lunes, 11 de febrero de 2013

LARS (3 - 3)


St. Claire, Washington (EE.UU.)
5 de noviembre de 1992

La pregunta de Canción-Oculta cogió al Theurge con la guardia baja. Ignorando el dolor causado por la herida de su pierna, Lars puso su intelecto a trabajar con las pequeñas piezas de información que habían reunido hasta ese momento. Alguien o algo había provocado que los niños de St. Claire viesen a Rapta Pañales en sus sueños. Poco a poco dichas piezas empezaron a encajar unas con otras, aunque de forma muy débil todavía.

-¿Os acordáis del sueño que me envió Uktena?-, les preguntó a sus hermanos.

-Sí, el laberinto oscuro en el que oías el llanto de unos niños-, respondió Canción-Oculta sin comprender a dónde quería llegar él.

-El laberinto oscuro es esta mina-, respondió el Fenris con más seguridad de la que sentía en esos momentos. -Y creo que Uktena quería que buscase algo en ella, algo que aún no hemos encontrado.

-Pero, ¿no te había enviado el sueño para que viniésemos a detener a Rapta Pañales?-, preguntó Crow confundido. -¿O para salvar a los niños secuestrados?

-Eso creía al principio, aunque sospecho que malinterpreté sus verdaderas intenciones.

-Es posible-, asintió el Colmillo Plateado también pensativo. -Vamos a seguir avanzando con cuidado por este túnel. Con un poco de suerte encontraremos a los niños.

Canción-Oculta y Crow ayudaron a Lars a caminar por el túnel. El Theurge usó el don de Resistir Dolor para ignorar las dolorosas punzadas que subían desde la herida que le había causado Rapta Pañales en la pierna durante la refriega. Después de unos metros, el túnel ascendía ligeramente unos metros hasta dejar atrás por completo la zona inundada. La luz plateada de Canción-Oculta les mostró allí una el cadáver reciente de una niña de poco más de cuatro años. Estaba completamente empapado de los pies a la cabeza. Su pelo oscuro caía lacio sobre el pijama mojado. Rapta Pañales la había desnucado hacía muy poco tiempo. El rostro de la niña todavía mostraba un gesto de dolor y miedo, que causó un pequeño escalofrío en los tres Garou cuando lo vieron. Crow se agachó al ver que llevaba una pequeña pulsera de plata y leyó en voz alta las letras que tenía grabadas:

-Carol Anne-, dijo con un nudo en la garganta. Luego cerró los párpados de la difunta con una delicadeza inusitada en alguien como él . -Sentimos haber llegado demasiado tarde para salvarte.

-La debió secuestrar esta misma noche-, respondió Canción-Oculta visiblemente apenado, -porque su nombre no estaba en la lista de los niños secuestrados... fue su olor el que nos condujo al escondrijo de Rapta Pañales.

Lars asintió en silencio. No encontró palabras para expresar la profunda tristeza que sentía. Al contrario que sus hermanos, él se había dado cuenta que Rapta Pañales la había matado de inmediato por su culpa. Lo habían acorralado en su propia guarida y la criatura trastornada había silenciado a la niña para poder tender su emboscada. El Theurge decidió no contarles la verdad por el momento. Más tarde, cuando hubiesen tenido tiempo para asumir la muerte de la pequeña, podría compartir esa carga con ellos si es que ninguno de los dos se daba cuenta antes por sí mismo.

Los tres decidieron seguir caminando por el túnel. Pronto notaron una ligera corriente de aire frío que les condujo hasta la salida del túnel. Habían logrado salir de la mina sin pretenderlo, llegando a un pequeño pedregal. Un pequeño sendero cerca de una pequeña laguna subía por el angosto y rocoso terraplén hasta quedar completamente oculto por la niebla. Numerosas huellas embarradas de botas militares subían y bajaban por aquel viejo camino. Lars y Crow miraron indecisos al alfa de su manada, que les acabó haciendo un gesto para que ascendieran por el camino apenas visible tras unos instantes de duda.

Tardaron mucho tiempo en llegar a la cima del terraplén por su culpa, puesto que sus hermanos ya no lo podían ayudar a avanzar como antes. Lars trató de convencerlos en dos ocasiones para que continuasen sin él, pero Canción-Oculta se negó en redondo a que ninguno de ellos quedase solo.

-No sabemos si este lugar guarda más sorpresas desagradables-, respondió el Colmillo Plateado con firmeza.

Cuando llegaron a lo alto, descubrieron los restos fantasmales de lo que debió ser un asentamiento humano hacía cien o doscientos años. Lo único que quedaba en pie de este lugar eran los cimientos de piedra y tramos de madera elevándose solitarios en la niebla o cubriendo el suelo como si fueran cadáveres de un antiguo campo de batalla. Debían ser las viviendas de los primeros colonos blancos que fundaron la ciudad de St. Claire.

Lars sintió que se le ponían los pelos como escarpias cuando escuchó el llanto desconsolado de un bebé oculto en alguna parte de la niebla que cubría el terraplén. Miró rápidamente en todas las direcciones, buscando el origen de los lloros. Sus dos hermanos también escucharon lo mismo que él, porque reaccionaron de idéntica forma. Crow incluso dio un paso para acercarse a una de las casas en ruinas, pero él lo detuvo posando con fuerza la mano sobre su hombro.

-No te alejes, por favor. Podríamos no volver a encontrarte-, le aconsejó.

-Tenemos que encontrar a ese bebé-, protestó el Fianna confuso y aturdido.

-Está muerto. Lo que escuchas es el lamento de los muertos-, respondió el Theurge completamente convencido de la veracidad de sus propias palabras, aunque sin saber muy bien cómo había llegado a esa conclusión.

-Haz lo que dice Lars-, ordenó Canción-Oculta. Él también parecía muy confuso, como si luchase para pensar correctamente.

-¿Estás bien?-, preguntó el Fianna. -Pareces distinto...

-Es este lugar.-, les confesó el alfa. -Oigo voces y lamentos.

-Todos las oímos, pero no debemos separarnos-, les aconsejó de nuevo el Theurge.

-¿Puedes guiarnos, Lars?-, preguntó Crow inseguro.

-Vayamos en esa dirección-, respondió el Theurge en voz baja. Un brusco ataque de vértigo le provocó un ligero mareo y durante unos breves instantes creyó ver sombras infantiles escabulléndose entre las ruinas de los edificios. A continuación su vista se volvió borrosa, como si de pronto viera doble.

-¿Quuueeeé haaayyy alliiiiií?-, preguntó el Fiannza con una voz antinatural mientras se tambaleaba como si hubiese perdido todo sentido de la coordinación.

Lars no tuvo valor para responder, sino que avanzó a duras penas hasta que cayó al suelo por culpa de una gran losa de mármol con la que había tropezado sin darse cuenta. En la losa había una inscripción desgastada que sólo pudo leer a costa de un gran esfuerzo:

"Y miré, y vi un caballo pálido; y el nombre de quien
lo montaba era Muerte, y el Infierno le seguía.
Que Dios tenga piedad de nuestras almas."

Lars experimentó una sensación extraña, como si ya hubiese vivido este momento en algún momento de un pasado lejano. La fuerza del déjà vu lo dejó tan aturdido que, cuando volvió en sí, descubrió que Canción-Oculta y Crow estaban tirados en el suelo, víctimas de un intenso trance que los hacía hablar en sueños cosas sin sentido. El Fenris adoptó con gran esfuerzo la forma Crinos y apartó lentamente la losa de mármol, que había estado cubriendo hasta ese momento un gran pozo relleno de tierra negra. Utilizando sus propias garras para excavar, comenzó a desenterrar incansablemente el interior del pozo. En algún momento, sintió otro fuerte mareo que hizo que se detuviese para recuperar el aire.

-.-

Lo siguiente que supo es que se encontraba frente a una multitud que lo miraba expectante en una noche igual de fría que las que había sufrido después de que su manada fuese expulsado del Clan del Lobo Invernal. Todos los presentes iban vestidos con ropas de colonos del s. XIX y muchos sostenían antorchas y otras teas ardientes. Los hombres y las mujeres lo miraban expectantes, con una mirada cruel en sus ojos. El jefe Olson estaba a su lado, apoyándolo con su simple presencia. Llevaba una escopeta en sus manos y lucía una estrella de sheriff en su chaqueta de cuero curtido. También estaban presentes el alcalde  de la ciudad, Edmund Richards, así como Robert y Anna Wheeler, con su hija Tracy, Cindy Crawley, la camarera Jessi y otras caras conocidas de la ciudad. ¡Incluso Rapta Pañales estaba presente, vestido con ropas ajadas y sosteniendo divertido una botella de whisky vacía entre sus manos retorcidas!

-Amigos, buenas gentes de St. Claire. Nos hemos reunido esta noche para poner fin a nuestras desgracias.

Lars se volvió con un gesto melodramático, mientras señalaba a una mujer nativo americana maniatada a una pira, hecha con un grueso poste de madera y ramas secas en su base, con la antorcha que sostenía en sus manos. La mujer, vestida a la manera tradicional de su pueblo, tenía el rostro y los labios hinchados y ensangrentados por la paliza que había sufrido antes de subirla a la pira. Lars pudo reconocer el petroglifo usado por la tribu Wendigo entre los símbolos de la cinta que la mujer aún llevaba sujeta a su frente.

-Esta salvaje, esta bruja, ha perturbado la paz de nuestra tranquila comunidad. Ha traído con sus embrujos a la ventisca que ha matado a nuestro ganado y estropeado sin remedio nuestros cultivos. Debemos quemarla, como hicieron los primeros colonos de este gran país con las mujeres que renegaban de Cristo para fornicar con el mismísimo Satanás. Sólo así el Señor Todopoderoso se apiadará de nosotros y volverá a traer el cálido calor de la primavera a nuestra ciudad.

La multitud estalló enojada en un caótico coro de voces que exigían la muerte inmediata de la india. Los ayudantes del sheriff tuvieron que contener a dos hombres que planeaban hacer ellos mismos dicho trabajo. Lars se volvió hacia la pira, con una placentera sensación de crueldad recorriendo su cuerpo, y prendió fuego a las ramas con su antorcha. El fuego tardó unos minutos en arder con toda su intensidad, extendiéndose lentamente y provocando una pequeña columna de humo negro. La india empezó a chillar de dolor antes de que el fuego la tocase, incapaz de soportar la temperatura abrasadora concentrada junto a sus pies. Sus gritos enardecieron a la multitud, que festejó vilmente la agonía de la condenada.

