viernes, 16 de noviembre de 2012

VOZ-DE-PLATA (1 - 4)


Clan del Lobo Invernal
28 de febrero de 1992

Se sentía pletórico, corriendo por fin libre junto a sus hermanos a través de aquel Puente Lunar, ese túnel mágico que los estaba llevando desde Stanley Park a algún destino desconocido para ellos. Era material de primera para componer la canción que narrase su rito de iniciación. No obstante, no tuvo mucho tiempo para pensar en ello ya que pronto llegaron al final del Puente Lunar. Faruq y él fueron los últimos en salir del túnel y pisar la nieve del suelo. Aquí la noche era más cerrada y Selene ya había recorrido un pequeño tramo de su viaje celestial. Asimismo, Voz-de-Plata pudo comprobar que habían llegado a un pequeño claro, rodeado de árboles sin hojas cuyos troncos blanquecinos parecían los mismísimos huesos de la tierra saliendo a la superficie. Faruq fue el último en salir del Puente Lunar y, cuando lo hizo, aquel túnel translúcido y brillante se cerró sobre sí mismo y se hundió en el suelo nevado sin dejar ningún rastro. Voz-de-Plata no pudo verlo con sus propios ojos ya que, al igual que la mayoría de sus hermanos de manada, su atención estaba completamente concentrada en el hombre de buena estatura que les estaba esperando de pie en el claro.

Tenía rasgos claramente nativo americanos. Su larga melena morena desaparecía tras sus hombros hasta alcanzar la mitad de su espalda. Sus ojos los observaban con miradas graves. Vestía un traje tradicional indio sobre el que llevaba puesto un grueso abrigo negro para protegerse mejor del frío.

-Sed bienvenidos, cachorros del Clan del Pacto-, les saludó con una voz fuerte y clara. -Soy el Guardián de la Puerta del Clan del Lobo Invernal. Aquí encontraréis refugio y alimentos para todos. Por la mañana comenzará vuestro rito de iniciación.

Dicho esto, el hombre se dio la vuelta y caminó hacia los árboles sin decir nada más. Voz-de-Plata tenía muchas preguntas que hacerle, pero decidió que no era el momento más adecuado para ello. Miró con cautela a Mata-Parientes para ver que hacía el alfa de su manada, ya que no quería ofenderlo siguiendo al nativo americano sin su permiso. No hizo falta formular ninguna pregunta. El joven lobo Fianna les devolvió la mirada aún en su forma humana y siguió torpemente a su anfitrión. Toda la manada hizo lo mismo.

Cruzaron la arboleda hasta llegar a una pequeña cornisa rocosa, llena de cuevas y grietas naturales en su irregular pared rocosa. Una manta de lana colgaba en la entrada de una de aquellas cuevas para mantener el calor en su interior. El Guardián de la Puerta acompañó hasta allí a los cachorros y los invitó a pasar. El interior de la cueva no era precisamente espacioso ni lujoso, pero era muy cálido gracias a una hoguera encendida sobre una depresión en el suelo donde ardía lentamente un asado de venado. También había una docena de mantas de lana que les protegerían del frío del invierno. Al igual que Lars o Canción-Oculta, Voz de Plata salivó nada más que vio la carne de venado asándose sobre el fuego. Había soportado demasiados días alimentándose a base de una ridícula dieta de pan viejo como para que un simple asado de carne no le pareciese un manjar suculento. Cuando hicieron el ademán de acercarse, Mata-Parientes, que había vuelto a adoptar su forma lobuna natural, les gruñó amenazador y todos se vieron obligados a contenerse.

-Yo soy el alfa-, dijo utilizando los gruñidos de la lengua Garou. -Yo como primero.

-Pero eso no es justo-, se atrevió a responderle Voz-de-Plata. -Hay suficiente comida para todos. Podemos repartirla a partes iguales y comer juntos como hermanos.

-Yo como primero-, ladró Mata-Parientes al tiempo que enseñaba sus colmillos.

-Lo siento, Voz-de-Plata, pero el alfa tiene razón-, intervino Canción-Oculta. -Aunque nos pese, la Letanía lo dice muy claro: "Dejarás la primera parte de la presa para el de mayor posición".

-Pero nosotros no hemos cazado esta carne-, apuntó sagazmente Faruq. -No es nuestra presa. ¿Cómo vamos a aplicar la Letanía en ese caso?

-No intentes meter cizaña-, sonrió Canción-Oculta. -Ese precepto de la Letanía no sólo se aplica a las presas que caza una manada de Garou, sino también al botín de guerra y a otras cosas.

-Dejemos de discutir de una vez, por favor-, suplicó entonces Voz-de-Plata. -Cuanto antes coma Mata-Parientes, antes lo haremos los demás.

Mata-Parientes esperó unos segundos más mirando a sus hermanos de manada y, cuando se hubo asegurado que ninguno de ellos le disputaba sus derechos naturales de alfa, se volvió hacia la carne y comenzó a arrancar generosos trozos, tragándoselos con avidez. Su sabor le parecía repugnante, pero se obligó a comer igualmente para estar fuerte de cara al rito de iniciación.

Mientras esperaban a que Mata-Parientes terminase de comer, Voz-de-Plata le preguntó a Lars si sabía qué era exactamente un Puente Lunar. Canción-Oculta y Faruq también miraron al Theurge de su manada con curiosidad esperando una respuesta.

