lunes, 18 de febrero de 2013

CANCIÓN-OCULTA (4 - 1)


Ellensburg, Washington (EE.UU.)
13 de abril de 1993

La supuesta instalación secreta de Pentex se hallaba a diecisiete kilómetros al norte de Ellensburg, en una apacible zona de colinas y praderas. Todos pudieron verla a la perfección desde lo alto de una de las elevaciones vecinas. El James Harkson Medical Centre parecía la típica institución psiquiátrica de principios del siglo veinte, con su sólida arquitectura de piedra gris y perfil sereno y discreto. El edificio principal disponía de una planta rectangular, dos pisos de altura y marcos de hierro con rejillas metálicas cubriendo todas las ventanas. A su izquierda había un edificio auxiliar más pequeño y sobrio aún, pero con un solo piso de altura. El terreno de las instalaciones estaba rodeado por jardines que llevaban mucho tiempo sin ser atendidos adecuadamente, bancos de oxidados de metal y una valla de metal picado por el óxido de unos buenos dos metros de alto, que separaba aquel pequeño mundo moribundo del resto de los terrenos que lo rodeaban. El lugar parecía abandonado de no ser por la docena de coches y vehículos de todas las gamas y marcas posibles, estacionados en su aparcamiento.

Randolph y Kate estaban usando unos potentes prismáticos para observar mejor las instalaciones. Una pequeña sonrisa infantil se estaba ensanchando gradualmente en la cara del Morador de Cristal. Por su parte, las Cinco Garras de Gaia tuvieron que conformarse con usar sus propios sentidos naturales para otear desde tanta distancia. Canción-Oculta aprovechó esos minutos de tranquilidad para concentrarse en usar su don de Sentir al Wyrm. El resultado confirmó todas sus sospechas.

-Ese sitio apesta a Wyrm-, le confió al resto de los presentes.

-¡Claro que apesta a Wyrm!-, exclamó Randolph. -Ya os dije que es una instalación secreta de Pentex. ¿Qué esperabas?

-Bueno, no tenías por qué acertar a la primera...-, repuso sin convicción Faruq.

-Tonterías-, contestó el Morador de Cristal. -Nunca fallo, ergo nunca me equivoco. Simplemente soy el mejor.

-Dejemos las tonterías para luego y pongámonos serios-, gruñó Canción-Oculta. -Tenemos trabajo por hacer. Sería una gran ayuda para nosotros si nos contases lo que sabes de este lugar.

-Muy bien, ¿qué queréis saber?

-Todo-, respondieron Crow y Voz-de-Plata al mismo tiempo.

-La Fundación Harkson para Veteranos de Guerra terminó de construirlo en 1954-, les contó Kate, -justo después del fin de la Guerra de Corea. En sus primeros tiempos, era un simple centro médico especializado en el tratamiento y rehabilitación de veteranos de guerra. Vivió su apogeo durante la Guerra de Vietnam y en los años inmediatamente posteriores, época en la que llegó a tener una media de cincuenta pacientes al año. Sin embargo entró en declive a mediados de los ochenta, perdiendo ingresos y financiación pública, por lo que los administradores de la Fundación Harkson decidieron deshacerse del centro y sus terrenos. Es en ese momento cuando Magadon Inc. entró en escena, comprando el centro y sus instalaciones a precio de saldo.

-¿Y qué pasó luego?-, preguntó el metis interesado.

-Oficialmente, Magadon Inc. utiliza el James Harkson Medical Centre para el tratamiento con nuevos psicofármacos que han pasado el visto bueno de las pruebas la FDA.

-¿La FDA?-, preguntó Lars confundido por las siglas.

-La máxima autoridad sanitaria y alimenticia de Estados Unidos-, respondió ella. -De hecho, el James Harkson ha superado con éxito todas las inspecciones públicas y pagado todos sus impuestos correspondientes. No se han producido crímenes ni incidentes extraños en sus instalaciones. Nunca ha tenido denuncias de ningún tipo. A ojos de la opinión pública es un centro modelo en su campo.

-De acuerdo-, asintió Canción-Oculta. -Se han ocupado de dar una buena imagen, no me cabe duda. ¿Cuántos pacientes tienen? ¿Y qué sabemos del personal?

-Actualmente tiene una veintena de pacientes voluntarios, que residen en el edificio principal-, respondió esta vez Randolph. -En cuanto al personal, dispone de un número semejante de empleados. La mayoría viven en Ellensburg o en los pueblos vecinos, aunque siete de ellos figuran en sus bases de datos como personal residente.

-¿Y con qué medidas de seguridad cuenta este sitio?-, preguntó Crow después de cogerle los prismáticos al Morador de Cristal para echar un vistazo por su cuenta.

-Lo típico. Doce guardias de seguridad, repartidos en tres turnos diarios, de los cuales dos residen permanentemente en el James Harkson. También hay alarmas electrónicas, cámaras de seguridad... y minas antipersona.

-¿Qué?-, preguntaron atónitos las Cinco Garras de Gaia.

-Han minado varios metros cuadrados de terreno alrededor de la verja-, respondió el Morador de Cristal con una amplia sonrisa. -La única forma segura para llegar al hospital consiste en seguir la carretera principal. Las autoridades federales lo ignoran, por supuesto, pero ese dato sí constaba en el informe interno de Magadon.

-¿Había algo más en ese informe que nos pueda servir de ayuda?-, quiso saber Canción-Oculta. -¿Alguna referencia a las instalaciones secretas o a sus investigaciones?

-No, nada en absoluto-, respondió el Morador de Cristal. -Por eso estamos aquí, ¿recuerdas? Necesitamos entrar para averiguar qué ocultan ahí dentro.

-¿Cuál es tu plan?-, preguntó Faruq.

-Esperaremos a que se haga de noche y luego me infiltraré en sus instalaciones por el mundo físico. Sospecho que lo buscamos está en algún lugar del edificio auxiliar, lejos de las atenciones de los pacientes y del personal no esencial. Será allí donde centre mis investigaciones. Si algo sale mal, la caballería, o sea vosotros, estaréis cerca para rescatarme, pero francamente... no creo que vaya a ser necesario. Ya he hecho antes este tipo de "investigaciones" in situ y nunca he tenido el menor problema. Os lo dije, soy el mejor.

Los hermanos de manada de Canción-Oculta se miraron entre sí ligeramente escépticos. El alfa no podía culparles. Él también opinaba que el plan de Randolph era precipitado y muy improvisado. Había muchas lagunas por cubrir. Sin embargo, la manada había llegado a un acuerdo con él y tenían que respetar su parte del trato, por mucho que les disgustase. "Además, discutir con el Morador de Cristal sólo nos llevaría a un callejón sin salida", se percató con pesimismo.

-Está bien. Entonces no hay mucho que hacer durante las próximas seis horas. Si queréis, tú y Kate podéis descansar tranquilos mientras nosotros vigilamos el resto del día.

-Una idea cojonuda, tío-, respondió Randolph mientras pasaba su brazo por encima de los hombros de la chica y ella le correspondía cogiéndolo por la cintura con una sonrisa pícara. -¿Qué te parece?

-Estoy de acuerdo. Mi héroe tiene que descansar mucho-, respondió ella con picardía. -Nos vemos luego, chicos.

-Hasta luego-, respondieron ellos con pasividad.

La pareja estaba demasiado absorta en sus divertidos cuchicheos antes de entrar en la autocaravana que no se percataron de las miradas cómplices y las sonrisas de los Garou. Canción-Oculta esperó unos instantes, antes de volverse hacia sus hermanos y hablar con libertad.

-¿Qué os parece todo esto?

-El plan de Randolph es... temerario, en el mejor de los casos-, respondió Lars. -Además, no tiene en cuenta lo que puede haber en la Penumbra local. No comprendo por qué quiere jugarse la vida de una forma tan absurda. 

-Creo que las hormonas no le están dejando pensar con claridad-, afirmó Faruq sin poder ocultar una amplia sonrisa burlona.

-Da igual-, intervino Crow. -Como mínimo, los guardias tendrán balas de plata. En el mejor de los casos, puede que varios de ellos sean fomori y en el peor... esta misión sería un remake de nuestro asalto a la factoría de Pangloss Cosmetics.

-Opino lo mismo-, le apoyó él-, pero es su plan y tenemos que ajustarnos a la parte que nos toca.

-Entonces, ¿qué hacemos?-, preguntó el Fianna.

-Vamos a hacer guardia y vigilar el James Harkson hasta que llegue la noche, pero tú y Lars lo haréis desde la Penumbra. El resto observaremos desde el mundo físico. Faruq caminará de lado cada hora para que cada grupo comunique sus novedades. ¿Estáis de acuerdo?

Todos sus hermanos aceptaron el plan sin controversias. Canción-Oculta miró a lo alto. Pudo ver el orbe ardiente de Helios brillando en lo alto de un cielo sin nubes, segundos antes de tener que apartar la vista para no quedarse deslumbrado. La noche llegaría en unas seis horas. El Philodox sabía que les aguardaba una espera muy larga.

-.-

El tiempo transcurrió más lentamente de lo que había pensado en un principio. Durante la primera hora no ocurrió nada digno de mención, salvo por los sonidos procedentes de la autocaravana. A pesar de que Randolph y Kate estaban teniendo la cortesía de no dar voces, Voz-de-Plata, Faruq y él pudieron oír con claridad dos respiraciones pesadas. El olor a sudor y sexo también impregnaba el aire. Como sospechaban, no sería la primera vez que ocurriese eso a lo largo de la tarde.