Repentinamente, Lars se encontró atado a la viga de madera frente a la turba. Un hombre al que reconoció como Wilhem Norge, el fundador de St. Claire cuya estatua decoraba la plaza central de la ciudad, sostenía la antorcha con la que acaba de encender la pira. Sintió el abrumador tormento del calor en sus pies. Escuchó el ruido provocado por su piel, crujiendo al fuego, y notó cómo la grasa de su cuerpo comenzaba a quemarse lentamente. No pudo evitar chillar de agonía durante un tiempo tan largo que le pareció que duró toda una eternidad.

-.-

Todavía estaba gritando cuando despertó del trance que lo había atrapado. Se hallaba dentro del pozo, entre restos de huesos humanos y tierra ennegrecida. Salió de aquel agujero infernal, respirando con dificultad. La niebla había perdido su fuerza y tímidos rayos del sol rasgaban su pesado manto por diversas zonas. Por extraño que pareciese, los llantos de los niños habían desaparecido y no se veía por ninguna parte sus figuras sombrías. Despertó a sus hermanos, que aún seguían perdidos en sus propias pesadillas. Estaban confusos y aturdidos por las terribles vivencias que habían experimentado, pero parecían estar bien o, al menos, se hallaban mejor que cuando habían llegado a lo alto del terraplén.

-¿Qué ha ocurrido?-, preguntó inseguro Canción-Oculta.

-Os lo explicaré muy pronto, pero primero tenéis que contarme vuestras pesadillas. ¿Qué habéis soñado?

Canción-Oculta parecía muy reacio a hablar de su experiencia, aunque captó el tono de urgencia de Lars y decidió colaborar a regañadientes.

-Soñé que lord Abercorn me ordenó ir a Norge Valley y ayudar a los colonos de St. Claire a masacrar un poblado de indios desarmados. Yo jamás hubiera aceptado una orden como esa, pero en mi sueño no pude negarme. Atacamos a los indios a traición y los matamos a casi todos. Luego arrojamos sus cuerpos a un pozo en la ciudad, utilizándolo como fosa común. Algunos indios todavía vivían e intentaban salir del pozo arrastrándose hacia la superficie... pero nosotros... nosotros los enterramos vivos, riéndonos al verlos arrastrarse como insectos. A continuación me encontré cubierto de los pies a la cabeza en un gran manto de sangre y tierra, ahogándome lentamente. Eso es lo que viví en mi pesadilla. Parecía tan real...

-No cometiste esas atrocidades, hermano-, le dijo intentando tranquilizarlo. -Fueron los primeros colonos de St. Claire. ¿Y tú, Crow?-, le preguntó al Fianna.

-Yo estaba con mis padres, atrapado por la nieve en una vieja cabaña de madera. En el exterior, el viento rugía con una fuerza estremecedora. Hacía mucho frío y sólo nos quedaba un solitario leño ardiendo en la chimenea. Todos estábamos llorando, no sólo de miedo sino también de hambre. Entonces miré a mis padres y sus lloros me parecieron semejantes a gallinas cloqueando, así que cogí un hacha, los maté sin que pudieran defenderse y me comí su carne muerta. En esos momentos no pensaba que fueran mis padres, simplemente quería poner fin al hambre que me devoraba por dentro. Mientras estaba haciendo eso, escuché el aullido furioso de unos lobos acercándose. Sentí miedo, mucho miedo. La puerta de la cabaña estalló con una explosión de astillas y nieve. Dos Crinos entraron por el agujero que habían causado. Parecían Wendigo por el color de sus pelajes, pero sus rasgos físicos eran extraños, casi retorcidos. Los hombres lobo me obligaron a contemplar como me desollaban vivo lentamente. Lo último que vi fue una sonrisa repugnante asomando desde sus terribles fauces... ¿Qué significa todo esto?

Lars comprendió por fin lo que ocurría. Los sueños, las visiones y las muertes comenzaron formar una tragedia común cuya historia debía ser contada. Antes de explicarles su teoría, el Theurge compartió con ellos su propia visión. Luego intentó explicarles lo que había averiguado.

-Hemos visto los terribles hechos que sucedieron en St. Claire. Los primeros colonos blancos estaban corruptos por el Wyrm, por lo que masacraron y torturaron a la Parentela de los Wendigo que vivía en estas tierras. Cuando los Garou de esa tribu se enteraron, mataron en represalia a todos los colonos, sin dejar supervivientes, aunque por desgracia desconocían el alcance del daño que habían causado sus enemigos, por lo que se fueron sin saber lo que dejaban atrás. La siguiente oleada de colonos que llegó a la ciudad se encontró un pueblo fantasma y decidió fundar una nueva ciudad con el mismo nombre a pocos kilómetros de aquí, donde actualmente está el centro de St. Claire.

-¿Así que estas ruinas pertenecen a la primera ciudad?-, preguntó Crow.

-Eso creo.

-Está bien. La historia tiene sentido, no lo niego-, dijo impaciente Canción-Oculta-, pero ¿por qué hemos tenido estas pesadillas? ¿Por qué precisamente ahora?

-Porque este lugar era tierra sagrada para los Wendigo y para cualquier otra tribu de la Nación Garou. Estamos en el centro de lo que fue un túmulo, uno consagrado a las visiones místicas del pasado, el presente y el futuro. Aún conserva parte de su función original, pero la infección del Wyrm ha convertido este lugar en una versión retorcida de su antiguo ser. Ahora corrompe y atemoriza en lugar de iluminar y ayudar.

-Si eso es cierto, entonces... ¿los niños sufrieron pesadillas enviadas por el túmulo?

-Sí, creo que sí-, respondió él.-Puede que todos los habitantes de la ciudad duerman mal y no recuerden lo que han soñado, pero seguro que tienen pesadillas habitualmente. Yo no he dormido bien desde que llegamos a la ciudad. ¿Y vosotros?

-No-, reconoció Crow asombrado.

-Yo tampoco-, dijo el alfa de la manada aceptando su razonamiento. -¿Puedes purificar el túmulo o está perdido para siempre?

-No, no puedo hacerlo. Sólo los Theurge de mayor rango conocen los secretos necesarios para devolver a un túmulo su pureza perdida, si no es demasiado tarde ya para intentarlo. Debemos avisar a los Ancianos del Clan del Pacto cuanto antes.

viernes, 8 de febrero de 2013

CANCIÓN-OCULTA (3 - 3)

St. Claire, Washington (EE.UU.)
5 de noviembre de 1992

Seguir el rastro de Rapta Pañales fue una tarea más complicada de lo que hubiera pensado ninguno de ellos. La luz de la luna iba perdiendo su fuerza a través de la multitud de ramas de los árboles, quedando el suelo oscurecido por una leve penumbra en la que apenas se podía ver las huellas dejadas por el secuestrador. Incluso los agudos sentidos de un lobo tenían problemas para seguir ese rastro sin guiarse por el olfato y, como habían confirmado en la tejeduría, Rapta Pañales no parecía emitir ningún olor corporal o de otro tipo que pudiese servirles de ayuda. Así pues, Canción-Oculta y sus dos hermanos habían tenido que armarse de paciencia, ralentizar la velocidad de su persecución y cerciorarse constantemente de que seguían la dirección correcta. Al menos sí tenían la certeza de que el rastro de su presa les estaba conduciendo hacia el este.

Tras unos minutos enloquecedoramente largos, los tres Garou descubrieron que las huellas se detenían en unos matorrales antes de proseguir su huida. Allí, captaron el olor de la sangre y el fuerte aroma infantil de una niña humana. Sin embargo, no tenían forma alguna de saber si se trataba de la pequeña Tracy Wheeler, una de las anteriores víctimas de Rapta Pañales o tal vez una menor secuestrada esa misma noche. En cualquier caso, el rastro oloroso dejado involuntariamente por la niña les ayudó a seguir las huellas con mayor seguridad y rapidez que antes.

Los tres jóvenes Garou cruzaron una carretera de dos carriles cuando no pasaba ningún vehículo y se internaron en otra de las espesas zonas boscosas que rodeaban la ciudad de St. Claire. Intuyeron que poco a poco estaban recortando la distancia que les separaba de su presa, aunque aún parecía llevarles cierta ventaja. El rastro se desvió bruscamente hacia el sur, cruzó otra carretera y descendió por una pendiente cuyo fondo estaba oculto por una densa niebla. "Estamos en Norge Valley", se percató el Philodox. "Tendríamos que haber investigado antes este lugar".

Encontrar las huellas a simple vista con aquella niebla era una tarea imposible y también tuvieron dificultades para seguir el rastro oloroso de la niña secuestrada, por lo que se vieron obligados a reducir la velocidad de su persecución para husmear bien por los alrededores. Crow gruñó frustrado a su lado. Canción-Oculta podía entenderlo perfectamente. La posibilidad de perder a su presa estando tan cerca de ella era enloquecedora. 

Los tres Garou corrieron como lobos fantasmales entre las caravanas y las casuchas donde vivían las familias más humildes de St. Claire, aquellas personas que no tenían un trabajo o que no ganaban suficientes dólares para poder permitirse una vivienda digna en cualquier otra parte de la ciudad. Los perros de la zona montaron un buen escándalo a esas horas de la madrugada cuando los percibieron. Estaban tan asustados que ladraron con todas sus fuerzas, despertando a todo el vecindario. Los tres Garou trataron de evitar ser descubiertos por los forzosos residentes de Norge Valley mientras continuaban la persecución. El rastro oloroso era cada vez más reciente y eso les dio nuevas fuerzas para seguir corriendo a pesar del cansancio.

Finalmente, llegaron a una zona abandonada en aquel valle cubierto de niebla y subieron por la pequeña ladera de un colina siguiendo un camino de grava que llevaba mucho tiempo en desuso. No podían ver los alrededores a causa de la condenada niebla, pero el terreno parecía devastado. Un cartel de metal oxidado les anunció que estaban en algo llamado "Harold & Harold #217". El camino de grava terminaba a pocos metros de allí en la sombría entrada de una mina que había sido tapiada en el pasado con viejos tablones de madera. Alguien había quitado las suficientes tablas para que una persona pudiese entrar y salir sin problemas. El rastro oloroso parecía perderse sin remedio en aquella oscura entrada.

-Es aquí-, gruñó Crow. -Ya tenemos acorralada a esa rata.

-No creo que esté acorralado-, le replicó Lars. -Las minas tienen muchas entradas, salidas y pozos de ventilación. ¿Vamos a entrar o esperamos a Faruq y Voz-de-Plata?

