la Camada de Fenris, pero lo había conseguido a pesar de todas las dificultades. Observó una vez más a Joshua y a Bron Mac Eire. Estrella-Fugaz le estaba sonriendo ahora de oreja a oreja. Por el contrario, Bron parecía serio, casi enfadado.

-Has acortado la historia-, le reprochó escuetamente con una mirada intensa.

-Sí, lo hice-, reconoció con humildad Bobby. -Hay demasiados relatos. Podría haber hablado de las gestas de cada líder Garou en aquel Consejo, incluso podría haber contado qué ocurrió después, pero el mensaje de la historia se habría perdido. No quise ofreceros una narración épica, sino un mensaje de esperanza para Gaia, los Garou y los humanos. Si he cometido un...

-No, no te has equivocado-, lo interrumpió Bron con una sonrisa socarrona. -Francamente, lo has hecho muy bien. Es sólo que no me gustan las historias breves, ya sabes. Creo que a partir de esta noche te has ganado un nombre Garou. ¿Qué ta parece Voz-de-Plata? ¿Estás de acuerdo, Josh?

-Sí, es un buen nombre- , confirmó Joshua Estrella-Fugaz-. Me recuerda a un tipo que conocí hace años a las afueras de una...

Bobby dejó escuchar durante unos instantes. "Voz-de-Plata. Sí, desde luego que me gusta", pensó con alegría. Estaba impaciente por contárselo a sus nuevos hermanos.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

MATA-PARIENTES (1 - 2)


Vancouver, Columbia Británica
26 de febrero de  1992

Habían estado muy ocupados desde que Bron les mostró el secreto para "caminar de lado". Tanto Mata-Parientes como el resto de sus nuevos hermanos de manada habían estado aprendiendo desde entonces las responsabilidades y deberes de los Auspicios decretados por Selene el día de sus nacimiento. Para ello, otros Garou se habían ocupado de enseñarles todo lo que necesitaban saber. En su caso, una Ahroun llamada Caitlin Heany, conocida en la Nación Garou como Escudo-de-la-Tierra-Sagrada, le enseñó todo lo que consideró necesario. Nacida entre humanos, era una hembra adulta, de estatura baja, con hombros y caderas anchas, pelo corto de color rubio oscuro y unos curiosos dibujos en sus fuertes brazos que ella le había explicado que se llamaban "tatuajes".

Pasaron la mayor parte del tiempo bajo bosques más espesos de Stanley Park, lejos de otros Garou y de sus hermanos de manada para evitar lo que ella consideraba como "distracciones innecesarias". Al principio, Mata-Parientes se sintió muy feliz por el cambio. Él había nacido en libertad en las tierras salvajes del norte y el hecho de estar encerrado en una cueva humana ridículamente pequeña le causaba una gran angustia. En Stanley Park, podía recuperar un poco de su añorada libertad.

Sin embargo, Escudo-de-la-Tierra-Sagrada se encargó de tenerlo tan ocupado que apenas tuvo tiempo de saborear otra cosa que no fuera las tareas que le ordenaba. Desde que amanecía hasta que el sol alcanzaba las alturas del cielo, Mata-Parientes se veía obligado a atacar y defenderse en todas las formas que podía adoptar un Garou, incluida la Homínida por mucho que él la despreciase. La forma de los humanos era débil, tenía una piel demasiado blanda para protegerse del tiempo y, lo peor de todo, era que disminuía su olfato y sus oídos hasta lo intolerable. No obstante, "Escudo-de-la-Tierra-Sagrada" le había asegurado que tarde o temprano sus obligaciones como guerrero le llevarían a las ciudades humanas, por lo que era necesario que supiese controlar su cuerpo con suficiente soltura para afrontar cualquier reto que pudiese surgir allí.

Después de que el sol alcanzara su máxima altura, ella compartía con él todo lo que sabía sobre los múltiples enemigos a los que podría enfrentarse. Así fue como le habló de los muchos espíritus servidores del Wyrm, a los que los Garou llamaban Perdiciones; estas viles criaturas eran seres espirituales corruptos que trataban de infestar, corromper o destruir la Umbra de mil maneras distintas. Además, las Perdiciones podían poseer los cuerpos de los seres vivos, como los humanos u otras criaturas de Gaia, creando seres híbridos monstruosos llamados Fomori, que tenían a su disposición extraños y terribles poderes. Escudo-de-la-Tierra-Sagrada también le habló de las Sanguijuelas, los vampiros que se escondían en las ciudades humanas, alimentándose con la sangre de los inocentes. Ella le explicó que la sangre de aquellos monstruos estaba tan corrupta que podía esclavizar la voluntad de todos aquellos que la bebiesen. Sin duda, éstos eran los peones más sutiles del Wyrm, ya que no parecían ser conscientes de quién era su verdadero amo y sólo se concentraban en aumentar su poder y su influencia en la sociedad humana.

No obstante, existía un grupo de servidores del Wyrm que era más temido y odiado que todos los demás: los Garou traidores a Gaia conocidos como los Danzantes de la Espiral Negra. Antaño, habían sido una tribu leal llamada los Aulladores Blancos, pero fueron corrompidos por el Wyrm y, desde entonces, se habían consagrado a la tarea de destruir y corromper todo lo que antes amaban. Esta tribu caída había logrado prosperar aceptando a los Garou metis como iguales y reclutando activamente a los Garou de otras tribus. Al principio, eso confundió mucho a Mata-Parientes. ¿Por qué iba ningún Garou traicionar a la gran madre Gaia? A Escudo-de-la-Tierra-Sagrada le llevó algún tiempo hacerle entender que algunos Garou eran víctimas de sus peores instintos, por lo que sucumbían a la ambición, el miedo o la locura, todos ellos caminos seguros hacia las cadenas del Wyrm. De hecho, se decía que los Danzantes de la Espiral Negra obligaban a sus prisioneros a "bailar la espiral", fuera lo que fuera eso, pero lo que sí se sabía con certeza era que aquel "baile" los acababa convirtiendo en miembros de la tribu corrupta incluso en contra de su voluntad. Mata-Parientes se estremeció al imaginar a hermanos Garou tan viles como para desear asesinar a Gaia y deseó en silenció encontrarse con ellos pronto para poner fin a sus miserables vidas.

Escudo-de-la-Tierra-Sagrada también le explicó que los Garou tenían otros enemigos, como los espíritus de la Tejedora, los humanos que poseían poderes mágicos y otros seres igual de extraños. Sin embargo, la guerra contra los servidores del Wyrm consumía todos los esfuerzos de los Garou, por lo que la Ahroun no se detuvo demasiado a la hora de hablar de ellos.

Al anochecer llegaban las lecciones más dolorosas. Su maestra le enseñaba las armas que podrían usar sus enemigos contra su manada. Mata-Parientes sufrió en sus propias carnes la caricia de los colmillos creados por los humanos para matar a corta y a larga distancia. Escudo-de-la-Tierra-Sagrada insistía en llamarlos por sus nombres humanos como espadas, pistolas o rifles, pero a Mata-Parientes le parecía antinatural la obsesión humana por poner distintos nombres a todas las cosas y siguió llamándolos tercamente colmillos humanos. Para su sorpresa, su maestra le enseñó que podía curar rápidamente el daño que le hacían esos colmillos. Sin embargo, no ocurría lo mismo con los colmillos de plata o las garras de un Garou, cuyas dolorosas heridas tardaban más en cicatrizar y curarse de forma natural.