Después de visitar a Lars y Crow, Faruq regresó con noticias interesantes. En el lugar donde debía estar el reflejo espiritual del James Harkson sólo había un pozo oscuro que se adentraba en la tierra. Dentro y alrededor de dicho pozo, había numerosas Perdiciones, la mayoría de las cuales eran Scrags, grotescos espíritus con formas vagamente perrunas que serían al Wyrm como guardianes y guerreros. También vieron varios Kalus así como otros espíritus malignos, pero ni el Theurge ni el Ahroun los habían visto con anterioridad. Canción-Oculta decidió que tendría discutir esos "pequeños" detalles con el Morador de Cristal cuando llegase la noche.

Por otra parte, el James Harkson parecía extremadamente tranquilo. Dos furgonetas de reparto se acercaron hacia la seis de la tarde, descargaron varias bandejas de comida que recogieron dos enfermeros y se marchó unos veinte minutos más tarde. El lugar volvió a recuperar una breve apariencia de vida hacia las ocho de la tarde, momento en que empezaron a llegar los empleados del turno de noche mientras abandonaban rápidamente el edificio los que habían estado trabajando durante el turno de tarde. Cuando el James Harkson volvió a quedar en silencio y el cielo empezó a oscurecerse lentamente, el Colmillo Plateado decidió despertar a Randolph.

-.-

-Eso no cambia nada-, le respondió tercamente el Morador de Cristal. -He dicho que iré yo solo y volveré con la información que necesitamos.

Canción-Oculta tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlarse. El Morador de Cristal podía ser un par de años más viejo que cualquiera de ellos, pero desde luego seguía siendo un crío. Hasta Faruq parecía más responsable que él...

-Esto no es un juego, Randolph-, le gruñó sin poder evitarlo.

-No, no lo es. Somos Garou la muerte y los riesgos son unas amenazas constantes en nuestras vidas. ¡Acéptalo! Además, no sé de qué te preocupas. Si algo saliese mal, os tengo a vosotros para cubrirme el culo.

-Y te apoyaremos, pase lo que pase-, intentó explicarle Canción-Oculta, -pero no podemos hacer milagros...si algo saliese mal, puede que no lleguemos a tiempo para salvarte. Tienes que tenerlo en cuenta.

-Lo tengo en cuenta, ¿vale? Lo sé muy bien, pero también tengo muy claro que el que no apuesta nada, no gana nada.

-Claro, claro-, respondió el Philodox. -¿Esa esa la razón por la que no te acompaña tu manada en esta aventura tuya? ¿Los dejaste al margen intencionadamente, no? ¿Tenías miedo de que se negasen a correr el riesgo porque era una puta locura?

-¡Deja a mis hermanos y hermanas en paz!-, respondió furioso Randolph. -No sabes nada de nosotros, así que no te atrevas a juzgarnos. Si quieres los nombres de las empresas de Pentex, deja de joderme. ¡Deja de joder de una vez, maldita sea!

Canción-Oculta se esforzó por respirar lentamente para tranquilizarse. Necesitaba esa información, todos los Garou la necesitaban. Por más que le disgustase la idea, tenía que seguirle el juego a Randolph para obtenerla.

-Está bien. Ciñámonos al acuerdo. Dos horas. Ese es el tiempo que tienes. Si no has vuelto pasado ese plazo, entraremos a buscarte pase lo que pase. Si antes de que se acabe ese plazo ocurre cualquier cosa que vaya mal, por pequeña sea, aúlla para avisarnos. Llegaremos tan rápido como podamos.

Molesto con él, Randolph asintió con la cabeza y se alejó sin responderle nada. Kate le estaba esperando cerca. Por supuesto, había escuchado toda la conversación, pero se mantuvo sabiamente al margen hasta que los Garou habían terminado de enfrentar sus dos grandes egos. Canción-Oculta observó de refilón a la joven pareja despidiéndose y maldijo una vez más para sus adentros a Randolph. "Ya puedes tener suerte, maldito crío egocéntrico", pensó Canción-Oculta al sentir un pequeño ramalazo de envidia cuando los vio.

viernes, 15 de febrero de 2013

VOZ-DE-PLATA (4 - 1)


Vancouver, Columbia Británica (Canadá)
12 de abril de 1993

-¿Qué opináis?-, les preguntó el alfa.

-Quiero participar en esto-, manifestó Crow a las claras. -Yo voto por ayudar a Sigue-el-Rastro. Si se equivoca, será como una excursión de fin de semana. Y si tiene razón, podemos ganar mucho infiltrándonos en una de las bases secretas del enemigo.

-Estoy de acuerdo con nuestro Ahroun-, dijo Faruq sin sorpresas, -aunque la historia de la base secreta podría ser una trampa de Pentex para cargarse a sus enemigos Garou. Por su propio bien, creo que es mejor que Randolph nos tenga a nosotros y no a un grupo de descerebrados-sedientos-de-gloria cubriéndole las espaldas.

-¿Y vosotros dos qué decís?-, les preguntó Crow.

-Vayamos-, asintió Lars. -No digo que vayamos a hacer esta tarea mejor que otros Garou más veteranos, pero sí creo que Uktena querría que descubriésemos los secretos del Wyrm.

-Yo también estoy de acuerdo-, le apoyó Canción-Oculta. -Si tenemos que volver a Estados Unidos para hacer circular la información de Pentex, lo haremos. No deberíamos tener problemas para encontrar a alguien que nos sustituya como Guardianes de Stanley Park.  ¿Tú que dices Bobby?

-Ayudemos a Randolph-, respondió Voz-de-Plata. -Es posible que Pangloss Cosmetics pertenezca a Pentex y revelar sus secretos sería una forma magnífica de vengar la muerte de los Lobos Errantes.

Todos ellos permanecieron callados durante unos segundos al recordar el nombre de la manada que había tratado de asaltar la factoría de Pangloss en St. Claire el año pasado. Su líder, Samuel Norge, se había sentido obligado a redimir el honor de su linaje y sus dos hermanos lo habían seguido de buen grado a sabiendas de que era posible que ninguno de ellos saliese con vida de esa peligrosa misión. Durante los meses siguientes, Faruq y Voz-de-Plata enviaron mensajes a otros clanes Garou en Canadá y el noroeste de Estados Unidos. Nadie había vuelto a ver a los Lobos Errantes. Cuando estuvo seguro de su suerte, el Galliard cumplió su palabra contando a todo el mundo el noble final de estos valientes héroes. No obstante, esa historia siempre le dejaba un regusto amargo en su boca, como el que estaba sintiendo en esos momentos.

-Entonces todos estamos de acuerdo-, dijo Faruq, poniendo fin al incómodo silencio. -Vamos a buscar a esos dos tortolitos y darles la buena noticia.

-.-

Cuando salieron de Vancouver, las lluvias y el fuerte viento ralentizaron su marcha durante la primera hora, pero una vez que se habían alejado de la tormenta que azotaba la ciudad el resto del viaje había sido bastante descansado. Viajaban en una autocaravana de color blanco inmaculado y completamente nueva, propiedad de Randolph y Kate. A pesar de que estaba diseñada para alojar de dos a cuatro personas con comodidad, pudieron hacer el trayecto todos juntos sin muchos inconvenientes. La pareja tenía dos ordenadores portátiles, llenos de cables y otros artefactos eléctricos, así como una pequeña pero costosa antena satelital que subían al capó del vehículo cuando querían acceder a la red de telefonía. Kate le había explicado durante el viaje que la mayoría de esos juguetes, y otros más presentes por toda la caravana, eran el último grito de las ferias tecnológicas a las que iban Randolp y ella. Voz-de-Plata tuvo la impresión de que la reputación de los Moradores de Cristal como tecnófilos y engañados por las trampas de la Tejedora podía tener ciertos visos de realidad.

Pasar la frontera fue un juego de niños, como siempre. Las Cinco Garras de Gaia caminaron de lado y evitaron los controles fronterizos entre ambos países cruzando el espacio por la Penumbra local, tal y como habían hecho el año pasado. Entretanto, Randolph y Kate les estaban esperando en una pequeña área de descanso en el territorio estadounidense después de cruzar las aduanas. Una vez que estuvieron juntos de nuevo, condujeron la autocaravana por la interestatal-90 durante cuatro horas más. La mayoría de ellos aprovecharon ese tiempo para intentar dormir unas horas. Voz-de-Plata prefirió quedarse con Kate, mientras la chica conducía de noche. Para su sorpresa, ambos congeniaron bastante bien y tuvieron muchas que contarse mutuamente. Al principio, ella le acribilló a preguntas acerca de su vida como Garou pero luego también respondió con sinceridad a todas las preguntas del Galliard.

Voz-de-Plata se enteró así de que Kate provenía de una familia acomodada de Nueva York. Su padre era un famoso arquitecto y su madre una de las socias principales de una prestigiosa firma de abogados. En resumidas cuentas, había tenido de todo, desde exclusivos colegios privados para la élite a cualquier insignificante capricho que se le pudiese ocurrir. Al contrario que otras jóvenes en su situación, ella había tratado de llenar el vacío de su vida rebelándose contra su familia, dejando la carrera universitaria después del primer curso y pasando por una larga sucesión de novios catastróficos simplemente para el pequeño placer de joder a su madre. Las drogas y el alcohol habían sido las perfectas compañeras de viaje en ese camino hacia la autodestrucción.

-¿Fue Randolph quien te salvó?-, preguntó el Galliard interesado.

-¿Quién, Ralph? ¡Nooo!-, respondió ella divertida. -¿Estás loco? El pobre casi no puede cuidar de sí mismo.

-Entonces, ¿qué pasó?