Canción-Oculta permaneció unos segundos en silencio, barajando todas las posibilidades. Lo más sensato sería esperar al resto de sus hermanos, pero Lars tenía razón al decir que Rapta Pañales podía escapar por cualquier otro sitio. Tal vez incluso se diese cuenta de que lo habían seguido hasta aquí gracias al aroma de la niña y la abandonase, o algo peor, en la mina para dejarlos atrás.

-Tenemos que cogerlo antes de que pueda escapar-, respondió sumamente irritado.

Sus hermanos mostraron inmediatamente su conformidad y siguieron al alfa de su manada cuando Canción-Oculta se adentró en la oscuridad. El olor a humedad y madera podrida impregnaba toda la galería, que tenía aspecto de poder venirse abajo en cualquier momento. Pronto descubrieron que el suelo estaba cubierto de barro y turba, por lo que era sumamente resbaladizo. Había pequeños pasajes laterales que partían desde aquella galería y numerosos pozos verticales aquí y allí.

En ese momento, el Colmillo Plateado se enfrentó a una nueva disyuntiva: podía utilizar su don de Llama Ardiente para tener una luz que iluminase aquella oscuridad o reservarla para acercarse sin anunciar su presencia innecesariamente. Al final optó por la segunda opción, sabedor de que la luz plateada de la Llama Ardiente podía ser un buen as en la manga en caso de que Rapta Pañales intentase emboscarles en los túneles de la mina.

-¿Qué extensión tendrá esto?-, preguntó Crow sorprendido.

-Debe ser grande-, respondió Lars, -pero lleva mucho tiempo abandonada. Por si acaso, vigilad dónde pisáis.

La advertencia de Lars no cayó en saco roto. Todos habían visto suficientes películas para saber que las minas abandonadas estaban llenas de hoyos traicioneros e inesperados. También había muchas ratas, más de las que habían visto en toda su vida. Huían al sentirles en pequeños grupos de criaturas peludas y chillonas. Las huellas y el olor de la niña abandonaron la galería principal y se internaron por un corredor lateral, que estaba parcialmente inundado de agua. Los tres tuvieron que detenerse para adoptar la forma Homínida, que les permitiría nadar, o bucear si fuera necesario, sin dificultades por aquellos estrechos túneles. Tuvieron que ignorar el gélido toque de las aguas y se internaron en la oscuridad en aquel túnel inundado.

Después de unos largos metros nadando sin ver absolutamente nada que les guiase, llegaron a un tramo del mismo túnel que ascendía paulatinamente hasta llegar a una parte que no parecía inundada. Canción-Oculta se volvió a transformar en Lupus, mientras que Crow y Lars se transformaban en Hispo detrás de él. Pronto el Philodox se dio cuenta de un detalle crucial cuando intentó seguir el rastro.

-¡Ya no huelo a la niña!-, gruñó usando la lengua Garou.

-El agua ha eliminado su olor-, le explicó Lars con gruñidos breves y muy bajos.

-El túnel sigue subiendo. Vamos a seguirlo.

-Déjame ir primero a mí-, le gruñó Crow. -Si nos ha conducido a una trampa, me encargaré de él rápidamente.

-Está bien, pero ten mucho cuidado.

Los tres Garou reanudaron de nuevo la marcha. Crow encabezaba el grupo en forma Hispo, Canción-Oculta iba en el medio y Lars cerraba la marcha. La sensación de peligro se iba incrementando más y más a medida que se internaban a ciegas en aquel laberinto de túneles. Los tres se dieron cuenta de que se habían metido en la madriguera de una serpiente que podía morderles en cualquier momento. Rapta Pañales podía estar esperándolos en un pozo de ventilación, en uno de los ramales laterales o en un hoyo poco profundo. Era imposible verlo en aquella oscuridad, del mismo modo que era imposible olerlo por alguna razón que no entendían aún. Sólo podían confiar en sus oídos para descubrirlo. El túnel terminaba bruscamente en un callejón sin salida, con un gran pozo lleno de agua.

-¿Habrá huido a la Umbra?-, preguntó Crow con un susurro.

-Imposible-, sentenció el Theurge. -Aquí abajo no tiene ninguna luz para ver su reflejo y caminar de lado.

-Entonces tendremos que seguir el pozo-, afirmó Canción-Oculta.

-Si es muy profundo, puede que la niña no haya sobrevivido-, dijo Crow con gruñidos cada vez más rabiosos.

-Lo sé, pero no podemos hacer otra cosa, ¿no? ¡Venga, no perdamos más tiempo!

No hizo falta que lo repitiera dos veces. El Ahroun se transformó en Homínido y se sumergió en las profundidades de aquel pozo. Canción-Oculta hizo lo mismo, seguido muy de cerca por Lars. El pozo descendía verticalmente unos nueve o doce metros y luego se internaba por una estrecha galería horizontal hasta volver a subir. Aproximadamente seis metros después, llegaron una nueva galería donde el agua les llegaba a la cintura. A continuación, esperaron a que Lars se reuniese con ellos antes de proseguir su marcha por este nuevo túnel, más ancho y alto que los últimos por los que habían pasado. El agua fría les llegaba hasta la altura de la cintura y les dificultaba el movimiento.

-Esperad, he oído algo-, murmuró Crow en voz baja.

Los tres se detuvieron al unísono mientras la superficie del agua se calmaba lentamente a su alrededor. Al igual que en el resto de la mina, no podían ver absolutamente nada. Los segundos pasaron, la tensión se volvió opresiva. Canción-Oculta no se dio cuenta de que había contenido la respiración en sus esfuerzos por no hacer ningún ruido y escuchar mejor los ruidos de la galería.

De repente, notó una fuerte presa en sus tobillos y algo tiró de sus piernas por sorpresa con una fuerza arrolladora, hundiéndolo por completo bajo el agua. Tragó un poco de agua sin querer e intentó ponerse en pie torpemente. Una mano intentó ayudarle durante unos segundos, antes de desaparecer bruscamente. Oyó el ruido del agua revuelta por todas partes, así como los gritos de dolor y furia de sus hermanos.

Captó un movimiento a su espalda y se arrojó al agua de nuevo para evitar la acometida de su atacante. Sin embargo, no fue lo bastante rápido, por lo que éste dejó varios surcos sangrientos en buena parte de su espalda. El dolor fue atroz. Aun así, Canción-Oculta se volvió para hacer frente a su agresor. "¡Ahora o nunca!", pensó mientras invocaba el don de la Llama Ardiente. Alrededor del cuerpo del Colmillo Plateado apareció una intensa luz plateada, que en circunstancias normales podía iluminar el terreno hasta treinta metros de radio. La oscuridad retrocedió de inmediato, revelando de golpe la posición de sus hermanos y de su esquiva presa.

Pese a que habían barajado la posibilidad de que Rapta Pañales fuese realmente un Garou, no esperaba vérselas con un pequeño pero fornido Crinos de pelaje sarnoso y colmillos amarillentos y torcidos. "¡Es un jodido Roehuesos!". El descubrimiento pasó fugazmente por su mente mientras observaba cómo Crow, cuyo pecho también en forma Crinos mostraba unas feas heridas, intentaba golpear a su enemigo aprovechando la sorpresa provocada por la aparición de la luz plateada. Sus garras arrancaron grandes trozos ensangrentados de pelaje y músculo en el hombro izquierdo de Rapta Pañales, que retrocedió profiriendo grandes chillidos de dolor similares a los que haría un animal herido.

Un poco más lejos, Lars trataba de mantenerse a flote rodeado de una gran mancha de sangre en la superficie del agua. El Theurge nadó torpemente con una mano hasta apoyarse contra la pared del túnel, mientras intentaba cubrir alguna herida invisible en las piernas con la otra.

Crow siguio golpeando a Rapta Pañales, que se limitó a esquivar uno a uno sus golpes con más suerte que habilidad por su parte. A pesar de la herida que le había hecho el Ahroun en el hombro, su ataque sorpresa había dejado gravemente malheridos a los dos hermanos de Canción-Oculta. El Philodox aprovechó esos escasos segundos para ponerse en pie, convertirse en Crinos y unirse a la refriega. Llegó en el momento justo en que Rapta Pañales devolvía el ataque, desgarrando el vientre de Crow con su garra derecha. El Ahroun cayó de rodillas, cubriéndose la herida con ambas manos.

La irrupción del Colmillo Plateado evitó in extremis que Rapta Pañales rematase a su hermano. Lo empujó a un lado mientras recurría a toda su rabia y frustración para golpear con sus garras al Roehuesos. Dos veces estuvo a punto de herirlo gravemente, pero sólo dejó marcas superficiales sobre su piel. Rapta Pañales intentó contraatacar sin éxito, ya que la luz de plata que rodeaba al Philodox le cegaba levemente.

Crow aprovechó su posición para lanzarse a morder la pierna derecha del secuestrador, aferrando su rodilla fuertemente con sus fauces. Sorprendido por aquel ataque imprevisto, la mente de Rapta Pañales se resquebrajó completamente, aullando presa del miedo y el dolor:

-¡Dejad de llorar! ¡Dejad de llorar!-, gritó desesperado mientras golpeaba al aire con sus garras, dirigiéndose a niños invisibles que tal vez sólo estuviesen en su mente.

Canción-Oculta estaba desconcertado por su actitud pero no por ello desperdició la oportunidad que se presentaba ante él. Saltó sobre el Roehuesos sin perder el tiempo y hundió sus fauces en sus garganta indefensa. La sangre cayó a borbotones. No fue un ataque muy noble, pero sí terriblemente efectivo.

-De.. llo...-, intentó suplicar Rapta Pañales mientras la vida se le escapaba. Finalmente, el cuerpo del Roehuesos se desplomó inerte sobre el agua con un pesado chapoteo.

-¿Estáis bien?-, preguntó Canción-Oculta a sus hermanos

-No-, respondió el Fianna apretando la mandíbula por el inmenso dolor de su vientre. Todavía yacía de rodillas, con el agua hasta el cuello en un sentido muy literal.

-Yo tengo una pierna muy grave-, farfulló Lars, -pero sobreviviré. Acércame hasta Crow para que pueda curar sus heridas.

Canción-Oculta lo hizo con presteza y el Theurge usó el don del Roce Materno imponiendo sus manos sobre el Ahroun. El dolor remitió poco a poco al mismo tiempo que las heridas de su vientre se fueron cerrando por sí solas. En su lugar quedaron unas feas cicatrices que le cruzaban el vientre de un extremo a otro. Lars también curó su herida en la espalda, hasta hacerla desaparecer prácticamente.

-¿No te vas a curar tú también?-, preguntó Crow mientras ayudaba a Lars a ponerse en pie.