Cuando regresaba a la cueva humana donde descansaba con sus nuevos hermanos de manada, ellos estaban igual de cansados y exhaustos que él, aunque compartían entre ellos muchas de las nuevas cosas que aprendían antes de dormirse. En aquellos breves momentos de descanso, comían lo poco que les daban sin quejarse y descansaban para madrugar de nuevo a la mañana siguiente.

-.-

-Has aprendido mucho, Mata-Parientes, pero aún no eres un auténtico Luna Llena-, le dijo Escudo-de-la-Tierra Sagrada con una de sus habituales sonrisas mordaces.

-Aprendo todo lo que me enseñas-, respondió él con su brusca seguridad. -Pronto seré un verdadero Ahroun.

Ella se apartó unos pasos. Su forma Crinos lucía el mismo pelaje que tenía Bron y él mismo, aunque el suyo era más rojizo que oscuro. Mata-Parientes había aprendido que eso se debía a que pertenecían a la misma tribu, los Fianna, que tenían su origen en una tierra mágica rodeada de agua por todas partes llamada la "Isla Esmeralda", aunque Escudo-de-la-Tierra-Sagrada prefería llamarla Eire. Su maestra detuvo los ejercicios y se tumbó en el suelo.

-Ser un Ahroun es algo más que guerrear contra los siervos del Wyrm-, le dijo con tono severo. -Muchos jóvenes se lanzan de cabeza al combate, buscando gloria y fama, sin pensar en las consecuencias. Pero el verdadero Ahroun planea cada combate, incluso los que aún no han tenido lugar. El verdadero Ahroun  lucha contra los enemigos de Gaia, pero protege a toda costa a sus hermanos de manada. Cuando uno de ellos muere, el verdadero Ahroun sabe que en parte el fracaso de su hermano es su propio fracaso. Tú lo sabes mejor que nadie.

Aquello sorprendió al joven Garou, pero decidió reflexionar sobre las últimas palabras de su maestra antes de hablar. Sin embargo, al no hallar sentido en lo que le decía, se decidió a preguntarle. Ella había estado esperando pacientemente a que se decidiera a hacerlo.

-Conoces bien las responsabilidades de un Ahroun-, le respondió ella. -Tarde o temprano, todos nosotros empapamos nuestras garras con la sangre de los inocentes en esta guerra. Sin embargo, tú ya te has enfrentado a ese hecho y has aceptado como propio un nombre que te lo recordará para siempre. No existe una lección más dura que esa.

Las palabras de Escudo-de-la-Tierra-Sagrada lo perturbaron enormemente. Al principio temió que ella le hubiese aconsejado que se enorgulleciese de su crimen pasado, pero luego entendió que el dolor que sentía por ese acto le enseñaría a honrar a los víctimas inocentes de su ira.

-.-

Las lecciones se habían vuelto más complejas en los últimos dos días. Escudo-de-la-Tierra-Sagrada lo llevó a la Umbra para que los espíritus le enseñasen sus propios secretos. No fue una tarea fácil. Los espíritus exigieron que realizase algunas tareas en su nombre, pero logró que compartiesen sus secretos, siempre bajo la atenta mirada de Escudo-de-la-Tierra-Sagrada. Un espíritu de liebre le enseñó un don llamado el Salto del Canguro, que le permitiría saltar grandes distancias. Un espíritu de lobo le enseñó otro don llamado Garras como Cuchillos, que le permitiría emplear su rabia para afilar sus garras hasta el punto de causar heridas extremadamente graves con ellas. Y, finalmente, el espíritu de un árbol le enseñó el don de Resistir Toxina, con el que su cuerpo podría sobrevivir tanto a venenos naturales como a la vil ponzoña de algunos esclavos del Wyrm.

-.-

A la mañana siguiente, Escudo-de-la-Tierra-Sagrada lo llevó otra vez en esa máquina apestosa que los humanos llamaban "furgoneta". Mata-Parientes se vio obligado a adoptar su forma humana una vez más y permanecer callado mientras miraba confuso la costra en la cara de Gaia que los humanos llamaban "ciudad". Se quedó estupefacto cuando vio tan cerca las cuevas altas y brillantes, las luces, las máquinas ruidosas y las personas que corrían de un lado a otro sin ningún motivo aparente. A pesar de la limitada audición de la forma humana sintió pronto un intenso dolor de cabeza por todo aquel ruido. Gracias a Gaia, su maestra sacó la maquina apestosa de la costra y al mediodía se internaron por una zona de pequeñas cuevas humanas, campos dominados y arboledas dispersas de aspecto retorcido.

Escudo-de-la-Tierra-Sagrada detuvo la "furgoneta" en una de esas arboledas. El sol estaba oculto detrás de un manto de nubes oscuras y hacía un poco más de calor que antes. Estaba claro que pronto caería una gran tormenta sobre toda la zona. Su maestra le ordenó que "caminase de lado" hacia la Umbra. Mata-Parientes obedeció de inmediato. Miró uno de los espejos de la máquina y se concentró en su reflejo hasta ver más allá de sí mismo.

La Umbra era distinta en aquel lugar. Helios brillaba con fuerza en los cielos. La "furgoneta" no existía aquí, pero sí algunas de las cuevas humanas, cubiertas de telarañas de aspecto brillante, que también cubrían los campos, asfixiando a las pocas plantas verdes que trataban de crecer en aquel lugar. A pesar de la distancia, los ojos de Mata-Parientes pudieron apreciar que había diminutas figuras arácnidas sobre las hebras. "Espíritus de la Tejedora", pensó furioso. Se los podía encontrar en todos los lugares habitados por humanos. Aquel ultraje le causó no poca indignación. Sin embargo, fue la pequeña arboleda de su izquierda la que atrapó de inmediato su atención. Los pinos tenían aquí un aspecto esquelético, como si fuesen víctimas de una extraña enfermedad. Captó un olor viciado apestaba en aquel lugar. "Wyrm", gruñó Mata-Parientes.

-Así es-, le confirmó un enorme lobo de pelaje blanco plateado y fuertes patas que lucía dos profundas cicatrices en uno de sus cuartos traseros. El extraño estaba a un lado, observándolo detenidamente con sus profundos ojos grises-El Wyrm desea medrar en este lugar. ¡Destruye a la Perdición que ha hecho esto!

Mata-Parientes no necesitó buscar el permiso de Escudo-de-la-Tierra-Sagrada, sino que se apresuró a entrar de inmediato en la arboleda corrupta adoptando la forma Crinos. Pequeños insectos intentaron entorpecer su avance, tratando entrar en sus oídos y sus orificios nasales, pero él los ignoró en su frenética carrera por destruir a los siervos del Wyrm. Todo juicio racional de Mata-Parientes había sido reemplazado por la furia del combate, por la rabia que latía en su interior.

Encontró a su enemigo en el centro de la arboleda. La Perdición tenía su misma altura y su aspecto era más enfermizo que el de los árboles a los que intentaba corromper. Su rostro deforme coronaba un cuerpo compuesto de madera podrida, con unas pocas ramas y raíces terminadas en púas ennegrecidas.