-Mis padres. En ese momento no lo sabía, pero los dos pertenecían a la Parentela. Cuando descubrieron que acabé en urgencias después de una fiesta realmente salvaje, se pusieron en contacto con sus familiares  Moradores de Cristal. No lo habían hecho hasta entonces porque les avergonzaba el hecho de tener que pedir ayuda para poder controlar a su única hija, claro, pero al final tuvieron que hacerlo. Mi tía Margaret tomó cartas rápidamente en el asunto. Me llevó a la fuerza a una clínica de desintoxicación y al año siguiente me explicó mi verdadera herencia. Eso me cambió por completo, te lo juro. Llenó una especie de vacío en mi interior que no sabía ni que existía y por primera vez en mucho tiempo tuve verdaderas ganas de vivir. Fue algo maravilloso.

-Siento que hayas tenido que pasar por todas esas penurias. Vivir encerrado en uno mismo puede ser muy peligroso.

-Ahora lo sé-, respondió ella sin perder su sonrisa, -aunque debería haberlo sabido cuando me lié con un tío que se llamaba a sí mismo "Triple A" y créeme... no se merecía esa puntuación-, su cara se puso roja y finalmente soltó la risa que se acumulaba en su interior.

La broma de la muchacha era tan sana y contagiosa que el Galliard no pudo evitar reírse también, a pesar del cuidado que ponía en intentar no despertar a sus compañeros. Sin embargo, los ronquidos que escucharon poco después les confirmaron que todos ellos seguían completamente dormidos.

-Oye, ¿puedo hacerte otra pregunta delicada?

-Pregunta lo que quieras-, respondió ella, -que yo responderé lo que me parezca adecuado.

-¿Cómo os conocisteis Randolph y tú?

-Bueno, ya nos conocíamos de los Consejos de los Moradores de Cristal de Nueva York, pero todo empezó en la feria tecnológica en Chicago del año pasado. Nos pusimos a hablar de ordenadores, cenamos juntos en una pizzería y acabamos montando una fiesta privada en mi habitación de hotel. Desde entonces, nos hemos vuelto inseparables. Formamos un buen equipo. ¿Y tú? ¿Duermes con alguien más que no sean tus compañeros de manada? ¿Tienes novia?

-No, últimamente no.

-¿Y eso?-, preguntó ella tan sorprendida que dejó de prestar atención a la carretera durante unos segundos. -Eres guapo y tienes mucha labia. Seguro que debías tener muchas "amigas" en el instituto.

-Sí, las tuve y había una activista que me volvía loco, pero ya sabes... ser Garou es peligroso. No quiero enamorarme de una persona y ponerla en la diana de algún hijo de puta trastornado.

-Vale, comprendo lo que quieres decir, pero creo que te equivocas. Mira a los policías y soldados. ¿No se merecen la oportunidad de casarse y tener todos los hijos e hijas que quieran? Si te aíslas de la sociedad, te volverás amargado y autodestructivo. Lo sé por propia experiencia. Tienes que abrirte al mundo y disfrutar tanto como das a cambio.

-No lo sé, tal vez tengas razón-, murmuró Voz-de-Plata pensativo. -¿Sabes qué? Eres muy sabia. Creo que hubieras sido una Garou excelente en mi tribu.

-¡Lo sabía!-, aseguró ella con una amplia sonrisa. -Todo el mundo me llamaría Kate Patea-el-Culo-del-Wyrm o algo parecido. ¡Temblad en vuestros ataúdes, malditas sanguijuelas!

Los dos volvieron a reírse como locos y pasaron a contarse las fiestas más salvajes a las que habían acudido. A Voz-de-Plata se le pasaron volando las cuatro horas por la carretera. No sabía cuál de los dos estaba exagerando más sus historias, pero lo cierto es que se río mucho durante todo el trayecto.

-.-

Ellensburg, Washington (EE.UU.)
13 de abril de 1993

Hicieron la primera parada a las afueras de la ciudad de Ellensburg, en el condado de Kittitas. Aparcaron la autocaravana en una zona de descanso y lograron conciliar el sueño durante un par de horas. Después se acercaron al centro del municipio para desayunar esa soleada mañana.

Ellensburg era una pequeña ciudad que no debía llegar a los veinte mil habitantes. Sin embargo, todos se sorprendieron al ver sus antiguos edificios restaurados de finales del s. XIX y la limpieza de sus amplias calles. Parecía imposible imaginarse que hubiera una base secreta de Pentex en este lugar, aunque ninguno de ellos se había imaginado que St. Claire escondía tanta ponzoña en su interior como descubrieron posteriormente. En cualquier caso, Ellensburg era bonita, sus habitantes parecían agradables y educados y el café del desayuno estaba bueno para variar. Mientras desayunaron, no hablaron en ningún momento del motivo que les había traído hasta aquí y simplemente se comportaron como un grupo de amigos de viaje, sin levantar sospechas. Kate se empeñó en invitarles. Randolph no intentó discutir con ella y los demás descubrieron pronto que ella no cedía ni daba el brazo a torcer ni siquiera cuando discutía con hombres lobo.

Después de salir del restaurante y subirse de nuevo a la autocaravana, Randolph se sentó en el asiento del conductor y le pidió a Kate que buscara el mapa de la región en la guantera. Mientras ella lo hacía, Crow, impaciente como siempre, formuló en voz alta la pregunta que todos tenían en mente.

-¿Dónde se supone que está esa base secreta?-, preguntó con una tranquilidad forzada.

-A las afueras de Ellensburg-, respondió Kate.

-¿Y por qué hemos perdido toda la mañana en la ciudad?-, volvió a preguntar el Ahroun.

-Para tantear el terreno y ver hasta dónde llega la podredumbre-, respondió el Morador de Cristal. -Hay que hacer las cosas bien. Daremos una última vuelta por aquí y si no vemos nada extraño iremos a la instalación que figuraba en los archivos ocultos de Magadon.

-Me parece prudente-, intervino Voz-de-Plata intentando controlar un bostezo.

jueves, 14 de febrero de 2013

ERGUIDO-CUAL-MONTAÑA (4 - 1)


Vancouver, Columbia Británica (Canadá)
12 de abril de 1993

El bochornoso calor había sorprendido a los habitantes de Vancouver. Aunque el cielo estaba encapotado y en cualquier momento los oscuros nubarrones podían descargar la lluvia almacenada en sus entrañas, las calles de la ciudad estaban llenas, atestadas incluso, de personas, que corrían de un lado a otro con la esperanza de que la tormenta no les pillase por el camino. Un pequeño grupo de ejecutivos de camisa blanca, puños remangados y americana colgando del brazo discutían con dos mujeres de mediana edad, muy arregladas ellas vistiendo pero completamente sofocadas por el bochorno, por ver quién tenía derecho a coger el taxi que ambos habían llamado al mismo tiempo. A pocos metros de allí, tres chicas de instituto contemplaban divertidas el espectáculo sentadas en un viejo banco de madera mientras trataban en vano de abanicarse con unas hojas de papel dobladas para tal efecto. En la acera de enfrente, un viejo vendedor de periódicos estaba recogiendo a toda prisa los ejemplares que mostraba en la calle antes de que empezase la lluvia. Y alrededor de todos ellos, una furiosa multitud de coches y viandantes de todas las edades, razas y profesiones maldecía en una mareante confusión de idiomas, entre los que destacaba el inglés por encima de todos los demás, la repentina tormenta que se avecinaba sobre todos ellos.

Crow y sus hermanos se abrían paso por aquel enjambre furioso de seres humanos bajo las sombras del cielo. Al igual que la gente que lo rodeaba, él también sufría a causa del bochorno y estaba sudando por todos los poros de su cuerpo. Sin embargo, se esforzó por mantenerse estoico, siguiendo el ejemplo de Canción-Oculta, mientras recorrían la corta distancia que los separaba del misterioso lugar al que se dirigían. Faruq les había pedido que lo acompañaran esa tarde sin darles ni siquiera una explicación convincente más allá del consabido "es muy importante" y los había arrastrado a esa parte gris del centro de la ciudad. "Era de esperar. Todos sabíamos que volvería a dar problemas tarde o temprano", se dijo Crow mientras reflexionaba acerca de las intenciones del Ragabash.

Faruq era un completo misterio, no sólo para él, sino también para todos sus hermanos de manada. Iba y venía a su antojo, avisando en el último momento de que se ausentaría una temporada y apareciendo sin dar ninguna explicación. Cuando por el contrario se quedaba mucho tiempo en la ciudad, se volvía irritante y molesto, como si tratase expresamente de enfadar a todas las personas que lo rodeaban para que lo dejasen en paz. Últimamente llevaba un par de semanas comportándose muy bien, lo que levantó en seguida todo tipo de suspicacias dentro de la manada, porque uno no podía saber a qué atenerse con un Ragabash como Faruq. No obstante, el Caminante Silencioso se había portado hasta ese momento, hasta que se reunió con ellos al mediodía y les pidió que lo acompañaran a un sitio esa tarde. "Es muy importante, es muy importante", les dijo respondiendo así de enigmático a todas sus preguntas.

Desde los sucesos de St. Claire el año pasado, la manada de las Cinco Garras de Gaia no había visto lo que se dice mucha acción. Siguieron ayudando a Destroza-Perdiciones, el Protector del Clan del Pacto, a proteger la santidad del túmulo de Stanley Park como Guardianes, pero aparte de un par de incidentes aislados, ninguno de ellos había vuelto a participar en una lucha seria contra el Wyrm. ¿Y para qué sirve un guerrero si no puede luchar? Crow se había adiestrado intensamente durante todos estos meses para estar a la altura de los próximos combates, pero en lugar de ocupar un lugar honroso entre las filas de los guerreros de Gaia se veía obligado a seguir al Luna Nueva de su manada.