-No puedo curarme a mí mismo-, respondió el Fenris con gran esfuerzo, -pero Voz-de-Plata me curará cuando llegue.

Canción-Oculta asintió en silencio. Rapta Pañales había aprovechado muy bien de la ventaja que le daba la oscuridad y los túneles de la mina abandonada para atacar en el momento adecuado. Sin embargo, el Philodox sabía muy bien que el Roehuesos nunca les hubiera atacado sino hubiese contado con esa ventaja. "Hemos tenido que convertirnos un cebo perfecto para que este gusano diese por fin la cara", pensó enfadado el Colmillo Plateado.

-¿Qué hacemos ahora?-, preguntó Crow.

-Tenemos que encontrar a la niña que olimos antes-, respondió el Philodox mientras caminaba a través del agua para acercarse al cadáver de Rapta Pañales, -y rescatar también al resto de los niños secuestrados.

-¿Qué haces?-, le preguntó Lars.

-Quiero ver la cara de este gusano por última vez-, respondió Canción-Oculta con firmeza.

Cuando morían, todos los Garou regresaban a la forma en la que habían nacido. Rapta Pañales no fue una excepción a esa norma y su cuerpo adoptó la forma Homínida. Era una figura retorcida y delgada, mortalmente pálida, de pelo oscuro y ojos saltones. Vestía unos vaqueros rotos, una sucia cazadora de cuero, una gorra de béisbol y botas militares.

-¿Os acordáis de lo que me contó Cindy Crawley?-, preguntó exhausto el Colmillo Plateado. -Algunos niños de la ciudad habían tenido pesadillas en las que aparecía un hombre igual que este. ¿Cómo es posible?-, siguió diciendo mientras alzaba el cadáver de Rapta Pañales para que lo viesen también sus hermanos.

jueves, 7 de febrero de 2013

VOZ-DE-PLATA (3 - 3)


St. Claire, Washington (EE.UU.)
4 de noviembre de 1992

-No tienes buena cara.

-Gracias. Tú tampoco-, le respondió burlón el Caminante Silencioso.

-No, lo digo en serio-, insistió pacientemente-. ¿Qué te pasa?

Faruq y él estaban caminando por el reflejo umbral del centro de la ciudad. Desde la amplia calle por la que paseaban, pudieron ver los engranajes cubiertos de telarañas plateadas del viejo reloj del ayuntamiento. Pequeños seres arácnidos se afanaban por cubrir inútilmente la maquinaria con sus hebras, pero lo único que lograban era ralentizar el movimiento de las agujas de metal. El resto de la calle estaba vacía. No había espíritus en los fantasmales edificios de madera de los primeros tiempos de la ciudad ni en las escasas edificaciones modernas de ladrillo y cemento. En la bóveda celeste de la Umbra, Selene brillaba con todo su esplendor y belleza plateada.

-Supongo que estos días no estoy durmiendo todo lo que debería y eso me está pasando factura-, le respondió Faruq intentando contener un nuevo bostezo.

-A mí me sucede lo mismo. Me preocupa demasiado el futuro de los niños que aún siguen secuestrados.

-Puede que estén muertos, como los que encontramos en la tejeduría.

-Supongo que es posible, pero hasta que no encontremos todos los cuerpos me niego a perder la esperanza.

-Eres el mejor de todos nosotros. Espero sinceramente que tengas razón.

-Tú no piensas como yo, ¿verdad?

-Me gustaría estar equivocado pero estoy convencido de que Rapta Pañales es un gusano verdaderamente enfermizo. Dime una cosa: si pudiésemos capturar a ese malnacido, ¿qué harías con él? ¿Lo ejecutarías de inmediato o le darías una segunda oportunidad?

-Esa no es una pregunta precisamente fácil-, respondió incómodo. -Está claro que sus actos son malvados. Si fuera un humano normal y corriente lo entregaría al FBI para que los juzgasen los suyos, pero si es una criatura sobrenatural como parece evidente, entonces no hay cárcel en este mundo que pudiera retenerlo.  Supongo que lo mejor que podríamos hacer en ese caso sería darle una muerte rápida.

-Eso parece más venganza que justicia.

-Ah, ya veo-, respondió Voz-de-Plata de mala gana. -Creí que estábamos manteniendo una conversación seria y en realidad sólo estabas utilizando conmigo tus trucos de Ragabash. Déjame decirte una cosa: los Hijos de Gaia tenemos fama de bonachones y compasivos, pero somos bien conscientes del poder del Wyrm. Cuando descubrimos a sus sicarios, los matamos como hacen todos los Garou. Sabemos que no existe otra solución.

-¿Y las sanguijuelas de Vancouver? ¿No sirven al Wyrm? ¿Por qué pactamos con ellos?

-Por favor, no me vengas con esas. El Wyrm tiene siervos más peligrosos que los vampiros. Mientras respeten los términos de nuestro acuerdo, pactamos con el mal menor para tener las manos libres contra el mal mayor y...

Voz-de-Plata cortó la conversación cuando vio a tres personas salir por una callejuela entre dos edificios a menos de veinte metros. Eran dos hombres y una mujer. Obviamente, Faruq y él estaban tan absortos con su charla que no que no se habían dado cuenta de que los habían seguido. El Galliard no sabía qué hacer, nada en los gestos de los desconocidos indicaba si eran amigos o enemigos. A su lado el Caminante Silencioso adoptó la forma Crinos por mera precaución.

El mayor de los desconocidos tendría poco más de treinta años. Era grande y musculoso. Tenía barba y una larga melena rubia. Iba vestido con una cazadora de cuero, una camiseta azul claro, unos gastados pantalones vaqueros y botas negras, y además estaba armado con un gran mazo de construcción, que sostenía con facilidad entre sus dos manos.

El otro hombre era algo más joven. Tenía un cuerpo esbelto y musculoso. Iba vestido con un atuendo paramilitar, con ropas de camuflaje y una cazadora de cuero con parches e insignias de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Completaba su atuendo con un pulcro corte militar sobre su pelo rojizo.

La mujer tendría unos veinte y cinco años más o menos. De origen hispano, tenía el pelo largo y negro, con un mechón de color blanco. Iba vestida con un mono de cuero de motorista, blanco y negro, y con numerosos bolsillos cosidos desde los que sobresalían los mangos metálicos de cuchillos arrojadizos.

-Tranquilos, no vamos a atacaros-, dijo ella con una sonrisa, -al menos de momento.

-¿Quiénes sois?-, preguntó Voz-de-Plata intentando averiguar si sus intenciones.

-Somos Garou, como vosotros-, respondió el hombre más joven. -Nuestra manada se llama los Lobos Errantes. Yo soy Samuel, una Media Luna de la Camada de Fenris, y ellos son Andrew y Caprice. ¿Quiénes sois vosotros?

El nombre de la manada le resultaba familiar a Voz-de-Plata. Era una de las escasas manadas nómadas que recorrían el mundo enfrentándose contra cualquier criatura del Wyrm que encontrasen a su paso sin estar atadas a ningún clan. Se decía que estaba formada por valientes héroes de la Camada de Fenris. El Galliard no tenía forma alguna de confirmar que ellos eran quiénes decían ser, pero decidió darles un margen de confianza. Tampoco le tenía muchas más opciones.

-Nosotros formamos parte de la manada de las Cinco Garras de Gaia. Mi nombre es Voz-de-Plata, Luna Gibosa de los Hijos de Gaia. Pertenecemos al Clan del Pacto, en Vancouver.

-Yo soy Faruq-, respondió cortante el Ragabash.

-No he oído hablar de vosotros-, respondió Samuel comedido, -pero sí del Clan del Pacto. La Letanía es muy clara: "Combatirás al Wyrm donde more y críe". Eso no deja espacio para pactos cobardes con las sanguijuelas... ¿Y bien, Caprice?

-Parece que están limpios.

-De acuerdo, asintió Samuel pensativo. -Ayer descubrimos que andabais merodeando por St. Claire y os hemos estado vigilando. ¿Qué hacéis en la ciudad?

-Lo mismo podríamos preguntaros nosotros-, respondió Faruq con un gruñido.

-Vigila el tono de tus palabras, Caminante Silencioso-, le amenazó el hombre llamado Andrew mientras apretaba con firmeza el mango de su mazo de construcción.

-Tranquilo, no ha pretendido faltarnos al respeto, ¿verdad?

-No, seguro que no era su intención-, medió Voz-de-Plata. -Faruq es un Ragabash y siempre está gastando bromas a todo el mundo.

-No me digas-, dijo Caprice mientras sonreía de forma abierta. -Me empiezas a caer mucho mejor.

-Estamos en esta ciudad para atrapar al secuestrador que llaman Rapta Pañales-, les explicó el Galliard.

-No habéis tenido éxito-, gruñó provocador Andrew.

-Es un cobarde escurridizo-, dijo Faruq, -pero lo atraparemos. Sus crímenes no quedarán sin castigo.

-¿Y vosotros? ¿A qué habéis venido a St. Claire?-, preguntó Voz-de-Plata con la esperanza de cambiar el rumbo de la conversación y desviar la creciente tensión entre Andrew y Faruq.

-Estábamos de paso en la ciudad y descubrimos que la factoría de Pangloss oculta una base de operaciones del Wyrm. Vamos a atacarla esta misma noche.

-¿Así que fuisteis vosotros los que matasteis al guardia de Pangloss en el Loose Caboose?-, preguntó Faruq atando cabos.

-Sí-, respondió Caprice. -El malnacido hedía a Wyrm y nuestro grandullón tuvo que ponerle en su sitio.

-Nosotros intentamos entrar hace dos días y tuvimos suerte de salir de ahí con vida-, les intentó explicar el Galliard. -Tienen cámaras, alarmas, armas automáticas con plata, fomori y un Colmillo Plateado corrupto llamado Dmitri que protege las instalaciones.

-¿Un Garou traidor?-, preguntó Andrew escupiendo al suelo. -¡Aplastaré el cráneo de ese cobarde antes de que tenga tiempo de mearse encima!

-Ese Dmitri, ¿es el jefe de los siervos del Wyrm?-, preguntó Samuel sin hacer caso de la bravata de su hermano.

-No, nuestro alfa Canción-Oculta descubrió a la persona al mando. Es el director de la factoría. Un humano corrupto llamado Michael Norge. Tiene su despacho en la última planta del edificio principal.

-¿Seguro que se llamaba así?-, preguntó Samuel con el rostro enrojecido de rabia.

-Eso fue lo que nos dijo Canción-Oculta-, respondió Faruq. -Palabra por palabra.

-Gracias, por la información. Vámonos.