La Perdición le observó detenidamente con sus cuencas vacías y luego se estremeció violentamente, liberando de pronto Perdiciones menores con forma de insectos diminutos que brotaban de sus orificios con zumbidos furiosos. Mata-Parientes no se acobardó ante aquel ser grotesco, sino que cargó contra la Perdición hasta chocar contra ella. El golpe hizo que ambos cayesen derrumbados al suelo cubierto de cenizas, levantando polvo gris en todas las direcciones. Mata-Parientes se incorporó de un salto. Las espinosas ramas de la Perdición se enroscaron en su brazo derecho, clavándose profundamente. El joven Garou aulló de dolor, pero eso sólo logró enfurecerle más si cabe. Hundió su otra garra en la corteza podrida, atravesando su cuerpo con facilidad de un extremo a otro. La Perdición se estremeció. Los insectos redoblaron sus incesantes molestias. Mata-Parientes tropezó con una de las ramas y cayó al suelo junto a su enemigo. Ambos rodaron una vez más por el suelo, enzarzados en aquella pelea sin cuartel. El joven Garou logró ponerse sobre la Perdición y, tras agarrarle fuertemente la cabeza con ambas garras, se la arrancó de cuajo con un aullido triunfal. La Perdición se deshizo en una montaña informe de cenizas como si nunca hubiese existido.

Cuando Mata-Parientes se dio la vuelta se percató de que Escudo-de-la-Tierra-Sagrada y el lobo de pelaje plateado también estaban allí. Habían sido testigos del combate y podían haber intervenido en cualquier momento si lo hubiesen considerado oportuno.

-¿Qué opinas, Garras-de-Plata?-, preguntó su maestra en forma homínida al otro Garou con una sonrisa satisfecha.

-Creo que tienes razón-, respondió el lobo plateado. -Está preparado para el rito de iniciación.

martes, 6 de noviembre de 2012

LARS (1 - 2)


Vancouver, Columbia Británica
17 de febrero de 1992

Las historias de Bron Mac Eire, aunque sorprendentes, no impactaron a Lars del mismo modo que a sus compañeros de encierro. Los sueños que lo habían acechado durante tanto tiempo giraban siempre en torno a los lobos, la violencia y la muerte. Era fácil suponer que la suya no iba a ser una existencia precisamente pacífica. Y sin embargo, a pesar de la sencilla naturalidad con la que aceptaba esos hechos, sintió pena al conocer el destino de los Garou asesinados, como si fuesen familiares lejanos cuya partida dejaba un pequeño vacío en su corazón.

-No más preguntas por ahora-, exigió de repente Bron. -En los antiguos tiempos, las tribus y los clanes adiestraban a sus lobeznos durante meses antes de enfrentarlos a sus ritos de iniciación. En la actualidad, no podemos permitirnos perder tanto tiempo. Sólo tendréis unos días para aprender todo lo que podáis, cachorros, así que aprovechad bien nuestras enseñanzas por vuestro propio bien.

Las siguientes horas fueron completamente extenuantes. Bron les enseñó los secretos para cambiar de forma a voluntad y les habló de las ventajas y las desventajas de cada una. Desde la forma humana (Homínido), a la forma de hombre prehistórico (Glabro), a la forma de guerra mitad humana mitad lobuna (Crinos), al lobo prehistórico (Hispo) y la forma del lobo (Lupus). Canción-Oculta fue el que demostró más habilidad a la hora de pasar de una forma a otra, seguido por Mata-Parientes y Bobby. Para su vergüenza, Faruq y él fueron los que tardaron más tiempo en aprender a seguir su instinto y "llamar al lobo". Aquellas palabras despertaron recuerdos en la mente de Lars, pero cuando recordó que en uno de sus sueños alguien llamado Gaulag el Fuerte le había ordenado que "liberase a Fenris", descubrió que le era más fácil cambiar de una forma a otra. Ese momento fue una experiencia dolorosa y placentera al mismo tiempo. Sería un instante de liberación que recordaría el resto de su vida.

Después de aquel intenso entrenamiento, Bron les dejó descansar y comer. Sus compañeros de encierro y él estaban muertos de hambre. No obstante, sólo les trajeron unas escasas hogazas de pan para ellos y un trozo de carne cruda para Mata-Parientes.

-No lo entiendo-, se quejó Faruq. -Somos hombres lobo pero nos tienen aquí encerrados, en esta jodida habitación llena de meados. Dicen que somos de su familia, pero apenas nos dan de comer. ¡Qué alguien me lo explique!

-Es una parte más de nuestro rito de iniciación-, le explicó pacientemente Canción-Oculta.

-Sí, eso es-, intervino Lars. -Nos están poniendo a prueba.

-Pues a mí me parece una mierda. Que nos hagan pasar ese rito de una vez y se dejen de historias.

-No  te quejes-, habló por primera vez Mata-Parientes, lo que hizo que todos lo mirasen sorprendidos. -Estás protegido del frío y no tienes que cazar tu propia comida.

Aunque el gran lobo aún guardaba una pequeña distancia física con los jóvenes, parecía haber hecho un intento serio por comunicarse con ellos. Lars supuso que Mata-Parientes había comprendido que todos  formarían algún día una manada, una sola familia, y trataba a su manera de unirse a ellos. Decidió echarle una mano.

-Mata-Parientes tiene razón. Piénsalo. Nada de esto será peor que lo puedan hacernos nuestros enemigos.

-Pues te juro una cosa. Si nos obligan a olernos los culos como hacen los lobos en los documentales, quiero verte a ti oliendo el mío primero. -Respondió Faruq a la vez que se señalaba el trasero con gestos extremadamente teatrales.

Aquello despertó risas sinceras en Bobby y Canción-Oculta. Lars, se planteó durante unos instantes en responderle con insultos en su idioma natal, pero las carcajadas de sus compañeros fueron tan contagiosas que acabó uniéndose a ellos antes de poder decir una sola palabra. El único que no entendió nada fue Mata-Parientes, que se les quedó mirando sin poder comprender por qué sus nuevos hermanos estaban de repente de tan buen humor. "¡Vamos a tener que explicarle muchas cosas!", pensó Lars divertido.

-.-

Cuando Bron regresó a la habitación en la que se encontraban, la luz que se filtraba por el único ventanuco tenía un tonalidad anarajada, lo que pareció indicar que debía ser la última hora de la tarde. Llevaba entre sus brazos un bulto de ropa. Con gesto serio, los miró uno a uno a los ojos y, cuando pareció satisfecho con lo que vio, habló con voz divertida.

-Adoptar la forma Homínida, cachorros. Nos vamos de excursión.

Todos hicieron de inmediato lo que les mandó. Por orden suya, Canción-Oculta y Mata-Parientes se vistieron con las prendas de ropa que les traían. Pero ni siquiera aquel burdo intento lograría hacerlos pasar por humanos normales. Nunca habían tenido la necesidad de cortarse el pelo ni las uñas, por lo que en sus formas homínidas lucían largas y enmarañadas melenas y mostraban uñas negras en sus sucias manos. "Parecen extras de una mala película de la Hammer", pensó Lars guardando ese pensamiento para sí. No obstante, Bron pareció satisfecho con los resultados obtenidos y, les hizo gestos, para que saliesen de la habitación con él.