-Es aquí-, les anunció Faruq, deteniéndose frente a la oscura entrada de un bajo comercial que no tenían ningún cartel que lo anunciase.

Crow tardó unos segundos en comprender donde estaban a pesar de los sonidos de las máquinas de videojuegos y las voces chillonas de los clientes del local. Un par de chavales extraños que no debían tener más de catorce años salieron fumando de la sala de máquinas hablando con excitación de las últimas partidas que habían jugado.

-Vale. Ahora me queda claro que te estás burlando de nosotros-, respondió malhumorado. Estuvo a punto de darse la vuelta y marcharse por donde había venido, pero una mirada de Canción-Oculta lo detuvo temporalmente en el sitio.

-No te enfades. Ha tenido una buena idea-, intervino Voz-de-Plata para defender al Ragabash. -¡Seguro que nos lo pasamos muy bien!-, exclamó antes de reírse a carcajada limpia.

A diferencia del Hijo de Gaia, Canción-Oculta y Lars no se rieron, sino que siguieron mirando muy serios a Faruq en busca de una explicación. El Caminante Silencioso tenía una sonrisilla nerviosa y levantó las manos intentando apaciguar su enfado.

-No es una broma. Va en serio-, les aseguró. -Tenemos que entrar en la sala.

-Mira, te hemos seguido hasta aquí de buena gana-, respondió el Colmillo Plateado, -pero no voy a entrar ahí dentro hasta que me des una maldita razón que me convenza de que esto no es una pérdida de tiempo.

-Está bien. Escuchadme-, respondió él acercándose y bajando la voz hasta convertirla casi en un susurro. -Tenemos que reunirnos aquí con alguien que quiere proponernos un trato.

-¿Quién?-, preguntó Lars con curiosidad.

-No puedo decíroslo.

-¡Venga ya!-, respondió Crow.

-No nos está mintiendo-, aseguró Canción-Oculta. Desde que el Philodox había aprendido el don Verdad de Gaia, podía saber sin ningún género de duda si alguien le estaba mintiendo o diciéndole la verdad.

-¿Véis?-, protestó Faruq antes de entrar en el local sin mirar si sus hermanos le seguían o no.

-.-

El interior de la sala de máquinas era tal y como se lo imaginaban. El local era bastante amplio y hacía más calor aquí que en la calle. Desde los altavoces se podía escuchar algún grupo poco conocido de Punk o de Hardcore. Crow no sabía cuál porque no entendía las diferencias entre ambos estilos de música. La única iluminación que había consistía en algunos focos, repartidos al azar por todo el local, que despedían haces de luces rojas y azules. Una veintena de máquinas de videojuegos llenaban el establecimiento, así como una pequeña plataforma en forma de U y manchada de pintadas, que estaba ocupada por un grupo de skaters. Al fondo de la sala se podía ver la barra de un bar que vendía refrescos y comida rápida.

Faruq les hizo dar una vuelta por todo el local, hasta detenerse inseguro frente a una máquina de Tetris averiada. Junto a ella, había una pareja pegándose el lote contra una pared, besándose como si el mundo fuese a terminarse en unas pocas horas. Crow miró con disgusto a su alrededor y luego miró a Faruq, exigiéndole más explicaciones con una mirada muy expresiva.

La chica abrió los ojos y le hizo un gesto a su pareja cuando los vio junto a la máquina. Crow tuvo que reconocer que era atractiva, esbelta y delgada, pero con las suficientes curvas para dejarlo inquieto. De unos veinte años más o menos, tenía una melena oscura, con mechas azules, que le llegaba hasta los hombros de su ajustada camiseta negra con unas letras doradas estampadas en las que se podía leer "FOXY LADY". Llevaba puestos unos pantalones vaqueros y unas botas de color marrón pardo. Una pequeña capa de maquillaje azul brillante rodeaba sus ojos oscuros y sus labios lucían rojos como la sangre. En su pierna derecha, tenía un tatuaje, una especie de lobo o de perro salvaje, en posición de salto.

El chico se apartó y se limpió las manchas de carmín de sus labios con el dorso de la mano, mientras les miraba molesto por haberle interrumpido. Debía tener unos veinte años, pero su cara aniñada y bien afeitada le hacía parecer definitivamente más joven. De complexión delgada y 1,80 m de estatura, llevaba el pelo corto peinado hacia arriba y decolorado como si fuese rubio con una tonalidad artificialmente clara. Iba vestido con una camiseta sin mangas naranja fosforito, pantalones cortos de color verde oscuro y cargaba con una mochila negra muy abultada, sobre la que colgaban un par de patines negros con llamas pintadas. Les miró desafiante de arriba abajo con sus ojos azules.

-¿Queréis algo de nosotros?-, preguntó el tío, acercándose a ellos con aire bravucón.

-Eso depende de quién seas-, respondió Faruq. -Me dijeron que buscara a alguien junto a la única máquina que no funciona de la sala. ¿Eres tú?

El tipo les miró extrañado durante unos segundos sin comprender realmente lo que estaba pasando y luego pareció visiblemente decepcionado.

-¿Me estás diciendo que vosotros sois las famosas Cinco Garras de Gaia?-, preguntó con incredulidad. -Pero si sólo sois un grupo de mocosos...

-Ten cuidado con lo que dices o tendré que darte una paliza-, respondió Crow malhumorado, avanzando un paso en su dirección antes de que Voz-de-Plata y Canción-Oculta le saliesen al paso. El calor asfixiante y las impertinencias de aquel desconocido le estaban sacando de quicio.

-¡Randolph! ¡Compórtate, gilipollas!-, gritó la joven mientras tiraba bruscamente de su brazo para que la mirase a los ojos.

-Oye, mira... no vamos a perder el tiempo-, intervino Faruq ligeramente irritado. -Hemos cumplido al venir aquí. Si molestamos, nos vamos y se acabó.

-No, no...-, respondió él apartando la mirada de su novia. -Lo siento, tíos. Empecemos de nuevo con las presentaciones, ¿vale? Me llamo Randolph Meyer, aunque los nuestros me conocen como Sigue-el-Rastro. Soy un Ragabash de la tribu de los Moradores de Cristal.

Randolph les tendió la mano vacilante y Faruq, después de unos momentos de duda, se la estrechó con la suya. Ambos parecían igual de incómodos por razones completamente diferentes.

-Yo soy Faruq-, añadió por fin el Caminante Silencioso, -y ellos son Canción-Oculta, Erguido-cual-Montaña, Voz-de-Plata y Lars.

-Yo soy Catherine, aunque podéis llamarme Kate-, dijo ella presentándose a sí misma. -Pertenezco a la Parentela de la tribu de Randolph.

Todos se dieron la mano y se saludaron con educación. La tensión que existía segundos antes parecía haberse evaporado, aunque Crow seguía sin fiarse del todo de la pareja que acababan de conocer.

-¿Por qué habéis elegido este sitio para encontrarnos?-, les preguntó directamente. -¿No hubiese sido más seguro hacerlo en Stanley Park?

-Bueno... es un asunto complicado-, respondió Randolph, -y no quiero que todo el mundo sepa que estoy en Vancouver. ¿Qué tal si os invito a unos refrescos para compensar el mal rollo de antes y os lo cuento todo con calma?

-.-

Las Cinco Garras de Gaia se sentaron alrededor de una sucia mesa roja de plástico y metal junto a Randolph y Kate. Crow acabó agradeciendo la idea del refresco frío y sorbió un poco más de bebida. No le gustaba ese local, ni el tipo de música que atronaba desde los altavoces ni los adolescentes que perdían su tiempo con aquellas máquinas, pero debía reconocer que ahora estaba más que dispuesto a escuchar las explicaciones del Morador de Cristal. Una mirada fugaz le indicó que sus hermanos de manada estaban tan intrigados como él.

-Mejor, ¿verdad?-, les preguntó Randolph con una sonrisa sincera. -En primer lugar, quiero deciros que es un gran placer para mí tener la oportunidad de conoceros. ¡Sois grandes, tíos! Desde que me enteré de lo que hicisteis en Toronto el año pasado, no dejo de escuchar cosas buenas sobre vosotros. ¡Cómo la alerta por los libros de Black Dog Games! Tíos, eso sí que fue acojonante y...

-Cariño-, le interrumpió Kate cogiéndole de la mano, -las explicaciones.

-Ah, sí, sí. Perdonad-, se disculpó el Morador de Cristal sin soltar la mano de la joven. -Cuando me emociono mucho, pierdo el rumbo con facilidad. Veamos... las explicaciones. Soy el mejor hacker del mundo. ¿Sabéis qué es un hacker, verdad?

-¿Un freaky de los ordenadores?-, se arriesgó a preguntar Crow.

-Sí, bueno, de los ordenadores, la seguridad informática, las bases de datos, internet, los programas de...

-Randolph-, suspiró Kate aburrida al tiempo que le soltaba la mano.

-Vale. Ya veo que captáis la idea general-, respondió él a la defensiva. -Básicamente me cuelo en los ordenadores del gobierno y de las grandes empresas y expongo sus secretos más vergonzosos a todo el mundo. Es muy emocionante y ayuda a crear una sociedad mejor para todos. El caso es que existe un grupo secreto, que está compuesto por infiltradores, hackers y ecoterroristas Garou. Se hacen llamar los Saboteadores y consagran todos sus esfuerzos en joder las operaciones de las empresas del Wyrm. ¿Me seguís?

-Sí-, respondió Voz-de-Plata muy interesado. -¿Tú perteneces a ese grupo, verdad?