-Espera, ¿a dónde vais?-, preguntó Voz-de-Plata preocupado. -¿No me has oído? Ese lugar está bien protegido.¡Seguro que habrá más guardias después de nuestro ataque!

-No importa. Es lo que tenemos que hacer-, respondió Samuel con la mente puesta en otra parte.

-Mira, ¿por que no esperas un día o dos? ¡Ayúdanos a coger a Rapta Pañales y nosotros convenceremos a nuestro alfa para que ambas manadas asalten juntas la factoría de Pangloss!

-No podemos esperar tanto tiempo. Suerte con el secuestrador.

-¡Sí, los verdaderos guerreros de Gaia no temen a la muerte!-, fanfarroneó Andrew.

Voz-de-Plata observó atónito cómo ambos ignoraban sus advertencias, caminando de vuelta al callejón del que habían salido. Sin embargo, Caprice no hizo ademán de moverse.

-¿No vienes?-, le preguntó Samuel cuando reparó en la ausencia de la mujer.

-Os alcanzaré en seguida-, respondió ella. -Quiero que lleven un mensaje a una buena amiga mía en Vancouver.

-De acuerdo, pero date prisa-, respondió el líder de la manada de los Lobos Errantes sin mirar atrás.

-No se lo tengáis en cuenta-, les susurró Caprice cuando sus hermanos de manado no pudieran oírla. -Normalmente, se toman muy en serio su papel de guerreros Fenris elegidos de Gaia, pero esta vez es una cuestión de honor y reaccionan de forma más exagerada aún.

-No lo entiendo-, susurró también el Galliard.

-Un espíritu de Ancestro le ha dicho a Samuel que alguien de su linaje fundó esta ciudad hace unos ciento cincuenta años y de algún modo corrompió todo el territorio después de masacrar a todos los nativo americanos que vivían aquí. Vamos a ayudarle redimir el honor de su familia.

-¿Y por qué nos cuentas todo esto?-, preguntó Faruq sorprendido.

-Porque si caemos, quiero que todos los Garou sepan que los Lobos Errantes murieron luchando contra el Wyrm y que Samuel hizo todo lo que estuvo en su mano para corregir los pecados de sus antepasados.  Ellos son demasiado orgullosos para pedirlo, pero ¿haríais eso por mí, por favor?

-Lo haremos, no te preocupes-, respondió Voz-de-Plata conmovido ante la humilde petición de la mujer. -Espero que regreses con vida para darme todos los detalles de la batalla, pero si no volvéis, cantaré personalmente vuestras hazañas a todo el que me escuche.

-Yo también-, dijo Faruq. -Una cosa más. En la Penumbra, la factoría es una plaga espiritual llena de Kalus y de elementales líquidos corruptos.

-Lo sé, los hemos visto de lejos-, respondió la mujer.

-Descubrimos demasiado tarde que los Kalus son cobardes-, insistió el Caminante Silencioso, -no nos atacaron cuando huimos a pesar de que estábamos heridos y en desventaja numérica. Mientras os mantengáis apartados de los elementales líquidos, puede que tengáis una buena oportunidad de atacar por sorpresa si lo hacéis desde la Umbra.

-Gracias. Le daré ese consejo a Samuel. Ahora tengo que irme. Suerte- La despida de Caprice fue breve pero amistosa. La mujer salió corriendo inmediatamente para alcanzar a sus hermanos.

-¡Que Gaia y Selene os protejan!-, les deseó Voz-de-Plata de todo corazón. El Galliard se sentía como si estuviese abandonando a aquellos orgullosos Garou a su suerte, pero su manada tenía que atrapar a Rapta Pañales y salvar a los niños que pudiesen. -Faruq, ¿crees que lo conseguirán?

-Si siguen mi consejo y no son unos simples fanfarrones, al menos tendrán una oportunidad.

-.-

Justo cuando la luna llena estaba en su punto más alto escucharon los primeros disparos desde la lejanía. Faruq y él estaban en esos momentos paseando en completo silencio por la calle a altura del cine Lyric. Pudieron escuchar los disparos perfectamente.

-Parecen armas automáticas-, murmuró Faruq. -Los Lobos Errantes han empezado su ataque.

-Sí, deben estar armando una buena en la factoría. ¡Ojalá hubiesen esperado un par de días!

-Aun así Canción-Oculta no permitiría participar en el ataque a ninguna de las Cinco Garras de Gaia. Recuerda que dio su palabra de honor.

-Lo sé pero eso no evita que me sienta fatal por dentro-, respondió Voz-de-Plata.

-Cada uno tenemos que afrontar nuestras propias batallas, Bobby. Ellos eligieron la suya y tenemos que aceptarlo. No podemos salvar a todas las personas que se cruzan en nuestro camino.

El Galliard escuchó sorprendido las palabras de Faruq. "¿Es consciente de la sabiduría latente en sus palabras?", se preguntó Voz-de-Plata. Aunque inevitablemente aceptaba la guerra contra el Wyrm para salvar a la Gran Madre, la filosofía de los Hijos de Gaia también estaba cargada de conceptos como pacifismo, altruismo y respeto. Sin embargo, muchos Garou de su tribu acababan perdidos cuando se veían sobrepasados por un mundo que no respondía a su brújula ética. Sin embargo, Faruq le acababa de ofrecer uno de los consejos más sabios que había escuchado en toda su vida: "No podemos salvar a todas las personas que se cruzan en nuestro camino". Voz-de-Plata miró con respeto a su hermano. "No se cómo se las arregla para sorprenderme siempre que puede", pensó mientras asentía con la cabeza.

El tiroteo duró unos largos minutos antes de terminar con un tenso silencio. No había forma de saber si esa era una señal buena o mala, pero el Galliard se dio cuenta de que no se veía ningún coche de policía cruzar a toda velocidad las calles de St. Claire con las luces y la sirena encendidas para ver qué demonios estaba ocurriendo en la fábrica de Pangloss. De hecho, la mayoría de los coches patrulla estaban aparcados escrupulosamente frente a la comisaría de la ciudad. Voz-de-Plata anotó ese extraño detalle en su mente y continuó su ronda, incapaz de hacer otra cosa.

Durante la madrugada del cinco de noviembre, a tan solo un par de horas antes de la llegada del amanecer, escuchó el aullido de Crow. "Seguid sus huellas en la cueva del espíritu cuervo", les dijo el Fianna. El aullido era la señal de que habían dado con Rapta Pañales y el mensaje les indicaba cómo seguir su pista. El Galliard se convirtió en Lupus y lanzó su propio aullido: "Vamos allí tan rápido como podamos". Faruq ya se había puesto a correr, transformándose en un lobo negro de un salto.

miércoles, 6 de febrero de 2013

ERGUIDO-CUAL-MONTAÑA (3 - 3)


St. Claire, Washington (EE.UU.)
5 de noviembre de 1992

Intentó reprimir sin éxito un bostezo enorme que salió perezoso de su boca. Aunque todos sus hermanos estaban igual de cansados e irritables que él, se sentía especialmente afectado. Cada vez dormía peor y tenía el convencimiento de que su insomnio forzoso no se debía a dormir en la Umbra. Él ya había tenido que descansar en el reino espiritual muchas veces, pero esta era la primera en la que no lograba conciliar el sueño. Luchaba en vano por evitar seguir dando vueltas, sin éxito. Cuánto más se esforzaba, más lejano parecía el sueño y, cuando parecía que ya había conseguido adormecerse, alguno de sus hermanos lo despertaba a los cinco minutos para que ocupara su turno.

El ascenso de Selene en los cielos no ayudaba en absoluto. Su rostro de luna llena parecía resplandecer en la Umbra, incluso de manera más brillante que en el mundo físico. Ninguna lejana estrella podía competir con su belleza ultraterrena. Sus rayos plateados rasgaban la oscuridad de la noche, iluminando todos los rincones del cielo o la tierra. A veces incluso parecía que Selene lo estaba llamando, invitándolo a deshacerse de todas sus frustraciones y liberar su esencia más salvaje. Inconscientemente, la idea de aullar para ella y tratar de alcanzarla era una tentación muy poderosa.

En lugar de eso, Crow se veía obligado a permanecer en St. Claire, sin poder echar el guante a Rapta Pañales, ni atacar Pangloss, ni salvar a los menores secuestrados, ni poder dormir decentemente durante unas pocas horas. Nunca se había sentido tan frustrado. En consecuencia, su humor había empeorado y sus hermanos habían abandonado la idea de intentar animarlo, vistos los pobres esfuerzos que hacía él mismo por mejorar su propio estado de ánimo.

La manada no había podido hacer mucho más desde que descubrieron los cadáveres en la tejeduría abandonada. Canción-Oculta los había dividido en dos para patrullar la ciudad por las noches, vigilando desde la Penumbra local. La idea en sí era buena. Parecía que Rapta Pañales actuaba exclusivamente de noche y había más probabilidades para atraparlo vigilando a esas horas. Sin embargo, el esquivo secuestrador no había vuelto a dar señales de vida. Esa era una de las mayores frustraciones de Crow. Ni siquiera había supuesto un gran consuelo para él la caza de algunos Kalus rezagados que se habían quedado a merodear por la ciudad cuando Selene brillaba en los cielos.

Al llegar el día, la manada trataba de descansar, comer y averiguar cualquier novedad que sucediese en el pueblo. Canción-Oculta solía reunirse a esas horas con la periodista, Cindy Crawley, para intercambiar información. Gracias a ella, la manada se había enterado de varios sucesos que habían alterado la rutina de la ciudad. Después de compartir con ella los siniestros descubrimientos de la tejeduría abandonada, el FBI y la policía local habían investigado la zona, confirmando que las huellas de bota eran las mismas que las que había detrás de la caravana de los Wheeler. Esa noche los Garou pudieron comprobar que la policía se estaba tomando en serio su trabajo y había dejado a tres agentes escondidos en el caso de que el secuestrador volviese al lugar de los crímenes.

El martes por la tarde ocurrió un extraño suceso. El capitán del equipo de fútbol americano de Norge High, un adolescente llamado era Jack Stevenson, había matado de un disparo a otro estudiante con la pistola de su padre en los vestuarios del instituto. Nadie sabía muy bien cuál podría ser el móvil del crimen entre dos buenos amigos, pero Cindy había descubierto rumores que aseguraban que los el asesino y su víctima estaban compitiendo por el favor de una famosa animadora local, una joven llamada Sharon Miller. El crimen podría haber sido un triste suceso en una Norteamérica saturada de armas de fuego al alcance de cualquiera de no ser por la atención mediática que habían despertado en St. Claire los secuestros de Rapta Pañales, por lo que los periodistas de la ciudad, Cindy Crawler incluida, se habían vuelto locos apresurándose casi a inventar los detalles más morbosos posibles con tal de alimentar la morbosidad de la audiencia.