-.-

Ya era de noche cuando la furgoneta se detuvo en una carretera sin asfaltar dentro de Stanley Park. El Cañón de las Nueve Punto había hecho su disparo de rigor en la costa sur de Brockton Point. Bron les guió a pie a partir de ahí, dejando sin miedo la furgoneta en la cuneta. Selene brillaba en lo alto mostrando la mitad de su rostro. Tanto Lars como sus compañeros se sentían bien, maravillosamente bien. A pesar de que el frío del invierno cortaba como un afilado cuchillo, los olores de la naturaleza y la sensación de libertad les llenó de un gozo indescriptible. El único que no podía disfrutar plenamente de aquellas sensaciones era Mata-Parientes, que intentaba caminar al mismo ritmo que los demás, pero lo hacía con torpeza, evidenciando que nunca había caminado sobre dos piernas. "Parece como si estuviese aprendiendo a patinar", pensó Lars sintiendo de inmediato mucha lástima por él. Sin embargo, ninguno de ellos le ofreció su ayuda, ya que sabían que el orgullo de Mata-Parientes haría que se sintiese ofendido de inmediato.

Caminaron bajo los árboles durante varios minutos. Lars percibió que no estaban solos. Había otras figuras en aquel lugar. Algunas tenían formas humanas, otras parecían lobos salvajes. "Hombres lobo. No, hombres lobo no. Son Garou. Mi pueblo", reflexionó Lars. Aquellos extraños se mantuvieron alejados de ellos, aunque algunos les observaron con curiosidad cuando pasaban cerca. Bron hizo un alto en un pequeño claro y, mientras esperaba a que todos se reuniesen, sacó un pequeño espejo de mano del bolsillo de su chaqueta de cuero.

-Estamos en Stanley Park. Un parque de cuatro kilómetros de bosques, lagos e instalaciones recreativas para las visitas humanas aquí, en la ciudad de Vancouver. Pero lo que ignoran los humanos es que esta tierra  en la que nos encontramos es terreno sagrado para nosotros, los Garou. En Stanley Park hay un poderoso túmulo, un lugar donde la Celosía, la barrera que separa el mundo terrenal del espiritual, es más débil. Los túmulos son los corazones de Gaia, cachorros, y ahora entenderéis por qué. Formad un círculo cogiéndoos de las manos.

Cuando lo hicieron, Bron agarró a Lars por el hombro con un mano, mientras que miraba con concentración el reflejo del espejo. Lo que vino después fue difícil de describir. Todos ellos sintieron un pequeño empujón y, durante unos instantes, permanecieron confusos. Se encontraban en el mismo sitio en el que se habían detenido, pero desde luego ese no era ni por asomo el mismo lugar. Había algo en el aire, una sensación etérea que recorrió el claro cuando llegaron. El bosque lo inundó con olores desconocidos, algunos agradables otros más agrestes. Los árboles parecían devolverles las miradas, como si tuviesen vida propia. Lars incluso habría jurado que algunos de ellos incluso intentaban darles la bienvenida a sus dominios en sus propios idiomas incomprensibles. Unos pocos animales se acercaron con curiosidad para observarles desde lejos. Parecían ejemplares perfectos de distintas especies de pájaros y pequeños mamíferos. Algunos de ellos incluso no se parecían a nada que Lars hubiese visto previamente. "Son espíritus. Todos ellos", se percató maravillado. "Estamos en las tierras espirituales". Una ráfaga de viento, que parecía tener vida propia, pasó entre ellos juguetona, divertida por su propia audacia.

Lars sonrió sin darse cuenta. Una inmensa felicidad inundó su corazón. Sentía como si hubiese permanecido mucho tiempo arrancado de su verdadero hogar y, al fin, hubiese encontrado el camino de vuelta. Era una sensación indescriptible. Bron les dejó que se tomasen su tiempo para saborear aquel momento. Mata-Parientes se transformó en lobo y aulló feliz a la Selene, cuyo tamaño parecía más grande y su luz plateada más brillante en las tierras del espíritu. Canción-Oculta lo imitó, al igual que Bobby. Faruq, por su parte, se limitó a comportarse como un niño emocionado al que le habían dado a la vez todos los regalos de Navidad y los mirase todos sin saber cuál abrir primero.

Pasado un tiempo, Bron los volvió a reunir en un círculo y tras coger a Bobby mientras miraba su propio reflejo en el pequeño espejo de mano, los devolvió a la misma arboleda en el mundo real. Conteniendo su decepción, Lars miró a Bron. Tenía muchas preguntas que hacerle. Él lo ignoro y se dirigió a todos los jóvenes que estaban a su cargo:

-En los primeros tiempos, Gaia nos creó para que fuésemos tanto seres materiales como espirituales. Para cruzar a la Umbra, las tierras espirituales, sólo tenéis que concentraros en vuestro reflejo sobre una superficie reflectante, como un espejo o una superficie de agua. Llamamos a ese acto "caminar de lado". Descubriréis que es más difícil hacerlo en las ciudades humanas y menos en zonas naturales como los bosques, mientras que en los túmulos la Celosía es ridículamente débil. Esta noche practicaréis aquí hasta que todos vosotros podáis cruzar con naturalidad de un mundo a otro.

lunes, 5 de noviembre de 2012

CANCIÓN-OCULTA (1 - 2)


Vancouver, Columbia Británica
17 de febrero de  1992

A pesar de la tristeza que inundaba su corazón, la mente de Canción-Oculta reflexionó en silencio acerca de la historia que les había contado Bron Mac Eire. En su mayor parte, el relato era una versión más extendida y detallada de las historias que le había contado su tío Adam. Él le había dicho que Gaia había creado a los Garou para que la protegiesen de sus enemigos y que las tribus de los hombres lobo se habían extendido por todo el mundo para cumplir su mandato. Según su tío, el Wyrm es un espíritu primordial del universo que busca corromper y destruir, mientras que en su locura, la Tejedora trata de imponer un reino de orden y estatismo, anulando para siempre el cambio y la potencialidad. Por otra lado, Canción-Oculta reconoció los regalos de Selene como los Auspicios con los que la luna marcaba a todos los Garou en el momento de su nacimiento. Los Ahroun son guerreros entre guerreros, los Galliard son narradores de historias, los Philodox son jueces, los Theurge son chamanes y curanderos y, por último, los Ragabash son embaucadores. No obstante, su tío nunca le había hablado de Fénix, ni tampoco de la Guerra de la Rabia ni del Impergium. Es más, Canción-Oculta había notado como el relato de Bron perdía fuerza disimuladamente cuando mencionaba esos términos. Su instinto insistía en que allí había gato encerrado.

-¿Qué es la Guerra de la Rabia?-, preguntó sin poder contenerse más usando con naturalidad el mismo sistema de gruñidos y gestos que había usado hasta ahora Bron. Todos le miraron cuando hizo la pregunta, lo cual hizo que su corazón retumbase con fuerza y se avergonzase un poco, pero trató de mantenerse firme de todos modos.

-La Guerra de la Rabia fue un desastre del pasado.- La voz de Bron se volvió comedida y neutra. -Hay muy pocas historias que hablen de aquellos terribles sucesos y todas son confusas respecto a los orígenes del conflicto. Según se dice en ellas, en los primeros tiempos del mundo Gaia tuvo muchos hijos: los hombres oso, los hombres cuervo, los hombres felino e incluso los hombres araña. Ella les dio a cada uno un papel, una responsabilidad sagrada de la que ocuparse. Sin embargo, como suele suceder en todas las familias, surgieron pequeños conflictos que fueron incrementando las suspicacias entre sus miembros.

Nuestras historias nos dicen que nuestros antepasados se sintieron ofendidos porque las otras razas cambiaformas no querían compartir sus secretos con ellos. Muchos incluso se negaron a obedecer el liderazgo natural de nuestros antepasados. De este modo, las semillas de la discordia encontraron un terreno fértil para florecer. Más tarde, los Colmillos Plateados descubrieron que los Gurahl, los hombres oso, habían declarado su lealtad al Wyrm, violando las leyes de Gaia y, en consecuencia, les declararon la guerra. El resto de las tribus Garou escucharon la llamada a las armas y la secundaron.