-¡Sí!-, respondió Randolph con una alegría contagiosa. -Llevo trabajando con ellos unos tres años. Aunque al principio nuestro trabajo era un poco... caótico, nos hemos dado cuenta del peligro representado por PENTEX y nos estamos organizando para joder a esos bastardos.

-¿Qué es Pentex?-, preguntó Lars confuso.

-Es una gran corporación-, le aclaró Voz-de-Plata. -La conozco porque numerosos siervos del Wyrm  se han infiltrado en sus filiales y empresas asociadas y muchos valientes Garou han tenido que derrotarlos.

-¿Una gran corporación? ¡PENTEX es el mayor gigante corporativo del mundo occidental! Controla multinacionales y grandes empresas y está presente en cada sector económico de nuestra sociedad. De hecho, ¡está completamente corrompida por el Wyrm! No pararán hasta hacerse con el control de toda la humanidad y destruir a Gaia para siempre.

-¿Cómo iban a poder hacer algo así?-, respondió Canción-Oculta. -Una entidad corporativa como esa saldría todos los días en los periódicos.

-Porque son unos cabrones realmente buenos-, confesó Randolph. -Las empresas ocultan sus vínculos comunes tras una densa red de empresas fantasma y corporaciones filiales. Es francamente difícil seguirles el rastro si no sabes previamente qué estás buscando.

-Además-, dijo Kate para particpar en la conversación, -sobornan a los políticos para que reduzcan el peso de las legislaciones medioambientales y de la seguridad ciudadana, mientras que al mismo tiempo amenazan o matan directamente a los periodistas que husmean demasiado en sus trapos sucios.

-¡Y son los responsables directos de la destrucción de la selva amazónica!-, añadió el Morador de Cristal. -La Nación Garou libra una guerra sin cuartel allí contra los soldados de PENTEX.

-He oído que han muerto muchos buenos Garou en esas tierras-, respondió Crow de repente, al recordar algunas de esas historias.

-Sí, PENTEX es la peor de nuestras pesadillas. Llevo meses intentando colarme en sus redes, pero tienen un sistema extraordinario de seguridad informática: programas antivirus de última generación, espíritus corruptos de la Tejedora y muchas cosas  peores. Sin embargo, tuve la suerte de dar con un archivo oculto en las bases de datos de Magadon Inc. Allí se hablaba de una instalación secreta en un centro psiquiátrico del estado de Washington. Ese sitio no tiene conexiones exteriores que pueda piratear. Vamos, que está aislado. Quiero ir allí, colarme dentro y ver qué puedo averiguar.

-De acuerdo. ¿Y qué pintamos nosotros en todo este asunto?-, preguntó con cautela Canción-Oculta.

-Como voy a arriesgar el cuello sin saber previamente lo que espera, me gustaría contar con la ayuda de las famosas Cinco Garras de Gaia en caso de que las cosas se tuerzan. Ya sabéis, por si me persiguen o si es necesario destruir inmediatamente ese sitio. ¿A que os enrolla mi plan?

Crow asintió inconscientemente con la cabeza cuando escuchó la pregunta de Sigue-el-Rastro. La idea de romper la rutina, salir fuera del túmulo y atacar una base secreta de Pentex le seducía con una fuerza abrumadora. Por eso le pilló desprevenido la negativa de Canción-Oculta.

-No cuentes con nosotros-, respondió el alfa de la manada.

-¿Qué?-, preguntaron Randolph y Kate con la boca abierta al mismo tiempo.

-¿Pero qué dices?-, preguntó Crow sin comprender nada.

El resto de sus hermanos de manada estaban igual de sorprendidos que él, pero ninguno de ellos expresó en voz alta sus reservas.

-He dicho que no cuentes con nosotros-, respondió con calma Canción-Oculta. -Tenemos nuestras propias responsabilidades en Vancouver y para nosotros no son un juego. Además, estoy seguro de que cualquier manada de la Camada de Fenris o de otras tribus igual de belicosas estaría encantada de proporcionarte ayuda si las cosas van mal. Francamente, creo que quieres que te acompañemos por simple vanidad, para que tu nombre resuene junto al nuestro en las oídos de todos los Garou en los Consejos.

-¿Y Pentex?-, replicó Faruq por fin.

-Pentex es una gran amenaza para Gaia, de eso no cabe duda-, le respondió el alfa, -pero nuestra participación aquí no es necesaria, no aporta nada. Lo siento pero creo que vamos a tener que responder que no.

-Está bien, no nos pongamos nerviosos-, intervino Randolph. -¡Compartiré lo que averigüe allí dentro con vosotros! ¿Vale? Y si queréis, lo podéis filtrar a vuestros Ancianos. Eso os ayudará a subir de rango, ¿no?

-Mira, hacemos nuestros propios méritos para ascender en la jerarquía sin necesidad de ayudas extras-, le respondió Canción-Oculta ofendido. -Si decidimos ir contigo, nos darás los nombres de las principales empresas que trabajan para Pentex. ¡Hay que hacer circular abiertamente esa información por la Nación Garou!

-¡Pero el Wyrm y Pentex tienen espías en todas partes! Si hacemos pública esa información, lo descubrirán y tomarán medidas para cubrir su rastro, jodiendo las actuales operaciones encubiertas de los Saboteadores.

-Pues avísales de inmediato-, intervino Lars para apoyar a Canción-Oculta, -porque sólo podremos detener ese monstruo titánico si empezamos a luchar todos juntos contra él.

-Y si Randolph se compromete a hacer todo eso, ¿vendréis con nosotros?-, preguntó Kate.

-Si estamos todos de acuerdo, sí-, concedió Canción-Oculta.

-¡Vale!-, respondió ella poniéndose en pie y tirando del brazo de su novio. -Vamos a dejarles solos para que lo discutan, cariño.

miércoles, 13 de febrero de 2013

EPÍLOGO: EL INFORME DEL SAD


DEPARTAMENTO DE JUSTICIA DE ESTADOS UNIDOS

FEDERAL BUREAU OF INVESTIGATION
DEPARTAMENTO DE ASUNTOS ESPECIALES



MEMORÁNDUM:6/12/92
Para: Thomas Little, Director Costa Oeste
De: Agente Especial Robert Danforth
Asunto: Rapta Pañales


Ha pasado un mes exacto sin que hayan ocurrido nuevos secuestros en St. Claire y el misterioso criminal apodado por la prensa como "Rapta Pañales" no ha vuelto a dar señales de vida. Todo parece indicar que ha abandonado definitivamente la ciudad o, si creemos el supuesto chivatazo del informante anónimo de la periodista Cindy Crawley (véase transcripción del interrogatorio nº36), dicho criminal estaría muerto, probablemente asesinado.

El caso deja tras de sí muchas incógnitas y muy pocas respuestas. Como ya he informado antes, el examen forense practicado a los cuerpos de los niños secuestrados reveló restos de lodo y polvo de carbón, lo que nos condujo a investigar una mina abandonada a las afueras de la ciudad. Al igual que ocurrió en la tejeduría donde encontramos los cuerpos de las primeras víctimas de Rapta Pañales, y donde tres agentes de la policía local perdieron la vida en acto de servicio, los perros se negaron asustados a seguir el rastro dentro de la mina. Semanas más tarde encontramos el cadáver de un mendigo flotando en un parcialmente inundado. El fallecido tenía marcas de desgarros y mordiscos propios del ataque una criatura salvaje de gran tamaño.

Todos los indicios parecían indicar que el vagabundo, que todavía no ha podido ser identificado, era otra víctima del misterioso “Rapta Pañales”, pero eso no encaja con el descubrimiento de numerosas huellas de patas de algún tipo de cánido, de lobo casi con toda seguridad, pertenecientes a varios ejemplares de esa especie. No obstante, parece muy improbable que un grupo de estos animales salvajes, sin inteligencia ni voluntad, se adentrara en esos túneles inundados para matar a un vagabundo.

Todas estas insinuaciones me llevan a la confirmación de la implicación de criaturas sobrenaturales en los sucesos que rodean los secuestros y asesinatos ocurridos en la ciudad y sus territorios vecinos. Estoy convencido de que los autores de estos crímenes son un grupo de licántropos, aunque también sospecho que abandonaron St. Claire después de realizar la llamada anónima citada anteriormente.

Por tanto, recomiendo que el departamento no archive definitivamente el caso y, muy al contrario, extreme la alerta en caso de que se repitan este tipo de misteriosos secuestros en otras localidades del estado de Washington. También sugiero alertar a nuestros compañeros del FBI en Seattle para que revisen las bases de datos de todos los crímenes cometidos por ciudadanos nativo americanos en la región durante los últimos cinco o diez años. Puede que así encontremos alguna pista o dato paralelo que nos permita avanzar en esta investigación. Por último, solicito oficialmente la asignación de munición de plata para todos los agentes especiales del SAD encargados de esta investigación.


martes, 12 de febrero de 2013

FARUQ (3 - 3)


St. Claire, Washington (EE.UU.)
5 de noviembre de 1992

Cuando Voz-de-Plata y él llegaron a la mina después de seguir el rastro dejado por sus hermanos de manada desde la tejeduría, o la "cueva del cuervo" como la había llamado Crow, no sabían que ya era demasiado tarde para ayudar a derrotar a Rapta Pañales o salvar la vida de la última inocente en ser secuestrada. Los dos Garou simplemente adoptaron la forma Crinos y se dispusieron a entrar en aquella mina abandonada. Sin embargo, antes de que Faruq hubiese puesto un solo pie frente a la entrada parcialmente tapiada de la misma, una débil ráfaga de viento trajo consigo el lamento de un llanto débil y desconsolador. El Caminante Silencioso se detuvo para escucharlo mejor, lo que provocó que Voz-de-Plata tensase su cuerpo involuntariamente al temer un ataque sorpresa del esquivo secuestrador. Ambos pasaron unos segundos en completo silencio. Mientras Voz-de-Plata vigilaba en vano intentando atisbar algún movimiento en la espesa niebla del exterior, Faruq se concentró en escuchar en el llanto. Parecía provenir de las profundidades más recónditas de la mina. A decir verdad, apenas podía oírlo con claridad.