El día siguiente fue bastante tranquilo, aunque se respiraba una enorme tensión por toda la ciudad. Incluso Crow se daba cuenta de ello. La policía estaba haciendo grandes esfuerzos por mantener la calma de la población, pero poco a poco habían surgido algunos enfrentamientos inevitables entre grupos de vecinos y algunos periodistas especialmente insensibles, lo que empeoraba aun más si cabe una situación que ya era de por sí bastante explosiva.

Al caer la noche, Canción-Oculta organizó dos grupos de patrulla, aunque cambiando a los miembros de cada grupo. Esta vez Voz-de-Plata y Faruq vigilarían la parte occidental de St. Claire, mientras que el resto patrullaría por el este de la ciudad. El hecho de formar un grupo de tres para vigilar el este no era una mera casualidad. La vivienda de los Wheeler y la tejeduría estaban allí, a menos de kilómetro y medio entre sí, por lo que el Philodox suponía que la guarida de Rapta Pañales debía estar muy cerca. Como precaución adicional, Lars incluso había vuelto a negociar esa noche con el espíritu cuervo que les había conducido a la tejeduría para que vigilase el edificio abandonado.

Y así habían pasado las horas, buscando en vano a través de los bosques y los suburbios de St. Claire, a ratos por la Penumbra local, otras veces por el mundo físico. Estaban investigando los alrededores del instituto de Norge High cuando escucharon unos disparos en la lejanía. Parecían disparos provocados por armas automáticas.

-¿Oís eso?-, preguntó él. Estaba en forma Homínida, de cuclillas intentando entrever lo que había al otro lado de una ventana sucia y cerrada con barrotes de hierro en la parte de atrás del instituto.

-Creo que vienen del suroeste-, dijo Lars utilizando la lengua Garou. El pelaje gris del Lupus estaba ligeramente encrespado por la tensión.

-Puede que hayan descubierto a Rapta Pañales-, gruñó él. -Deberíamos ir cuanto antes para ver qué ocurre.

-No-, intervino Canción-Oculta también en forma Lupus. -Faruq y Voz-de-Plata están cerca. Deja que lo investiguen ellos. Si es Rapta Pañales, aullarán para avisarnos como habíamos acordado.

-Pero, puede que necesiten nuestra ayuda.

-En ese caso, aullarán. No podemos dejar desprotegida esta zona sin una buena razón.

-¡Mierda!-, protestó él dando un fuerte puñetazo contra la pared más cercana. Sus nudillos se resintieron por la fuerza del golpe, pero eso hizo que se encontrase súbitamente mejor. Ni Canción-Oculta ni Lars parecieron impresionados por ese súbito ataque de violencia. -Lo siento, chicos. Es esta maldita ciudad. Me está desquiciando.

-No eres el único que está cansado o que sufre en silencio, Crow-, le dijo el Colmillo Plateado. -Tendrías que haber visto nuestras caras cuando encontramos los cadáveres de los niños asesinados en la tejeduría. Incluso Faruq tuvo que salir afuera para tranquilizarse. Nuestra rabia es un regalo de Selene para darnos fuerzas en la guerra contra el Wyrm, pero también puede ser una maldición sino tratamos de controlarla.

-Fue lo que le pasó de Mata-Parientes-, intervino Lars. -Tenía tanto fuego en su interior que mató sin querer a uno de sus hermanos de manada durante su Primer Cambio. Si no controlas tu ira, puede que tarde o temprano ocurra una desgracia irreparable.

-Entiendo lo que me queréis decir-, respondió él con un suspiro después de unos segundos pensando. -Os prometo que intentaré controlarme más y obedecer sin protestar.

-No, eso no-, rechazó Canción-Oculta muy serio. -Debes protestar siempre que creas que actuamos de forma errónea. Nuestra manada toma decisiones más sabias de esa forma, pero debes hacerlo de forma educada y respetar las decisiones que tomemos entre todos.

-Sí, es cierto-, dijo él. Estaba avergonzado porque lo tuviesen que regañar como si fuese un niño pequeño, pero intentó por todos los medios que no se le notara. Había peleado muy duro para conseguir formar parte de la manada de las Cinco Garras de Gaia y no iba a permitir bajo ningún concepto que sus hermanos se arrepintiesen de haberlo aceptado entre los suyos.

-.-

Los disparos habían continuado durante unos largos minutos más, pero ni Faruq ni Voz-de-Plata aullaron para dar la alerta. Fuera cual fuera la naturaleza del tiroteo, parecía ser un asunto local que pronto se resolvió por sí solo, por lo que ellos siguieron vigilando y extremando las precauciones. El tiempo pareció transcurrir muy despacio esa noche, aunque antes de que se diese cuenta Selene ya había recorrido la mayor parte de su viaje a través de la bóveda celeste. En unas dos horas aproximadamente el ardiente rostro de Helios cruzaría de nuevo las tinieblas de la noche para traer la luz del día al mundo físico.

Los tres estaban caminando de madrugada por el arcén de la carretera, callados y exhaustos, cuando vieron a un cuervo de plumas negras posarse en mitad del asfalto durante unos segundos. El pájaro les miró con sus ojos oscuros como si pudiese acariciar con sus alas su misma alma y luego volvió a salir volando, desapareciendo rápidamente entre los árboles.

-¡Es una señal del espíritu!-, exclamó Lars de golpe. -¡Está en la tejeduría!

-¡Vamos!-, gruñó Canción-Oculta mientras adoptaba la forma de hermoso lobo de pelaje blanco plateado, salvo por la cola deforme y sin pelo que revelaba su herencia metis.

Esta vez Crow no protestó debido al cansancio ni necesitó que se lo repitieran dos veces. Salió corriendo del arcén para seguir a su alfa, abriéndose paso entre la maleza antes de convertirse también en un lobo. Pocos segundos después, Lars se puso a su lado con ciertas dificultades. Los tres se convirtieron en un único espíritu primordial en busca de su presa.

-.-

Escucharon un disparo y gritos pero, cuando llegaron a la tejeduría, ya era demasiado tarde para salvar a los policías. Los cadáveres de dos de ellos habían sido despedazados con un salvajismo brutal, como les había ocurrido al par de cazadores humanos que había descubierto previamente el lugar. El tercero debía haber huido a las profundidades del bosque. Crow entró en la tejeduría abandonada para comprobar que el secuestrador no se hubiese escondido allí, mientras Lars y Canción-Oculta caminaban de lado para buscarlo en la Penumbra. Tras una carrera frenética a través de las máquinas ruinosas, el Fianna se convenció de que ni Rapta Pañales ni ninguna otra de sus víctimas estaban allí.

Crow salió fuera del edificio y trató de localizar el rastro del maldito secuestrador. Tal y como le habían advertido sus hermanos, no encontró ningún olor característico de su presa. No obstante, sí pudo encontrar nuevas huellas de un par de botas militares. Rapta Pañales había huido con muchas prisas, dejando tras de sí un rastro fácil de seguir.

La primera reacción de Crow fue seguir el rastro, pero se detuvo al recordar la señal de alerta. Cogiendo aire con todas sus fuerzas, lanzó un fuerte aullido, que Voz-de-Plata y Faruq no tendrían dificultades en escuchar. El mensaje era terriblemente simple y conciso: "Seguid sus huellas en la cueva del espíritu cuervo."

Poco después escuchó un aullido más potente y enérgico que el suyo a modo de respuesta. Voz-de-Plata le estaba decidiendo que llegarían tan pronto como pudieran. Justo en ese momento, aparecieron Lars y Canción-Oculta.

-¡No está en la Umbra!-, ladró malhumorado el Colmillo Plateado.

-¡Encontré sus huellas!-, les dijo él. -¡Por aquí! ¡Seguidme!

Lars adoptó la forma del lobo prehistórico que los Garou llamaban Hispo, mientras Canción-Oculta y él permanecían en Lupus para seguir mejor el rastro dejado involuntariamente por Rapta Pañales. "De esta no te escapas, hijo de puta. ¡Vamos a hacerte pagar por tus crímenes!", se juró Crow furioso mientras Selene observaba sombría la cacería desde los cielos.

martes, 5 de febrero de 2013

FARUQ (3 - 2)


St. Claire, Washington (EE.UU.)
2 de noviembre de 1992

La idea de seguir las idas y venidas de un espíritu cuervo le había parecido ridícula desde el principio. Faruq estaba convencido de que el ave jugaría con ellos, pero no expresó en voz alta sus objeciones. Canción-Oculta se estaba obsesionando cada vez más con la idea de rescatar a los pobres niños desaparecidos y Lars, por su parte, era un Theurge, por lo que siempre iba a poner una fe ciega en los espíritus de la naturaleza. Ninguno de los dos le hubiese hecho caso si hubiese compartido con ellos su escepticismo, así que no había tenido más remedio que salir corriendo junto a sus hermanos en la forma de Hispo, el lobo prehistórico, por los bosques de la Penumbra local.

El espíritu cuervo siempre volaba por delante de ellos, llamando a Lars con sus graznidos estridentes cuando parecía que no podían seguirle el ritmo. "Es un buen embustero, lo admito", reconoció para sí el Caminante Silencioso. "Como Ragabash, tengo muchas cosas que aprender de él".

El vuelo de sus alas los llevó hacia el este durante un tiempo, evitando las telarañas del reflejo umbral del hospital general de St. Claire, para luego adentrarse en los bosques septentrionales después de que Helios alcanzasen su cumbre en los cielos umbrales. Los espíritus de la naturaleza se sorprendieron enormemente al verles en sus dominios. Algunos reaccionaron con miedo, huyendo asustados, otros los vigilaron desde lejos llenos de curiosidad, pero ninguno trató de interponerse en su camino. Faruq se sorprendió ante sus reacciones. "¿Cuánto tiempo habrá pasado desde la última vez que estos espíritus vieron a un Garou leal a Gaia?", se preguntó sorprendido.

El espíritu cuervo se detuvo finalmente, posándose sobre una de las ramas más bajas de un tipo de árbol que nunca había visto el Caminante Silencioso. Tenía un tronco grueso y nudoso, pero con unas pocas ramas desnudas de hojas sobre su poco esbelta figura. Sus raíces desaparecían bajo la tierra sin dejar ningún rastro tras de sí. El espíritu cuervo volvió a graznar con urgencia, rompiendo bruscamente el silencio que impregnaba aquel lugar.