-Pero, ¿qué pruebas presentaron para demostrar sus acusaciones?-, se atrevió a preguntar Canción-Oculta, que empezaba a sospechar la respuesta.

-Ninguna-, respondió Bron.

-¿Ninguna?-, preguntó Faruq incrédulo.

-No, no las necesitaban. Tenéis que comprender, cachorros, que aquellos eran tiempos más sencillos. Los Colmillos Plateados eran la tribu alfa de la Nación Garou, los héroes y líderes de una raza de guerreros. Cuando acusaron a los Gurahl de estar corrompidos por el Wyrm, el resto de las tribus obedecieron a sus alfas sin hacer preguntas ni albergar dudas en sus corazones. Ninguna tribu necesitó pruebas que respaldasen las acusaciones. Simplemente fueron a las armas.

-¿Y qué hicieron los hombres oso? ¿No se defendieron? -Esta vez, fue Bobby el que intervino.

-Sí, se defendieron, pero no tuvieron ninguna oportunidad. Nosotros somos los guerreros elegidos de Gaia. Ella nos había creado demasiado bien para ese cometido. Así que cuando empezó la guerra, los masacramos. A ellos y a todos sus parientes entre los humanos y los osos. No hubo cuartel. Cuando todo terminó, los Gurahl estaban muertos.

-¿Y qué hicieron las otras razas cambiaformas?-, preguntó Lars, que había escuchado la historia hasta ese momento presa de un silencio mudo.

-Las otras razas se aliaron con los hombres oso. Algunas lo hicieron para intentar salvarles de la extinción, otras combatieron por temor a correr el mismo destino que los Gurahl y unas pocas fueron a la guerra para vengarse por afrentas reales o imaginarias. El resultado fue el mismo. La Guerra de la Rabia acabó con todas ellas. Hoy en día, sólo quedan un puñado de supervivientes de esas razas, escondidos en los lugares más remotos de Gaia.

-Pero, ¿al final se supo con certeza que los hombres oso estaban corrompidos por el Wyrm? -Canción-Oculta necesitaba saber eso con certeza. No podía evitar sentir vergüenza al conocer los crímenes cometidos por sus antepasados.

-Eso es algo que las viejas historias no aclaran, -confesó Bron con un suspiro. -Algunas dicen que sí, mientras que otras parecen indicar lo contrario. Lo que sí es seguro es que ambos bandos libraron una guerra sin cuartel y que nosotros la ganamos. Ahora somos conscientes de las nefastas consecuencias de aquellos actos. Si las otras razas estuviesen aquí hoy en día, tal vez Gaia no estaría en el peligro en que se encuentra.

Canción-Oculta sintió una extraña amargura en el paladar de su boca. Así pues, era cierto. Sintió que todas las historias que le había contado su tío sobre los grandes héroes de los Colmillos Plateados se hacían añicos. A decir verdad, parecía que una parte de su inocencia había desaparecido con aquella revelación.

-¿Qué es el Impergium?, -preguntó de repente Bobby. -Dijiste que los lobos de unicornio pusieron fin al Impergium e hicieron la paz con los humanos. ¿Qué ocurrió?

-Esa es otra cuestión compleja y tengo poco tiempo para explicaros muchas cosas, cachorros. Aunque creo que abreviar una historia es un error que a la larga conduce a muchas confusiones, haré una excepción en esta ocasión. Cuando Gaia creó a los humanos, eran unas criaturas que sólo inspiraban lástima. Eran demasiado débiles para sobrevivir por sus propios medios y su número se mantenía reducido de forma natural, pero eso cambió cuando la Tejedora y el Wyrm susurraron en sus pequeñas mentes. La Tejedora les enseñó a utilizar herramientas y modificar el entorno para conseguir sus propósitos. El Wyrm, por el contrario, les impulsó a matar al resto de las criaturas de Gaia, no para apaciguar su hambre, sino para saciar sus crueles apetitos.

De repente, los humanos se convirtieron en un problema para los Garou. Habían extinguido a los mamuts y a otras especies, y su número no había dejado de crecer desde entonces. Habían fabricado sus propias cuevas, violado los suelos para que engendrasen plantas a su antojo, esclavizado a animales y quemado bosques enteros. Los Colmillos Plateados decretaron entonces el Impergium. Cada tribu Garou reduciría el número de humanos en sus territorios hasta que su impacto sobre su entorno fuese mínimo. De nuevo, nuestros antepasados obedecieron su mandato y pronto los Garou entraron en las aldeas humanas, seleccionando y matando. Los humanos aprendieron a temer a los lobos debido a nuestras acciones.

-Pero, eso es horrible... los hombres lobo no eran mejores que los nazis-, interrumpió Bobby incrédulo.

-Sé que ahora es complicado de entender, pero no es exactamente como te lo estás imaginando, Bobby. La naturaleza tiene ese mecanismo entre los animales. Pregúntale a Mata-Parientes-, respondió Bron señalando al gran lobo con su zarpa.

Los depredadores cazan a las presas, manteniendo siempre su número en equilibrio. Para ello, cuando cazan, escogen a los débiles, a los enfermos y a los miembros más jóvenes. Esas son las Leyes de Gaia. Los Garou sólo tratamos de restablecer el equilibrio natural. Sin embargo, el Impergium nos enfrentó enfrentó a los humanos y nos separó de ellos para siempre. Pasado un tiempo, los hijos de Unicornio, la tribu conocida como los Hijos de Gaia, recorrieron el mundo, parlamentando con todas las tribus y clanes Garou para poner fin a aquella práctica. Al final, los Colmillos Plateados convocaron un gran consejo, presidido por algunos de nuestros más grandes tótems espirituales. Las tribus estaban divididas sobre la conveniencia o no de poner fin a aquella práctica. Hubo intensas discusiones, peleas y desafíos, pero al final todas las tribus  Garou juraron abandonar el Impergium y dejar que los humanos siguiesen su propio camino.

Sin embargo, el daño ya estaba hecho. El miedo había enloquecido a los humanos. Por un lado, se obsesionaron con construir refugios y armas más fuertes para defenderse. Por otro, el Impergium nos separó para siempre de ellos. Han estado cazando lobos hasta hoy en día, llevando a nuestros parientes lobunos prácticamente hasta la extinción. Pero en el fondo de sus corazones siguen albergando un temor inconsciente hacia nosotros. Cuando ven a un hombre lobo en su forma Crinos, sufren un pánico abrumador que nubla sus mentes. Nosotros lo llamamos el Delirio y es el causante de las distorsiones de la verdad que rodean a sus propias historias de terror acerca de los hombres lobo.

-¿Fuimos también responsables de aquellos a los que llamas Tasmanos?-, preguntó Canción-Oculta sospechando la respuesta.