-¿Puedes oírlo?-, preguntó con un susurro a su hermano.

-No. ¿Qué ocurre?

-Estoy escuchando un llanto. Creo que viene del interior de la mina.

-¡Los niños!-, exclamó el Hijo de Gaia casi fuera de sí. -¿A qué esperas? ¡Vamos a buscarlos!

Faruq se transformó en Lupus para escuchar mejor y se internó en la oscuridad de la mina, seguido muy de cerca por Voz-de-Plata, que había adoptado también la misma forma lobuna. Sus agudos olfatos notaron pronto los olores a humedad y podredumbre, así como el orín y los excrementos de rata. También percibieron los olores característicos de sus hermanos, llenos de tensión y furia crecientes, además un olor infantil más sutil que a punto estuvo de pasarles desapercibido. A pesar de que no podían fiarse de su vista, siguieron aquellas marcas olorosas, pisando con precaución en el suelo embarrado. El sonido del llanto seguía allí, en alguna parte tras aquellas paredes de carbón, casi al límite de la percepción de su oído.

Caminaron así unos ochenta metros hasta que el Ragabash se detuvo de golpe. Los olores de sus hermanos y la niña se desviaban por un tunel lateral, pero el llanto no parecía tener su origen en esa dirección. Confundido, Faruq se tomó unos segundos para cerciorarse antes de compartir con Voz-de-Plata su descubrimiento.

-Creo que Rapta Pañales no tiene nada que hacer contra Crow, Lars y Canción-Oculta en una pelea abierta, pero si ese jodido enfermo les ataca por sorpresa... nuestros hermanos podrían tener problemas.

-Canción-Oculta habría querido que salvásemos a los niños-, respondió el Hijo de Gaia con un tono de voz claramente preocupado. Él también estaba muy incómodo por la difícil decisión que acababa de tomar.

-Vale, primero los niños y luego volvemos. ¿Ya puedes escuchar el llanto?

-No, no puedo oír nada aparte de algunas gotas de agua cayendo en los túneles vecinos.

Faruq asintió levemente con su cabeza lobuna sin poder evitar hacer inconscientemente un gesto tan humano y continuó avanzando a través de la oscuridad. Cada paso que daban  le permitía escuchar un poco mejor aquel triste y apagado sonido. Entre los niños secuestrados había un niño de once meses. Faruq estaba convencido que era él quien estaba llorando de aquella manera.

Volvió a detenerse en otro tramo de la galería. Parecía que los lloros infantiles provenían de otro túnel a su lado. De hecho, el Caminante Silencioso incluso tuvo la impresión de que en esos momentos había más de un niño llorando. Sin perder el tiempo, se esforzó por caminar más rápido, pero pronto desistió de seguir intentando llevar ese paso después de golpearse contra una pala abandonada en el suelo y, a continuación, que Voz-de-Plata chocase a ciegas contra él, lo que provocó que los dos cayesen al suelo. A partir de ese momento, ambos intentaron superar su impaciencia y retomar su avance cauto a través de la asfixiante oscuridad en la que se hallaban.

En ese túnel captaron un nuevo olor más fuerte que el de la humedad. Era un olor dulzón que los dos Garou habían aprendido a reconocer con el tiempo: el olor de la carne descompuesta. Con el corazón en vilo, llegaron hasta un tramo del túnel, donde alguien había excavado un agujero en la tierra y el barro para enterrar parcialmente cinco pequeños cadáveres. Faruq podía escuchar los agudos llantos de los difuntos con una claridad escalofriante. "He estado escuchando el lamento de los muertos", se dio cuenta el Ragabash temblando involuntariamente.

Cuando todavía era un cachorro que no había superado su Rito de Inciación, Cathy Saynesbury le había hablado de la maldición que Set lanzó sobre la tribu de los Caminantes Silenciosos, expulsándolos de su hogar natal en Egipto y condenándolos a vagar para siempre sin hallar un hogar que reclamar para sí mismos. Pero además de esa poderosa maldición, su tutora le había explicado que Set también había embrujado a su tribu, pervirtiendo su orgulloso papel de guardianes entre los mundos de la vida y la muerte, de forma que los Caminantes Silenciosos fuesen acosados por las almas de los muertos. En ese momento Faruq había creído que Cathy sólo estaba riéndose a su costa, metiéndole miedo con una historia de terror vieja y francamente poco original, pero ya no estaba tan seguro.

-¿Me oyes?-, preguntó Voz-de-Plata irritado mientras olisqueaba con desagrado la improvisada tumba común.

-Perdona. Esto me ha afectado demasiado. ¿Qué decías?

-Te había preguntado qué vamos a hacer con los cadáveres. No podemos dejarlos aquí... abandonados en estas condiciones... y sus familias tienen derecho a darles sepultura.

Los lloros y lamentos que aún oía a su alrededor enmudecieron de golpe cuando el Hijo de Gaia manifestó su opinión en voz alta. Faruq comprendió entonces lo que debían hacer. Adoptó la forma Homínida y retiró con respeto el barro que cubría una pequeña manita.

-Sí, deben regresar con sus familias-, dijo en voz alta, esperando que las almas de los niños pudieran escucharlo en las tierras de los muertos. -¡Os juro que os devolveremos a vuestros hogares!

Si los fantasmas de los niños escucharon sus palabras, no pudieron o no quisieron responderle. Sin embargo,  Faruq no volvió a escuchar sus llantos, por lo que supuso que estaban de acuerdo con esa decisión. El Ragabash ignoró la mirada perpleja de Voz-de-Plata, que debía estar creyendo que todo este asunto lo había trastornado, y se esforzó por desenterrar los cadáveres con sumo cuidado.

-.-

Poco después de haber realizado esa penosa tarea, se encontraron con el resto de su manada. Sus hermanos comprendieron en seguida lo que habían hecho y una mirada apesadumbrada se apoderó de sus rostros entristecidos. De hecho, Canción-Oculta sostenía entre sus brazos el cadáver reciente de otra niña fallecida. Ninguno dijo nada en ese momento. No era necesario. Salieron todos juntos de la mina de carbón y dejaron los cuerpos destrozados de las víctimas de Rapta Pañales bajo unos matorrales retorcidos, situados cerca de la carretera que cruzaba Norge Valley de un extremo a otro.

Horas más tarde, Faruq usó una cabina pública de St. Claire para hacer una llamada anónima al hotel de Cindy Crawley, la periodista con la que habían intercambiado información hasta ese momento.

-Diga.

-¿Cindy Crawley?

-Sí, soy yo. ¿Quién es?

-Mi nombre no importa. Llamaba para decirle que Rapta Pañales está muerto. Nunca volverá a secuestrar a nadie más.

-Escucha, si es una broma telefónica...

-Si fuera una broma, me inventaría algo más original, ¿no cree, señorita?-, le respondió Faruq irritado. -Sé dónde están los cuerpos de los niños. Se lo diré con la única condición de que avise inmediatamente a las familias de los niños secuestrados y a los federales. ¿Está interesada o llamo a otro reportero más despierto?

-Está bien. Dime dónde están-, respondió ella tras una larga pausa.

Faruq colgó el teléfono una vez que estuvo seguro de que la periodista había comprendido las instrucciones para encontrar el lugar donde estaban escondidos los cadáveres. A continuación salió de la cabina y se subió a la furgoneta que lo estaba esperando junto a la acera.

-¡Vámonos de aquí de una puta vez!-, espetó cabreado después de cerrar la puerta del vehículo con un sonoro portazo.

-.-

Pasaron casi una hora entera sin hablar entre sí. Habían detenido los crímenes de Rapta Pañales, pero no habían logrado salvar a sus víctimas. Era una victoria agridulce de la que difícilmente podían sentirse orgullosos. "Seguro que el Wyrm nos tiene reservadas muchas batallas como esta", pensó Faruq sin poder evitar los lúgubres pensamientos que asediaban su mente. Al final, fue Canción-Oculta el que se atrevió a romper el hielo cuando estaban a unos pocos kilómetros de Seattle.

-Escuchad-, dijo desde la parte de atrás de la furgoneta. -He estado pensando mucho sobre el túmulo corrupto que descubrimos y creo que debemos actuar con sumo cuidado cuando compartamos las noticias de su existencia

-¿A qué te refieres?-, le preguntó pasivamente Voz-de-Plata.

-Según Lars, el túmulo puede ser purificado de la mancha del Wyrm y rehabilitado por los Garou. Sin embargo, si tal cosa es posible, puede que luego estallen luchas entre las tribus para controlarlo. No me miréis así, sabéis que tengo razón. Ha sucedido en el pasado y sigue ocurriendo en el presente.

-¿Y qué propones tú?-, preguntó Faruq suspicaz.

-Creo que ya que el túmulo había pertenecido a los nativo americanos, lo justo sería que lo ocupasen ellos si fuera posible. Sería un pequeño paso adelante, un puente si lo preferís, que nos ayudaría a unir un poco más a las tribus de la Nación Garou.