-¿Qué dice?-, preguntó Faruq intrigado.

-Está repitiendo otra vez las palabras "cueva humana, cueva humana"-, le respondió el Theurge. -Voy a Escudriñar el mundo físico.

-Aquí huele a Wyrm-, gruñó Canción-Oculta enseñando los colmillos de sus fauces.

-¿Es un olor intenso?-, preguntó Faruq mientras adoptaba la forma de guerra Crinos y buscaba el origen de aquel mal.

-No. Es un hedor débil, como el que percibí en la caravana de los Wheeler.

-Entonces, el pajarraco no se ha reído de nosotros. ¡Quién lo iba a decir!

-¿Pensabas que todos los cuervos eran como las Lunas Nuevas?

-No, más bien creía que los Ragabash imitaban a los cuervos para realizar su cometido-, respondió Faruq sin perder del todo su buen humor a pesar de la tensión creciente.

Mientras hablaban, los dos jóvenes Garou buscaban a su alrededor cualquier espíritu o criatura sospechosa de ser un siervo del Wyrm, pero estaban completamente solos aparte de ellos mismos y el cuervo que los había conducido hasta ese lugar. Lars dejó de concentrarse en lo que había más allá de la barrera entre los mundos y les contó lo que había visto.

-Hay un edificio abandonado en el mundo físico. No parece que Rapta Pañales esté en casa.

-Muy bien. Hagamos las cosas bien. Caminemos de lado e investiguémoslo sin separarnos.

-Esperad un minuto-, les pidió Lars antes de volverse hacia el espíritu cuervo y hablarle en su jerga, posiblemente para darle las gracias por su ayuda. Cuando terminó, les enseñó su pequeño espejo de mando.- Ya está. ¡Vamos!

-.-

Al otro lado de la Celosía encontraron una gran estructura en forma de caja, hecha con láminas de metal oxidado y rodeada por el bosque. Parecía que debía llevar abandonada unos veinte o treinta años, porque la maleza empezaba a reclamar el territorio perdido. Desde el exterior, no parecía haber ninguna evidencia que les confirmase que aquel sitio estaba siendo ocupado por alguien. Sin embargo, sus olfatos lobunos pronto captaron un fuerte hedor de sangre y carne descompuesta.

-Vamos a entrar. No os separéis-. Les gruñó Canción-Oculta.

Los tres se acercaron con cautela a la estructura abandonada. Faruq vigilaba los alrededores en su forma Crinos, al igual que Lars, mientras que el Colmillo Plateado adoptaba la forma Lupus con las orejas bien alzadas para captar cualquier ruido en las proximidades.

Al llegar a la puerta, el Theurge la abrió con una de sus zarpas. Canción-Oculta y Faruq entraron como una exhalación en el interior. La luz de la tarde se colaba por las rendijas entre las láminas de metal, dejando entrever un panorama de ruina industrial. Parecía que este edificio había sido en el pasado algún tipo de pequeña fábrica, tal vez incluso una tejeduría. Había restos de telares, además de otras máquinas anticuadas y en ruinas. Pronto encontraron la fuente del olor dulzón a carroña. Detrás de una de las máquinas, yacían los cadáveres destrozados de dos hombres, cazadores a juzgar por lo que quedaba de sus ropas. Las alimañas del bosque ya habían dado buena cuenta de ellos, pero parecía que habían sido atacados por una gran bestia salvaje, que los había despedazado brutalmente. Una pequeña nube de moscas zumbantes revoleaban sin descanso sobre los cadáveres.

-¡Qué hijo de puta!-, exclamó Faruq.

-Déjalo para luego. Concentrémonos en los niños. ¿No los hueles?

Faruq tuvo que esforzarse para oler otra cosa que no fuera descomposición y sangre, pero finalmente se dio cuenta del débil aroma que había descubierto el alfa de su manada. De alguna forma, parecía un olor infantil, cercano pero casi al límite de la percepción. "¿De dónde provendrá?", se preguntó mientras se alejaba del Philodox para localizar la fuente del olor.

-No me he cruzado con nadie-, les anunció Lars, que acababa de entrar por otra puerta que también conducía a la tejeduría. -¿Qué pasa?-, preguntó en cuanto vio a sus hermanos husmeando por la sala.

-¡Aquí!-, casi ladró Canción-Oculta. -¡Venid, rápido!

La forma Lupus del Colmillo Plateado estaba rasgando el metal de una vieja puerta de metal oxidado, que debía conducir a algún despacho o almacén. Canción-Oculta estaba muy nervioso y consiguió contagiar su estado de ánimo a sus dos hermanos. Cuando Faruq llegó a la puerta, vio que alguien la había cerrado con un candado completamente nuevo.

-¡Yo me encargo!-, gruñó el Caminante Silencioso, al mismo tiempo que partía el candado con un violento golpe de su garra. Tirando a un lado los restos de metal, abrió la puerta de par en par con su mano libre mientras el Colmillo Plateado se adentraba de un salto en su interior.

El aroma infantil se acentuó más en ese momento, aunque también apareció un olor más pesado a putrefacción. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad vieron una sala que había sido convertida en una retorcida parodia de un jardín de infancia. Había una cama con una barandilla para niños, algunos juguetes sucios y dibujos pegados a las paredes. Un par de pijamas infantiles ensangrentados yacían convertidos en una bola en una esquina de la pared. Al otro lado de la habitación, había un pequeño pozo de ventilación al nivel del suelo, con la tapa arrancada. Era de allí de donde procedía el olor dulzón a putrefacción. Los tres Garou se acercaron despacio, con el corazón en vilo, temiendo ver con sus propios ojos lo que intuían a esas alturas. En aquella tumba improvisada y excavada a poca profundidad yacían los cadáveres podridos de dos menores.

-Voy a salir fuera-, gruñó Faruq saliendo rápidamente de la habitación. De pronto había sentido la imperiosa necesidad de respirar aire fresco.

Estuvo a punto de arrancar la puerta de sus goznes sin pretenderlo. Salió al exterior, buscando en los alrededores de la tejeduría algún enemigo contra el que descargar su ira. Respiraba grandes bocanadas de aire fresco, sin poder controlar la velocidad de su respiración. "¡Hijo de puta! ¡Maldito hijo de puta! ¡Maldito hijo de puta!". Los insultos se acumulaban en su cabeza sin poder liberar la furia que sentía en esos momentos. "Para este malnacido no habrá segunda oportunidad", decidió mientras caminaba sin dirección. "No, no. Éste va a pagar por cada una de las muertes que manchan sus manos."

El Caminante Silencioso se detuvo de golpe, con el pulso todavía acelerado. "Tiene que haber dejado huellas", se percató de golpe. "El muy bastardo no ha podido acercarse sin dejar huellas en el suelo". Faruq obligó a su cuerpo a adoptar la forma Lupus y husmear por los alrededores. Lars y Canción-Oculta no lo molestaron, sino que siguieron dentro de la tejeduría discutiendo entre ellos. Por tanto, el Caminante Silencioso se concentró completamente en la tarea que le ocupaba. No pasaron muchos minutos antes de que encontrase huellas similares a la que había descubierto detrás de la caravana de los Wheeler. Solo un poco más tranquilo, volvió a entrar con ánimo sombrío en el interior de la tejeduría.

-Las familias tienen derecho a enterrar a sus muertos-, afirmó Canción-Oculta.

-Estoy de acuerdo, pero si filtras la noticia a la periodista, también vendrán el FBI y la policía. Hemos dejado este lugar lleno de huellas de patas de lobos y garras de animales. Podríamos comprometer el Velo si no tenemos cuidado.

-Encontré huellas afuera-, les interrumpió Faruq. -Algunas pertenecen a los cazadores, pero otras son del mismo tipo que las que había detrás de la casa de los Wheeler.

-Entonces ya no hay duda alguna de que el secuestrador es el responsable de esta carnicería-, dijo malhumorado el alfa de la manada. -Después de ver los cuerpos de los cazadores, estoy seguro de que es una criatura sobrenatural.

-Además, no ha dejado ningún olor personal que podamos seguir o reconocer-, asintió Lars.

-Creo que podría ser un Garou-, respondió despacio Faruq.

-¿Por qué lo dices?-, preguntó el Theurge, como si le hubiese leído la mente.

-Sabemos que entra en las casas sin forzar puertas ni ventanas, que deja un débil olor a Wyrm en los lugares en los que actúa y que es capaz de destrozar a dos hombres adultos y bien armados. Francamente, si no es un Garou, no sé me ocurre qué otra cosa puede ser.

-Tal vez alguna otra criatura del Wyrm que no hayamos visto antes. Nuestros enemigos esconden muchas sorpresas desagradables-, explicó Lars pensativo.

-Seguramente será un Danzante de la Espiral Negra. Alguien que actúa por su cuenta.

-Eso quizás explicaría sus actos enfermizos-, asintió el Theurge.

-A mí lo que me extraña-, dijo Faruq, -es que nada de esto parece tener relación con la pelea ocurrida en el Loose Caboose.

-Tal vez no tenga ninguna relación.

-En cualquier caso-, intervino Canción-Oculta, -creo que el secuestrador no debe permanecer mucho tiempo aquí. Tenemos que encontrar su guarida. Lars, tienes razón: debemos limpiar bien este sitio del rastro que hemos dejado antes de avisar a Cindy Crawley. No debemos romper el Velo.

-¿Y después?-, preguntó Faruq.

-Después nos reuniremos con Crow y Voz-de-Plata, les contaremos lo que sabemos y organizaremos patrullas nocturnas. Pienso perseguir a ese bastardo hasta el fin del mundo si es necesario cuando por fin asome su fea cara.

lunes, 4 de febrero de 2013

LARS (3 - 2)


St. Claire, Washington (EE.UU.)
2 de noviembre de 1992

Lars obligó a sus hermanos a alejarse de la plaga espiritual que se encontraba al otro lado de la Celosía en la factoría de Pangloss Cosmetics. Por supuesto, Crow se opuso tercamente a la idea de abandonar a Canción-Oculta y Faruq a su suerte, pero estaba demasiado débil para resistirse físicamente a las órdenes explícitas que les había dado el Colmillo Plateado. Al no conseguir el apoyo de Voz-de-Plata, el Fianna se había visto obligado a claudicar tras unos tensos segundos.