-Así es. Siempre ha habido pequeñas guerras entre los Garou. La Rabia que nos ayuda a defender a Gaia puede ser un arma contra nosotros mismos. Los Tasmanos eran una tribu establecida entre los aborígenes autralianos. Tal y como les había ocurrido a los Garou nativoamericanos cuando los Garou europeos emigraron a sus tierras, hubo luchas por el territorio. Es inevitable, los lobos son criaturas muy territoriales y, en parte, todos nosotros somos lobos. Tristemente, los Uktena y los Wendigo fueron la parte perdedora en esas batallas, pero sobrevivieron. El caso de los Tasmanos fue muy diferente. Los peones del Wyrm conspiraron para engañar a los Garou dejando pruebas falsas sobre la verdadera obediencia de los Garou aborígenes. En esa ocasión, fue una manada de Garras Rojas quienes acusaron a los Tasmanos de servir al Wyrm y convencieron al resto de los Garou europeos presentes en la isla de que decían la verdad. Como os podréis imaginar a estas alturas, los Tasmanos fueron exterminados sin piedad.

Bron Mac Eire eligió ese momento para hacer una pausa. Canción-Oculta estaba agradecido por ello. Los cinco jóvenes tenían que absorber una gran cantidad de información. Los Garou son los guerreros de Gaia. La han protegido durante milenios, pero también son los causantes de muchas desgracias y errores cuyas consecuencias perduran hasta la actualidad. Era un legado difícil de digerir. Si Gaia, los Garou, los humanos y el resto de los seres vivos del planeta debían de ser salvados, había que aprender de los viejos errores. Tenían la obligación moral de acometer un intento serio por curar todas las heridas que habían causado. Canción-Oculta se juró a sí mismo que enmendaría los errores de sus antepasados. De lo contrario, sus manos estarían tan manchadas de sangre como las suyas propias.

viernes, 2 de noviembre de 2012

BOBBY (1 - 2)


Vancouver, Columbia Británica
17 de febrero de 1992

En sus sueños, un unicornio de extraordinaria belleza y gracia le había contado que era uno de sus hijos. También intentaba explicarle más cosas, pero un horroroso ruido metálico hizo que sus consejos cayeran en el olvido. Bobby se despertó junto a sus compañeros mientras alguien abría la puerta metálica. Se incorporó luchando por despejarse rápidamente, mientras que Lars estaba ayudando a Faruq ponerse en pie. Entretanto, el gran lobo ya estaba preparado para encararse ante la nueva amenaza, al igual que el hombre lobo de pelaje blanco plateado y cola deforme.

Al abrirse la puerta, entró un hombre alto, de casi 1,90 metros, hombros anchos y brazos fornidos. A Bobby no se le daba bien calcular la edad de las personas pero le parecía que el tipo debía rondar los 40 años. Tenía el pelo corto, con flequillo inclinado hacia la izquierda, y de color cobrizo. Su barba poco poblada estaba partida por una destacada cicatriz que le cruzaba la mejilla izquierda desde el nacimiento de la mandíbula hasta ocultarse en el pelo de su cabeza. Bobby no pudo evitar preguntarse qué le habría pasado al extraño para tener una herida tan profunda y marcada. Vestía una cazadora de cuero de color marrón oscuro, llevando debajo una sudadera gris y una camiseta negra, y pantalones oscuros. La puerta se cerró inmediatamente tras él con un fuerte portazo.

El gran lobo eligió ese momento para gruñir al extraño, pero éste en lugar de retroceder, permaneció allí de pie, con los brazos cruzados sobre el pecho y mirando intensamente a los ojos del animal. Los gruñidos del lobo se convirtieron en ladridos amenazadores que dejaron a la vista sus grandes colmillos. Sin embargo, el extraño no estaba intimidado en absoluto por sus demostraciones de fuerza. Había algo en él más temible que cualquier cosa que pudiese hacerle el animal. Estuvieron unidos por ese duelo de miradas menos de treinta segundos y, por primera vez, el lobo capituló tumbándose en el suelo y rodando sobre sí mismo para permanecer boca arriba enseñando el vientre.

El extraño sonrió triunfante. Luego su cuerpo comenzó a transformarse, creciendo de tamaño. Transformado en aquella forma medio humana medio lobuna era más alto que el hombre lobo de pelaje plateado. Una gruesa mata de pelo de color negro rojizo, el mismo color que lucía el pelaje del gran lobo, cubrió toda su piel musculosa. Su cabeza se estiró hasta adoptar una forma lobuna, sus manos y pies se convirtieron en crueles garras y una cola surgió desde su espalda. A pesar de su aspecto amenazador, Bobby notó algo vagamente familiar en él.

-Hola, cachorros. Me llamo Bron Mac Eire y estoy aquí para acompañaros en los primeros pasos que os convertirán en Garou adultos.

Bobby se dio cuenta rápidamente de que el extraño no estaba comunicándose mediante palabras humanas, sino que usaba una mezcla de gruñidos, pequeños ladridos y gestos corporales para comunicarse y, por extraño que pudiera parecer, tanto Bobby como sus compañeros de encierro estaban entendiendo sin dificultad lo que les decía. Incluso el gran lobo pareció comprender sus palabras.

-Todos vosotros sois Garou. Lleváis la sangre de los primeros lobos en vuestros cuerpos y escucháis la llamada silenciosa de la gran madre Gaia para que la protejáis de todos los peligros que la acechan.

El extraño hizo una breve pausa para que sus palabras calasen bien en todos ellos. Ninguno se atrevió a dudar de su sinceridad ni a negar lo que era evidente.

-¡Ahora escuchad con atención! Os traigo las voces del pasado de nuestro pueblo para que comprendáis en qué os vais convertir. ¡Mirad cómo Fénix extiende sus alas!

Bron señaló al techo y, durante unos instantes, Bobby casi se imaginó que podía contemplar un fénix de verdad sobrevolando el techo de la habitación sobre sus cabezas. Tenía que admitir que ese hombre lobo poseía una habilidad pasmosa para atrapar la atención de su público antes de iniciar el relato. Al mismo tiempo, el extraño habló con una voz sobrenatural que no parecía suya:

De los primeros de Gaia,
Yo, Fénix, soy el primero y el último.
Presencié el nacimiento de Selene en Gaia,
la vi crecer,
Me tosté bajo su poder
y en las grietas de la tierras
vi la aparición de la vida.

De los Grandes, los Celestes,
estaban el Kaos, el Cambiador que siempre cambiaba,
la Tejedora, la Constructora que siempre tejía,
y el Wyrm, el Equilibrador que siempre consumía.
Entonces la Tejedora se volvió loca
y dio caza al Kaos
y atrapó al Wyrm en su capullo,
pero el Kaos escapó
En el equilibrio, el Wyrm se corrompió,
convirtiéndose en Corrupción.
Tuvo hambre de la Creación
y abrió sus colmillos
para consumir todo lo que pertenecía a Gaia.

El Wyrm se elevó por encima de la Tierra.
Sentí el escalofrío de su sombra
y, como en Invierno, dormí.
Selene me despertó bruscamente
brillando como su hermano en el cielo.
"Vamos", dijo Selene, "Trae un regalo. Han nacido nuevos hijos de Gaia".
Fui al lugar donde brillaba Selene
sobre las creaciones de su hermana
y vi monos que eran como lobos
y lobos que eran como monos
y supe que nunca nada
volvería a ser igual.

El Abuelo Lobo guió a los cachorros Garou
hacia los bosques y los dejó allí
durante tres lunas, solos...
ellos gruñeron y se combatieron entre sí
pero cuando les atacaron los esbirros del Wyrm,
tuvieron una sola mente.
Eran una Manada,
la Primera Manada, y mataron a las viles criaturas del Wyrm.