-¿Vas a devolverle el túmulo a los Wendigo después de lo que nos hizo el Clan del Lobo Invernal?-, preguntó el Ragabash abriendo mucho los ojos.

-En parte sí-, respondió el Colmillo Plateado. -Aunque reconozco que las acciones del Clan del Lobo Invernal han mermado mi respeto por los Wendigo, estoy dispuesto a dar una oportunidad a sus compañeros de tribu del Clan del Pacto. Lo haría con la condición de que lo compartieran plenamente con los Uktena y que nos guardasen el secreto, para  evitar que ninguna de nuestras respectivas tribus de origen pueda sentirse ofendida con nosotros.

-Me parece buena idea-, respondió Lars desde el asiento del conductor. -Conozco a los míos. La Camada de Fenris no confiará fácilmente la protección de un túmulo a nadie más que no sean ellos mismos.

-Estoy seguro de que los Colmillos Plateados tampoco reaccionarían bien. ¿Los demás qué decís?

-No me gusta la idea de ocultarles esto a los Fianna-, respondió Crow huraño.

-¿Te das cuenta de que para los Uktena y los Wendigo tu tribu también es una invasora?-, le respondió Voz-de-Plata.

-¡Y la tuya!-, farfulló Crow malhumorado. -¡Y la de Faruq!

-Es cierto-, reconoció Voz-de-Plata. -Tuvieran buenas o malas intenciones nuestros antepasados la cagaron en su momento, pero Canción-Oculta tiene razón. Tenemos una oportunidad única para hacer algo bueno cuyos beneficios se extiendan al resto de la Nación Garou. ¿No quieres eso, Crow?

-Está bien, vale-, accedió el Ahroun dando por fin su brazo a torcer.

-Yo también estoy de acuerdo-, dijo rápidamente Faruq antes de que el Fianna cambiase de opinión.

-Y yo-, apoyó Voz-de-Plata.

-Entonces haremos eso. Hablaremos con los Uktena y los Wendigo del Clan del Pacto, compartiremos con ellos todo lo que hemos averiguado de St. Claire y que sus Theurge intenten purificar el túmulo.

Faruq asintió con la cabeza mostrando su acuerdo. "Después de todo por lo que hemos pasado, tal vez podamos sacar algo bueno de este desastre", se dijo. La esperanza parecía una llama demasiado frágil para iluminar un mundo de tinieblas, pero el Ragabash estaba dispuesto a correr el riesgo. "Por Gaia, por todos los niños y niñas inocentes de este mundo y del otro", se juró a sí mismo.

lunes, 11 de febrero de 2013

LARS (3 - 3)


St. Claire, Washington (EE.UU.)
5 de noviembre de 1992

La pregunta de Canción-Oculta cogió al Theurge con la guardia baja. Ignorando el dolor causado por la herida de su pierna, Lars puso su intelecto a trabajar con las pequeñas piezas de información que habían reunido hasta ese momento. Alguien o algo había provocado que los niños de St. Claire viesen a Rapta Pañales en sus sueños. Poco a poco dichas piezas empezaron a encajar unas con otras, aunque de forma muy débil todavía.

-¿Os acordáis del sueño que me envió Uktena?-, les preguntó a sus hermanos.

-Sí, el laberinto oscuro en el que oías el llanto de unos niños-, respondió Canción-Oculta sin comprender a dónde quería llegar él.

-El laberinto oscuro es esta mina-, respondió el Fenris con más seguridad de la que sentía en esos momentos. -Y creo que Uktena quería que buscase algo en ella, algo que aún no hemos encontrado.

-Pero, ¿no te había enviado el sueño para que viniésemos a detener a Rapta Pañales?-, preguntó Crow confundido. -¿O para salvar a los niños secuestrados?

-Eso creía al principio, aunque sospecho que malinterpreté sus verdaderas intenciones.

-Es posible-, asintió el Colmillo Plateado también pensativo. -Vamos a seguir avanzando con cuidado por este túnel. Con un poco de suerte encontraremos a los niños.

Canción-Oculta y Crow ayudaron a Lars a caminar por el túnel. El Theurge usó el don de Resistir Dolor para ignorar las dolorosas punzadas que subían desde la herida que le había causado Rapta Pañales en la pierna durante la refriega. Después de unos metros, el túnel ascendía ligeramente unos metros hasta dejar atrás por completo la zona inundada. La luz plateada de Canción-Oculta les mostró allí una el cadáver reciente de una niña de poco más de cuatro años. Estaba completamente empapado de los pies a la cabeza. Su pelo oscuro caía lacio sobre el pijama mojado. Rapta Pañales la había desnucado hacía muy poco tiempo. El rostro de la niña todavía mostraba un gesto de dolor y miedo, que causó un pequeño escalofrío en los tres Garou cuando lo vieron. Crow se agachó al ver que llevaba una pequeña pulsera de plata y leyó en voz alta las letras que tenía grabadas:

-Carol Anne-, dijo con un nudo en la garganta. Luego cerró los párpados de la difunta con una delicadeza inusitada en alguien como él . -Sentimos haber llegado demasiado tarde para salvarte.

-La debió secuestrar esta misma noche-, respondió Canción-Oculta visiblemente apenado, -porque su nombre no estaba en la lista de los niños secuestrados... fue su olor el que nos condujo al escondrijo de Rapta Pañales.

Lars asintió en silencio. No encontró palabras para expresar la profunda tristeza que sentía. Al contrario que sus hermanos, él se había dado cuenta que Rapta Pañales la había matado de inmediato por su culpa. Lo habían acorralado en su propia guarida y la criatura trastornada había silenciado a la niña para poder tender su emboscada. El Theurge decidió no contarles la verdad por el momento. Más tarde, cuando hubiesen tenido tiempo para asumir la muerte de la pequeña, podría compartir esa carga con ellos si es que ninguno de los dos se daba cuenta antes por sí mismo.

Los tres decidieron seguir caminando por el túnel. Pronto notaron una ligera corriente de aire frío que les condujo hasta la salida del túnel. Habían logrado salir de la mina sin pretenderlo, llegando a un pequeño pedregal. Un pequeño sendero cerca de una pequeña laguna subía por el angosto y rocoso terraplén hasta quedar completamente oculto por la niebla. Numerosas huellas embarradas de botas militares subían y bajaban por aquel viejo camino. Lars y Crow miraron indecisos al alfa de su manada, que les acabó haciendo un gesto para que ascendieran por el camino apenas visible tras unos instantes de duda.

Tardaron mucho tiempo en llegar a la cima del terraplén por su culpa, puesto que sus hermanos ya no lo podían ayudar a avanzar como antes. Lars trató de convencerlos en dos ocasiones para que continuasen sin él, pero Canción-Oculta se negó en redondo a que ninguno de ellos quedase solo.

-No sabemos si este lugar guarda más sorpresas desagradables-, respondió el Colmillo Plateado con firmeza.

Cuando llegaron a lo alto, descubrieron los restos fantasmales de lo que debió ser un asentamiento humano hacía cien o doscientos años. Lo único que quedaba en pie de este lugar eran los cimientos de piedra y tramos de madera elevándose solitarios en la niebla o cubriendo el suelo como si fueran cadáveres de un antiguo campo de batalla. Debían ser las viviendas de los primeros colonos blancos que fundaron la ciudad de St. Claire.

Lars sintió que se le ponían los pelos como escarpias cuando escuchó el llanto desconsolado de un bebé oculto en alguna parte de la niebla que cubría el terraplén. Miró rápidamente en todas las direcciones, buscando el origen de los lloros. Sus dos hermanos también escucharon lo mismo que él, porque reaccionaron de idéntica forma. Crow incluso dio un paso para acercarse a una de las casas en ruinas, pero él lo detuvo posando con fuerza la mano sobre su hombro.

-No te alejes, por favor. Podríamos no volver a encontrarte-, le aconsejó.

-Tenemos que encontrar a ese bebé-, protestó el Fianna confuso y aturdido.

-Está muerto. Lo que escuchas es el lamento de los muertos-, respondió el Theurge completamente convencido de la veracidad de sus propias palabras, aunque sin saber muy bien cómo había llegado a esa conclusión.

-Haz lo que dice Lars-, ordenó Canción-Oculta. Él también parecía muy confuso, como si luchase para pensar correctamente.

-¿Estás bien?-, preguntó el Fianna. -Pareces distinto...

-Es este lugar.-, les confesó el alfa. -Oigo voces y lamentos.

-Todos las oímos, pero no debemos separarnos-, les aconsejó de nuevo el Theurge.

-¿Puedes guiarnos, Lars?-, preguntó Crow inseguro.

-Vayamos en esa dirección-, respondió el Theurge en voz baja. Un brusco ataque de vértigo le provocó un ligero mareo y durante unos breves instantes creyó ver sombras infantiles escabulléndose entre las ruinas de los edificios. A continuación su vista se volvió borrosa, como si de pronto viera doble.

-¿Quuueeeé haaayyy alliiiiií?-, preguntó el Fiannza con una voz antinatural mientras se tambaleaba como si hubiese perdido todo sentido de la coordinación.

Lars no tuvo valor para responder, sino que avanzó a duras penas hasta que cayó al suelo por culpa de una gran losa de mármol con la que había tropezado sin darse cuenta. En la losa había una inscripción desgastada que sólo pudo leer a costa de un gran esfuerzo:

"Y miré, y vi un caballo pálido; y el nombre de quien
lo montaba era Muerte, y el Infierno le seguía.
Que Dios tenga piedad de nuestras almas."