Avanzaron muy despacio a través de la ruina de herrumbre y líquidos malsanos que los rodeaba. Al contrario de lo que hubiesen imaginado, no tuvieron que abrirse paso frente a la multitud de Perdiciones que se revolcaban en la mugre del fango tóxico o que les vigilaban con cautela desde una distancia segura. "Los Kalus nos temen!", descubrió sorprendido el Fenris. "¡Qué fácil hubiese sido todo de haberlo sabido antes!" Sin embargo, los elementales tóxicos no parecían en absoluto atemorizados, pero era bastante fácil rodearlos para evitar un enfrentamiento directo con ellos.

Finalmente, los tres Garou lograron escapar sin recurrir a la violencia hasta refugiarse en la pequeña arboleda en la que habían esperado inútilmente a Faruq. Allí les estaba esperando Uktena, cobijado entre las sombras. El reflejo umbral de aquel lugar era desesperanzador. Sólo había unos pocos espíritus arbóreos, pero todos ellos salvo uno mostraban marcas visibles de podredumbre. "La corrupción siempre trata de extenderse", se lamentó Lars. "Los árboles físicos no tardarán en morir". Como Theurge que era, el Fenris sabía de primera mano que cuerpo y espíritu estaban fuertemente unidos, por lo que si moría uno, el otro sufriría pronto una suerte parecida. "Esta arboleda tiene los días contados. Otra pequeña victoria del Wyrm. Otra pequeña derrota para los defensores de Gaia".

Lars trató de desechar sus funestos pensamientos y se concentró en la delicada situación en que se encontraban. Usando el don del Roce Materno, puso sus manos sobre las heridas de Crow, haciendo desaparecer cortes y rasguños hasta que sólo quedaron dos feas cicatrices en los lugares donde habían impactado las balas del misterioso francotirador. Luego había repetido la misma tarea de sanación con Voz-de-Plata. Solo cuando hubo mitigado y curado los dolores físicos de sus hermanos, se sentó en el suelo para descansar. Durante unos largos minutos ninguno de ellos dijo ni hizo nada en absoluto, por lo que se llevaron un buen susto cuando les sobresaltó una voz familiar a su lado:

-¿Qué estáis haciendo?-, les preguntó Faruq mientras salía a la vista.

-Pero... ¿se puede saber qué haces aquí?-, le preguntó Crow a su vez poniéndose en pie de inmediato.

-¿Estás bien?-, preguntó preocupado Voz-de-Plata.

-Sí, sí, estoy bien-, les respondió el Ragabash. -Creo que hice saltar alguna alarma o quizás me descubrieron gracias a las cámaras de vigilancia. No lo sé. Quisieron tenderme una emboscada, pero cuando empezaron a disparar salí corriendo tan rápido como pude. Me escondí en un armario y caminé de lado hasta la Umbra.

-¿Y las Perdiciones? ¿No se abalanzaron sobre ti cuando descubrieron que estabas solo?-, le preguntó Lars intrigado.

-No... tengo un pequeño truco para que pasen de mí-, respondió Faruq con una sonrisa burlona, -pero basta de hablar de mí ahora mismo. ¿Dónde está Canción-Oculta?

-Sigue ahí dentro... buscándote...-, murmuró Voz-de-Plata.

-¡Tenemos que entrar a buscarle!-, gruñó Crow.

-¡Esta vez iremos por la Umbra!-, asintió Faruq.

-¡No!-, intervino el Fenris alzando su voz para hacerse oír con claridad por encima de sus hermanos. -Canción-Oculta nos ordenó que los esperásemos aquí y eso es lo que vamos a hacer.

Sus tres hermanos lo miraron sorprendidos e incrédulos, aunque poco a poco parecieron comprender las razones que se ocultaban detrás de su rechazo a la idea de regresar a la fábrica. Podían volver a separarse, perderse e incluso morir alguno de ellos, o incluso todos si no andaban con cuidado. Por tanto, debían confiar en que el Philodox sabría encontrar una salida por sus propios medios y esperar pacientemente su regreso.

-Espero que no te equivoques-, gruñó Crow enfadado con él.

-Yo también-, asintió Faruq. A diferencia del Fianna, el Ragabash parecía más triste que furioso, cosa que Lars podía comprender a la perfección.

-¿Y si no vuelve?-, preguntó Voz-de-Plata.

-Entonces vengaremos su muerte. No te quepa la menor duda.- sentenció el Theurge, poniendo punto y final a la discusión.

-.-

La espera que siguió fue la segunda más larga de toda su vida, quedando únicamente por debajo de la ordalía que había sufrido durante sus Ritos de Auspicio para convertirse en un Theurge. Aunque se esforzó por aparentar una imagen de sí mismo despreocupada y tranquila, por dentro su corazón era un mar de dudas. "¿Me habré equivocado? ¿Podemos salvarlo todavía si volvemos a atacar o deberíamos seguir esperando?", eran las preguntas más frecuentes y más dolorosas para todos ellos. Lars no sabía cómo se las arreglaba Canción-Oculta para hacer frente a ese tipo de incertidumbres. Personalmente, él no las quería en absoluto. Las responsabilidades de un Theurge ya le parecían suficientemente duras sin tener que poner mayores cargas sobre sus hombros. Sus tres hermanos estaban visiblemente inquietos, pero dispuestos a obedecer por el momento a falta de alternativas mejores. "Vamos. Regresa pronto, por favor", le suplicó en silencio a Canción-Oculta mientras observaba las ruinas de la plaga espiritual.

Un movimiento silencioso atrajo su atención. Un espíritu cuervo se había posado sobre las quebradizas ramas del único árbol no infectado de la arboleda. El ave les escrutó con sus ojos oscuros durante unos instantes, antes de graznar en el lenguaje espiritual:

-¡Lobo! ¡Lobo! ¡Lobo!

-¿Qué dice?-, preguntó Faruq intrigado. Toda la manada había escuchado los graznidos y localizado el origen de los mismos, pero no entendían absolutamente nada de lo que les trataba de decir el espíritu.

-Repite "Lobo" una y otra vez-, les aclaró el Theurge.

Los cuatro Garou miraron al espíritu cuervo de nuevo sin comprender lo que estaba pasando. ¿Era un juego propio de los cuervos? ¿Una broma tal vez? ¿O les estaba intentando contar algo verdaderamente importante? Parecía imposible decirlo. Lars observó al espíritu con más detenimiento. Como todos los de su especie, el ave tenía un plumaje completamente oscuro, salvo por una pequeña mancha blanca sobre el pico, que los distinguía del resto de los suyos.

En ese instante, Lars cayó en la cuenta de que conocía a ese espíritu. Había hablado con él el día anterior, por la tarde, cuando buscaba pistas de la presencia de Rapta Pañales en la Penumbra de St. Claire. En realidad, había hablado con todos los espíritus amistosos con los que se había encontrado y les había preguntado por los niños desaparecidos con la esperanza de que alguno de ellos le pudiese decir dónde los tenían. "Tal vez éste haya descubierto algo", se percató el Theurge.

-¿Dónde están los niños desaparecidos?-, le preguntó usando el mismo idioma del espíritu.

-Cueva humana. Bosque-, graznó el cuervo. -¡Ven!

-¡No te vayas! Todavía falta uno de nosotros.

-Cueva humana, Lobo. Cueva humana. Bosque-, repitió el cuervo apremiante. Sin embargo, el espíritu permaneció en la rama sobre la que se había posado, esperando pacientemente.

El Theurge aprovechó ese breve respiro para contarles a los demás lo que había dicho el espíritu cuervo. Todos reaccionaron con las mismas emociones enfrentadas que se despertaron en él: esperanza por los niños desaparecidos, nervios por salvarlos, preocupación por la suerte de Canción-Oculta y vuelta a empezar.

-Tenemos poco tiempo-, dijo Voz-de-Plata volviéndose hacia él. -Hay que hacer algo.

-Esperaremos-, le respondió Lars. -¿Y si Canción-Oculta necesita nuestra ayuda cuando intente salir de la fábrica?

-¡Ahí viene!-, exclamó de pronto Crow señalando al reflejo umbral del descampado.

Todos pudieron ver el pelaje blanco plateado de su líder recortando rápidamente la distancia que lo separaba de la sombra de los árboles mientras corría sobre sus cuatro patas. No parecía que le siguiera nadie, ni siquiera las sorprendidas Perdiciones que moraban en la factoría. Aun así, Crow y Faruq corrieron a su encuentro para protegerle en caso de un ataque inesperado. Voz-de-Plata y Lars también querían unirse a la carrera de sus hermanos, pero se obligaron a permanecer bajo el árbol sobre el que descansaba el espíritu cuervo por miedo a que el ave se marchase volando antes de guiarles primero hacia los niños desaparecidos.

El corazón de Lars se alegró inmensamente cuando vio que su hermano llegaba sano y salvo al amparo de la arboleda. Su bello pelaje tenía pequeñas manchas de sangre, pero no parecía haber sufrido ninguna herida grave.

-¿Cómo escapaste?-, le preguntó con un ladrido alegre.

-Tuve que hacer un trato con el director de la fábrica-, reconoció Canción-Oculta. -Él me dejaría marchar si lo dejaba con vida y juraba por mi honor que mi manada no volvería a atacar la factoría.

-Ese juramento sólo lo has hecho tú... los demás no lo hicimos, de modo que no nos obliga a nada-, le interrumpió Crow con un gruñido feroz.

-He dado mi palabra de honor como alfa de esta manada. Mientras ocupe ese puesto, todos respetaréis el compromiso que he alcanzado.

-Pero no podemos dejar que esos bastardos se salgan con la suya-, respondió Faruq.

-Y no la haremos. Avisaremos a los clanes Garou más cercanos para que se ocupen de ellos, pero primero debemos concentrar nuestros esfuerzos en el secuestrador y los niños desaparecidos. El director me confesó que ni Pangloss ni su personal estaban implicados en estos secuestro. De hecho, están preocupados por la atención mediática que está atrayendo el caso sobre St. Claire.

-Creo que este espíritu cuervo ha encontrado algo-, dijo Lars señalándolo. -No deja de repetir palabras como "cueva humana" o "bosque". Debe estar refiriéndose a una cabaña en los bosques que rodean la ciudad.

-¿Puede guiarnos hasta ese lugar?-, preguntó el alfa.

-Supongo que sí.

-Entonces no hay más que hablar. Voz-de-Plata y Crow sacarán la furgoneta de Rossalinde de la ciudad en el mundo físico para que el jefe Olson no nos moleste. El resto seguiremos a este espíritu por la Umbra.

-¿Cómo os encontraremos?-, preguntó Crow todavía malhumorado.

-Uktena siempre sabe dónde están todos sus hijos espirituales-, le confió el Theurge. -Pregúntale a nuestro tótem y él os guiará hasta nosotros.