Entonces Selene, brillando a través de los árboles,
pidió que les dieran sus Obsequios Rituales;
Llegaron regalos para los lobeznos de la Primera Manada
desde las cinco direcciones.
Desde el Este vino el Camino del Paso Lateral.
Desde el Sur vino el Camino de la Rabia Feroz.
Desde el Oeste vino el Camino del Cambio de Forma.
Desde el Norte vino el Camino de la Sabiduría.
Y desde el interior, Gaia les dio a los cachorros
parte de Sí misma, para que la lloraran siempre en sus corazones:
el Camino de Gaia.

Y Selene dijo: "Sabed que éstos
también son mis hijos".
Les dio un hermoso pelaje,
sembrado con cada uno de sus cinco rostros.
Gran Selene, Selene de corazón salvaje,
madre de la sabiduría,
madre del arte,
madre de la locura.
Ella, la de los muchos rostros,
llevó a los Garou a su cabaña de cinco paredes
y les enseñó sus mejores talentos, sus dones interiores.
Y hubo cinco en la Primera Manada,
llamados Ahroun, Galliard, Philodox, Theurge y Ragabash.
Se abrazaron fuerte bajo la luz de la Hermana de su Madre
y supieron que su poder y su magia estaba con ellos.

Pasaron muchos años,
y los primeros cachorros se aparearon
con lobos y humanos.
Sus linajes se fortificaron
y se convirtieron en muchas tribus.
Cada una corrió por el bosque profundo
y escogió su propio camino.
Los fuertes Colmillos de Plata, nos gobernaron a todos,
con los Señores de la Sombra tras ellos
y los Roedores de huesos bajo todos los demás.
Las Furias Negras se apartaron de sus hermanos.
Dirigidas por la Madre,
crecieron en rabia y sabiduría,
y se mantuvieron alejadas.
Entones llegó la Guerra de la Rabia
y muchos del pueblo siguieron a los osos del Wyrm
hasta sus lejanos escondites en el norte
y así crecieron la Camada de Fenris, los Fianna
y los Aulladores Blancos.

Algunos del Pueblo decidieron emprender un largo viaje,
siguiendo a los Puros, siguiendo a su corazón,
y cruzaron los páramos helados
y encontraron muchos pueblos en una nueva tierra.
Estos Garou eran los Croatanos, los Wendigo y los Uktena.
Más tarde, las ciudades florecieron en las llanuras
y algunos del Pueblo volvieron la espalda al bosque
y lo abandonaron para vivir tras esos nuevos muros.
Llamamos a esa gente los Moradores de la Ciudad.
Entre todo el pueblo estaban aquellos
que siempre alzaban solos la vista al cielo nocturno,
incluso entre su manada,
y se llamaron los Contempladores de Estrellas
y vivieron en lo alto de las montañas.
Y los lobos que se inclinaron ante Unicornio,
que pusieron fin al Impergium,
que hicieron las paces con los humanos,
fueron los Hijos de Gaia.
Nuestra tribu meridional, los Tasmanos...
¿dónde están?
Aullamos a través del viento,
enviamos espíritus al viento
pero no nos contestaron.

Los gruñidos de Bron Mac Eire fueron perdiendo intensidad a medida que terminaba su relato, hasta que este murió por sí solo dejando una inexplicable sensación de pérdida que emocionó a todos los presentes. Tras unos segundos de silencio, la poderosa garganta de Bron dejó escapar un aullido cargado de tristeza y lamento. El gran lobo y Canción-Oculta se unieron a él inmediatamente. Bobby hizo un esfuerzo para contener las lágrimas que acudían a sus ojos. Por el rabillo del ojo, pudo ver que Lars y Faruq estaban igual de emocionados que él.

jueves, 1 de noviembre de 2012

FARUQ (1 - 2)


Vancouver, Columbia Británica
16 de febrero de 1992

Cada día que pasaba Faruq entendía un poco menos la situación en la que se encontraba. Cuando esa cabrona de Cathy y sus amigos de la furgoneta lo secuestraron y lo trajeron a este almacén, él se había puesto en el peor de los casos. Había visto suficientes películas de terror para hacerse una idea bastante aproximada de lo que le pasaría. Tenía la maldita mala suerte de haber dado con un grupo de sádicos hijos de puta que iban a violarlo, torturarlo y luego matarlo lentamente. Al principio, había intentado escapar por la ventana, pero estaba a demasiada altura. Luego trató de abrir la puerta metálica, incluso estuvo varias horas hurgando con la cerradura sin resultado. Al final desistió y se dio cuenta de que sólo podría escapar aprovechando un despiste de sus captores, por lo que interpretó el papel de niño bueno y asustado cuando entró la chica de cara varonil de brazos fuertes que había conducido la furgoneta. Sin decir nada, dejó una bolsa de papel marrón en el centro de la habitación donde estaba Faruq, mientras su compañero, el tipo de barba recortada, amplia sonrisa y sudadera con la hoja de marihuana les observaba atento desde el marco de la puerta. Cuando se fueron, Faruq comprobó que dentro de la bolsa sólo había media hogaza de pan y una pequeña botella con agua mineral. "¡Menuda mierda!", pensó con amargura.

Se pasó toda la noche tumbado en el suelo contra una esquina de la habitación. El miedo le ayudó a permanecer despierto hasta que los primeros rayos del sol se colaron por el alto ventanuco. A lo lejos pudo escuchar el débil sonido de vehículos circulando por la carretera. Esperanzado, Faruq estuvo pidiendo auxilio a gritos durante mucho tiempo, pero nadie le respondió. Acabó con la garganta seca y dolorida. "No pierdas la esperanza, no pierdas la esperanza", se dijo una y otra vez a lo largo del día. Sus captores no le trajeron más comida en todo el día, así que acabó comiendo la hogaza de pan que había rechazado la noche anterior y se terminó todo el agua de la botella, a pesar de que tenía un sabor bastante extraño. Pocos minutos más tarde se sintió cansado y mareado y se echó a dormir. Faruq no recordaba haber tenido sueños tan surrealistas en toda su vida. Soñó con animales, monstruos y otras cosas que no podían ser reales. Le decían que él era uno de los elegidos, un Garou, un guerrero de Gaia, y que debía despertar al lobo que dormía en su corazón.

Una persona lo despertó zarandeándolo violentamente. Era un joven de pelo corto rubio, barba del mismo color, ojos azules y vestido con ropas que parecían sacadas de un mercadillo de la beneficencia. Faruq calculó a ojo que debía tener 18 o 20 años. Cuando se despertó, el extraño pareció aliviado. En un inglés marcado por un fuerte acento extranjero, le preguntó si se encontraba bien. Faruq asintió y cuando vio que  había dos bolsas de papel marrón con comida y agua, aconsejó inmediatamente al extraño, cuyo nombre era Lars, que no bebiese del agua. Ambos se pusieron al día con rapidez. Aunque los dos habían sido secuestrados por las mismas personas, no se dieron cuenta de los motivos reales que los habían conducido a esa situación, ya que ninguno de los dos estuvo dispuesto a confesar al otro los sueños y sucesos extraños que les habían ocurrido últimamente por temor a que les tomasen por locos.

Después Lars aupó a Faruq para que alcanzase el ventanuco. Desde el otro lado de los barrotes, Faruq pudo ver una calle vacía de edificios viejos y comercios cerrados. No había personas de paso por allí, solo el ocasional vehículo perdido que se alejaba rápidamente. Los barrotes eran de hierro y parecían inamovibles. Los comprobó dos veces para asegurarse. "Mal asunto, muy mal asunto", pensó. Al final su nuevo amigo y él volvieron al punto de partida inicial: su única esperanza era aprovechar un descuido de sus captores. Los dos prometieron defenderse juntos, pasara lo que pasara. Se comieron todo el pan, pero evitaron el agua a pesar de sed que sentían. Lars propuso que uno hiciese guardia durante unas horas para poder descansar. Los dos se ofrecieron a la vez para hacer la primera guardia. Eso hizo reír mucho a Faruq por primera vez desde su secuestro, provocando a su vez una sonrisa de desconcierto en Lars.