Lars experimentó una sensación extraña, como si ya hubiese vivido este momento en algún momento de un pasado lejano. La fuerza del déjà vu lo dejó tan aturdido que, cuando volvió en sí, descubrió que Canción-Oculta y Crow estaban tirados en el suelo, víctimas de un intenso trance que los hacía hablar en sueños cosas sin sentido. El Fenris adoptó con gran esfuerzo la forma Crinos y apartó lentamente la losa de mármol, que había estado cubriendo hasta ese momento un gran pozo relleno de tierra negra. Utilizando sus propias garras para excavar, comenzó a desenterrar incansablemente el interior del pozo. En algún momento, sintió otro fuerte mareo que hizo que se detuviese para recuperar el aire.

-.-

Lo siguiente que supo es que se encontraba frente a una multitud que lo miraba expectante en una noche igual de fría que las que había sufrido después de que su manada fuese expulsado del Clan del Lobo Invernal. Todos los presentes iban vestidos con ropas de colonos del s. XIX y muchos sostenían antorchas y otras teas ardientes. Los hombres y las mujeres lo miraban expectantes, con una mirada cruel en sus ojos. El jefe Olson estaba a su lado, apoyándolo con su simple presencia. Llevaba una escopeta en sus manos y lucía una estrella de sheriff en su chaqueta de cuero curtido. También estaban presentes el alcalde  de la ciudad, Edmund Richards, así como Robert y Anna Wheeler, con su hija Tracy, Cindy Crawley, la camarera Jessi y otras caras conocidas de la ciudad. ¡Incluso Rapta Pañales estaba presente, vestido con ropas ajadas y sosteniendo divertido una botella de whisky vacía entre sus manos retorcidas!

-Amigos, buenas gentes de St. Claire. Nos hemos reunido esta noche para poner fin a nuestras desgracias.

Lars se volvió con un gesto melodramático, mientras señalaba a una mujer nativo americana maniatada a una pira, hecha con un grueso poste de madera y ramas secas en su base, con la antorcha que sostenía en sus manos. La mujer, vestida a la manera tradicional de su pueblo, tenía el rostro y los labios hinchados y ensangrentados por la paliza que había sufrido antes de subirla a la pira. Lars pudo reconocer el petroglifo usado por la tribu Wendigo entre los símbolos de la cinta que la mujer aún llevaba sujeta a su frente.

-Esta salvaje, esta bruja, ha perturbado la paz de nuestra tranquila comunidad. Ha traído con sus embrujos a la ventisca que ha matado a nuestro ganado y estropeado sin remedio nuestros cultivos. Debemos quemarla, como hicieron los primeros colonos de este gran país con las mujeres que renegaban de Cristo para fornicar con el mismísimo Satanás. Sólo así el Señor Todopoderoso se apiadará de nosotros y volverá a traer el cálido calor de la primavera a nuestra ciudad.

La multitud estalló enojada en un caótico coro de voces que exigían la muerte inmediata de la india. Los ayudantes del sheriff tuvieron que contener a dos hombres que planeaban hacer ellos mismos dicho trabajo. Lars se volvió hacia la pira, con una placentera sensación de crueldad recorriendo su cuerpo, y prendió fuego a las ramas con su antorcha. El fuego tardó unos minutos en arder con toda su intensidad, extendiéndose lentamente y provocando una pequeña columna de humo negro. La india empezó a chillar de dolor antes de que el fuego la tocase, incapaz de soportar la temperatura abrasadora concentrada junto a sus pies. Sus gritos enardecieron a la multitud, que festejó vilmente la agonía de la condenada.

Repentinamente, Lars se encontró atado a la viga de madera frente a la turba. Un hombre al que reconoció como Wilhem Norge, el fundador de St. Claire cuya estatua decoraba la plaza central de la ciudad, sostenía la antorcha con la que acaba de encender la pira. Sintió el abrumador tormento del calor en sus pies. Escuchó el ruido provocado por su piel, crujiendo al fuego, y notó cómo la grasa de su cuerpo comenzaba a quemarse lentamente. No pudo evitar chillar de agonía durante un tiempo tan largo que le pareció que duró toda una eternidad.

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Todavía estaba gritando cuando despertó del trance que lo había atrapado. Se hallaba dentro del pozo, entre restos de huesos humanos y tierra ennegrecida. Salió de aquel agujero infernal, respirando con dificultad. La niebla había perdido su fuerza y tímidos rayos del sol rasgaban su pesado manto por diversas zonas. Por extraño que pareciese, los llantos de los niños habían desaparecido y no se veía por ninguna parte sus figuras sombrías. Despertó a sus hermanos, que aún seguían perdidos en sus propias pesadillas. Estaban confusos y aturdidos por las terribles vivencias que habían experimentado, pero parecían estar bien o, al menos, se hallaban mejor que cuando habían llegado a lo alto del terraplén.

-¿Qué ha ocurrido?-, preguntó inseguro Canción-Oculta.

-Os lo explicaré muy pronto, pero primero tenéis que contarme vuestras pesadillas. ¿Qué habéis soñado?

Canción-Oculta parecía muy reacio a hablar de su experiencia, aunque captó el tono de urgencia de Lars y decidió colaborar a regañadientes.

-Soñé que lord Abercorn me ordenó ir a Norge Valley y ayudar a los colonos de St. Claire a masacrar un poblado de indios desarmados. Yo jamás hubiera aceptado una orden como esa, pero en mi sueño no pude negarme. Atacamos a los indios a traición y los matamos a casi todos. Luego arrojamos sus cuerpos a un pozo en la ciudad, utilizándolo como fosa común. Algunos indios todavía vivían e intentaban salir del pozo arrastrándose hacia la superficie... pero nosotros... nosotros los enterramos vivos, riéndonos al verlos arrastrarse como insectos. A continuación me encontré cubierto de los pies a la cabeza en un gran manto de sangre y tierra, ahogándome lentamente. Eso es lo que viví en mi pesadilla. Parecía tan real...

-No cometiste esas atrocidades, hermano-, le dijo intentando tranquilizarlo. -Fueron los primeros colonos de St. Claire. ¿Y tú, Crow?-, le preguntó al Fianna.

-Yo estaba con mis padres, atrapado por la nieve en una vieja cabaña de madera. En el exterior, el viento rugía con una fuerza estremecedora. Hacía mucho frío y sólo nos quedaba un solitario leño ardiendo en la chimenea. Todos estábamos llorando, no sólo de miedo sino también de hambre. Entonces miré a mis padres y sus lloros me parecieron semejantes a gallinas cloqueando, así que cogí un hacha, los maté sin que pudieran defenderse y me comí su carne muerta. En esos momentos no pensaba que fueran mis padres, simplemente quería poner fin al hambre que me devoraba por dentro. Mientras estaba haciendo eso, escuché el aullido furioso de unos lobos acercándose. Sentí miedo, mucho miedo. La puerta de la cabaña estalló con una explosión de astillas y nieve. Dos Crinos entraron por el agujero que habían causado. Parecían Wendigo por el color de sus pelajes, pero sus rasgos físicos eran extraños, casi retorcidos. Los hombres lobo me obligaron a contemplar como me desollaban vivo lentamente. Lo último que vi fue una sonrisa repugnante asomando desde sus terribles fauces... ¿Qué significa todo esto?

Lars comprendió por fin lo que ocurría. Los sueños, las visiones y las muertes comenzaron formar una tragedia común cuya historia debía ser contada. Antes de explicarles su teoría, el Theurge compartió con ellos su propia visión. Luego intentó explicarles lo que había averiguado.

-Hemos visto los terribles hechos que sucedieron en St. Claire. Los primeros colonos blancos estaban corruptos por el Wyrm, por lo que masacraron y torturaron a la Parentela de los Wendigo que vivía en estas tierras. Cuando los Garou de esa tribu se enteraron, mataron en represalia a todos los colonos, sin dejar supervivientes, aunque por desgracia desconocían el alcance del daño que habían causado sus enemigos, por lo que se fueron sin saber lo que dejaban atrás. La siguiente oleada de colonos que llegó a la ciudad se encontró un pueblo fantasma y decidió fundar una nueva ciudad con el mismo nombre a pocos kilómetros de aquí, donde actualmente está el centro de St. Claire.

-¿Así que estas ruinas pertenecen a la primera ciudad?-, preguntó Crow.

-Eso creo.

-Está bien. La historia tiene sentido, no lo niego-, dijo impaciente Canción-Oculta-, pero ¿por qué hemos tenido estas pesadillas? ¿Por qué precisamente ahora?

-Porque este lugar era tierra sagrada para los Wendigo y para cualquier otra tribu de la Nación Garou. Estamos en el centro de lo que fue un túmulo, uno consagrado a las visiones místicas del pasado, el presente y el futuro. Aún conserva parte de su función original, pero la infección del Wyrm ha convertido este lugar en una versión retorcida de su antiguo ser. Ahora corrompe y atemoriza en lugar de iluminar y ayudar.

-Si eso es cierto, entonces... ¿los niños sufrieron pesadillas enviadas por el túmulo?

-Sí, creo que sí-, respondió él.-Puede que todos los habitantes de la ciudad duerman mal y no recuerden lo que han soñado, pero seguro que tienen pesadillas habitualmente. Yo no he dormido bien desde que llegamos a la ciudad. ¿Y vosotros?

-No-, reconoció Crow asombrado.

-Yo tampoco-, dijo el alfa de la manada aceptando su razonamiento. -¿Puedes purificar el túmulo o está perdido para siempre?

-No, no puedo hacerlo. Sólo los Theurge de mayor rango conocen los secretos necesarios para devolver a un túmulo su pureza perdida, si no es demasiado tarde ya para intentarlo. Debemos avisar a los Ancianos del Clan del Pacto cuanto antes.