Al final tuvieron que echarlo a suertes. Faruq ganó fácilmente, siempre se le habían dado bien los juegos, y se acomodó para hacer la primera guardia, mientras Lars se tumbaba para descansar. Poco después, observó preocupado como su compañero se debatía en sueños, murmurando varias veces las palabras "lobo" y "Fenris". Faruq sintió un estremecimiento. "¿Lars también estaba loco?", la pregunta lo incomodó aunque se sintió aliviado de poder compartir su carga. Por alguna razón que no entendía del todo, su instinto le decía que podía confiar en aquel noruego loco. Pasadas unas horas, despertó a Lars. No le hizo comentarios sobre las cosas de las que había hablado en sueños, al menos no por ahora. Primero debía pensar en cómo tocar el tema con él. En su turno para dormir, Faruq volvió a soñar. Esta vez se había convertido en un lobo que buscaba a una hermosa dama de luz plateada, que jugaba a esconderse de él al mismo tiempo que lo llamaba por su nombre desde las sombras de la noche. Por más empeño que pusiese en atraparla, nunca lo conseguía. Ella se burló varias veces de él, pero Faruq se sorprendió al descubrir que se estaba divirtiendo tanto como ella con aquel juego.

Lars lo despertó bruscamente. Faruq vio que el hombre barbudo de la sudadera verde metía a otro joven en la habitación. Debía tener su misma edad, año arriba o abajo. Era un poco más alto que él, de buena complexión física, pelo castaño claro y ojos de color avellana. Vestía un camisa azul a cuadros, una camiseta con el dibujo del símbolo de la paz y unos vaqueros holgados. Entre sus manos, sostenía una bolsa de papel marrón. Parecía nervioso, pero no asustado. Faruq le dio la bienvenida a la "habitación del terror". Lleno de curiosidad, le preguntó al recién llega quién era y dónde lo habían secuestrado.

-Todo el mundo me llama Bobby, pero creo que te equivocas. No me han secuestrado, al menos eso creo.

-¿Por qué lo dices?-, preguntó Lars con cara de pocos amigos.

-Mi prima Rossaline me trajo aquí. Ella también es un hombre lobo, es decir, supongo que en su caso lo más correcto sería decir una mujer lobo. Ella dijo que en este lugar daría mis primeros pasos para convertirme en un "Garou", aunque me aseguró que no podía darme más detalles.

La sencillez de su respuesta les impresionó profundamente. Por fin alguien había dicho las palabras mágicas que se habían repetido tantas veces en sus sueños. Ahora se vieron obligados a hablar de ellos. Todos tenían muchas preguntas, pero fue Lars el que puso orden y sugirió que contasen detalladamente a los demás cómo habían llegado aquí y que "cosas" extrañas les habían sucedido hasta ahora. Estuvieron mucho tiempo poniéndose al día y luego pasaron más tiempo aún discutiendo sobre lo que habían descubierto. ¿Los tres eran hombres lobo? Parecía que Bobby sí lo era, aunque Lars y Faruq no podían estar tan seguros. Sólo se habían convertido en lobos en sus sueños. ¿Por qué algunos animales le hablaban a Lars? Ninguno pudo ofrecer una respuesta satisfactoria. ¿Sus captores eran otros Garou como la prima de Bobby? Y si así era, ¿por qué no les habían explicado lo que les estaba pasando?

Su discusión se interrumpió cuando la puerta se volvió a abrir. La mujer de pelo corto y cara varonil cargaba sobre sus brazos a un gran lobo de pelaje negro rojizo y ojos verdes. Sin mucho cuidado, lo dejó en el suelo y le quitó las ataduras de las patas y luego la mordaza que comprimía su mandíbula. El lobo gruñó, pero se apartó inmediatamente de ella. "¿Estás loca? ¡No puedes a dejarnos encerrados en una habitación cerrada con un puto lobo salvaje!", gritó Faruq desesperado. La mujer echó un vistazo a los tres jóvenes  sin responderle y se marchó cerrando la puerta tras ella. Ellos miraron entonces al lobo completamente aterrados. El animal les gruñó de inmediato, ladrándoles varias veces. Cuando observó que ellos no se movían, se tumbó en el otro lado de la habitación, sin dejar de vigilarles.

-¿Él también es un maldito hombre lobo?-, le preguntó Faruq a los demás en susurros.

Antes de que pudiesen responderle, el lobo volvió a incorporarse, ladrando de nuevo con más fiereza que antes y enseñando sus amenazadores colmillos. Esta vez ninguno de ellos se movió ni se atrevió a decir nada más. Estuvieron así durante horas hasta que se quedaron dormidos, siempre bajo la atenta mirada de esa bestia aterradora. Faruq volvió a soñar. Un grupo de pequeñas luces plateadas lo acosó durante mucho tiempo. De lejos parecían simples luces brillantes, pero cuando se acercaban a él parecían ser una versión diminuta de la dama de luz plateada. Iban y venían a su antojo, como un enloquecido enjambre de insectos o una siniestra bandada de aves, picándole y empujándole en todas las direcciones.

Al día siguiente volvieron a encontrarse en la misma situación. El lobo reaccionaba con agresividad cada vez que uno de ellos se movía o hablaba con el resto, y únicamente podían comer o comunicarse en susurros cuando el animal dormía. Al llegar la noche, la puerta metálica volvió a abrirse y esta vez Faruq observó atónito como entraba en la habitación una figura mitad humana mitad lobuna, de dos metros y medio de altura y pelaje blanco plateado, cuyo único defecto era una diminuta cola, deforme y sin pelo. "¡Joder, seguro que éste sí que es un maldito hombre lobo!", pensó Faruq asombrado. Lars y Bobby estaban tan impresionados como él, aunque ninguno de los tres se dio cuenta de la vaga sensación familiar que experimentaron en el momento en que vieron al nuevo.

Por su parte, el lobo no se dejó intimidar por el gran tamaño del recién llegado. Tras olisquearle durante unos breves instantes, le ladró amenazador enseñando sus colmillos cuando el hombre lobo se acercó a él presentándose con una voz grave y gutural con el nombre de Canción-Oculta. La reacción del lobo, sorprendió a aquel gigante peludo, que tuvo recular y acercarse a ellos para evitar que el animal le atacase. El recién llegado parecía tan perplejo por la reacción del lobo como lo habían estado ellos previamente.

"Y aquí estamos...", pensó Faruq con fastidio. Su situación se volvía cada vez más surrealista. El gigante peludo estaba tumbado, mirándoles a ellos con ¿curiosidad? A veces lo sorprendía mirándole con un ojos que parecían ser más humanos que animales. Seguramente él también estaba asustado y tenía muchas preguntas que hacerles. Tal vez deberían inmovilizar al lobo de alguna forma. Desde su sitio, miró al animal pensando cómo podrían hacerlo. El lobo debió presentir de alguna forma sus intenciones, porque dejó escapar un leve gruñido de su garganta. "¡Joder!" se dijo Faruq mientras apartaba la mirada asustado.