-Básicamente es un espíritu, una de las hijas de Selene que se llaman Lúnulas. Pueden adoptar la forma de un túnel brillante para transportar a los Garou de un túmulo a otro, pero para hacerlo tiene que tener el permiso de los tótems espirituales de cada túmulo, además del de los respectivos Guardianes de la Puerta, claro. Sin embargo, he oído que las Lúnulas pueden hacer muchas otras cosas y que al igual que su madre, adoptan varios rostros. Mi maestro incluso me aconsejó que las evitase durante las noches de Luna Llena, puesto que se vuelven irracionales y extremadamente violentas.

Todos ellos se sorprendieron del poder de los espíritus. Sus primeros pasos por la Umbra ya les habían mostrado una mínima parte de los extraños y misteriosos poderes de sus habitantes, pero lo que todos ellos ignoraban hasta ahora salvo Lars era que también podían afectar al mundo físico.

Una vez que Mata-Parientes estuvo saciado, se alejó de la carne y se recostó en el suelo rocoso sobre sus patas desdeñando las mantas humanas. El resto de la manada había decidido repartir lo que quedase a partes iguales, por lo que se sentaron junto al fuego y disfrutaron juntos del sabor de la carne asada.

Cuando terminaron su pequeño banquete, se tumbaron cubiertos por las mantas de algodón y durmieron plácidamente por primera vez en muchos días. Ninguno podía sospechar si quiera lo que les esperaba a continuación.

-.-

Pasadas unas horas, todos ellos se despertaron al escuchar un aullido horriblemente largo y doloroso. A pesar de estar atontado por la brusca forma de despertarse, Voz-de-Plata se dio cuenta enseguida de la naturaleza del aullido.

-Es una Endecha por los Caídos-, murmuró a sus hermanos. -Ha debido ocurrir una terrible tragedia.

Luego escucharon un nuevo aullido, menos sombrío, pero igualmente urgente.

-Ese es el Aullido de Llamada al Clan-, afirmó sorprendido Canción-Oculta. -Parece que están llamando a todos los miembros del Clan del Lobo Invernal.

-Tengo un mal presentimiento acerca de cómo va a terminar esto-, murmuró Lars taciturno.

El Guardián de la Puerta apartó en ese momento la manta que cubría la entrada de la cueva y con voz enfadada, les ordenó que le siguieran. Al salir, vieron a numerosas figuras, todas ellas nativo americanas, esperando en el exterior. El frío de la noche no parecía hacerles mella en absoluto. La mayoría de los hombres y mujeres reunidos allí estaban en sus formas Homínidas, pero había unos pocos en formas Crinos, Hispo y Lupus luciendo el pelaje gris pardo característico de los Garou de la tribu Wendigo. En esos momentos, había casi una veintena y seguían viniendo más y más.

Voz-de-Plata no tenía ni idea de lo que estaba pasando, pero no le gustó las miradas de abierta hostilidad con que les recibieron. Sus hermanos parecían compartir sus mismas impresiones. Mata-Parientes estaba tenso, con el pelo encrespado y las orejas altas. Afortunadamente, Faruq parecía intimidado y permaneció callado mientras los llevaban al centro de la reunión, donde esperaban cinco Garou en forma Crinos.

Voz-de-Plata miró a Canción-Oculta buscando una mirada de apoyo, pero el Colmillo Plateado estaba demasiado concentrado evaluando con atención las reacciones de los cinco líderes del clan. Voz-de-Plata decidió que sería juicioso hacer lo mismo para averiguar qué diablos estaba pasando. Dos de ellos le devolvieron la mirada con la misma hostilidad que la mayoría de los Wendigo reunidos, aunque uno parecía muy triste, casi a punto de llorar, otro parecía estar abochornado por lo que estaba ocurriendo y el tercero les observaba  fijamente. Controlando su furia, el más alto y fuerte de ellos tomó la palabra.

-Ya no sois bienvenidos entre nosotros. Nuestros espíritus nos han traído noticias esta noche. Nuestros cachorros están muertos, asesinados por vuestra gente, y según todas las costumbres de nuestra raza, ya no estamos obligados a llevar a cabo vuestro rito. Sólo os protege de nuestra furia el hecho de que sois cachorros, por lo que no podemos mataros por los crímenes de vuestros mayores. Por lo tanto, quedáis expulsados de este túmulo. No volváis, si lo hacéis ya no se os considerará protegidos por la Letanía.

-Os juro que sentimos vuestra pérdida como si fuese nuestra-, intervino Canción-Oculta, -y os doy mi palabra de honor que averiguaremos quién es el responsable de la muerte de vuestros cachorros. Su crimen no permanecerá sin castigo.

Muy pocos de los presentes parecieron tomarse en serio sus palabras y el clima de hostilidad estaba creciendo peligrosamente.

-Vámonos, ahora-, gruñó indignado Mata-Parientes.

Ninguno de ellos discutió la orden del alfa de su manada, pero cuando se dieron la vuelta, descubrieron que los Wendigo habían formado un pasillo detrás de ellos. "Es un pasillo de la vergüenza", se dio cuenta Voz-de-Plata. "No podrían repudiarnos de una forma más clara". La manada avanzó despacio entre los enfadados Garou del Clan del Lobo Invernal, temiendo un ataque repentino en cualquier momento. Mata-Parientes encabezaba la marcha, seguido por Canción-Oculta y Lars. Voz-de-Plata y Faruq caminaban los últimos. Al estar al final, los dos pudieron ver claramente como uno de los Wendigo, uno joven Crinos que lucía una herida terrible sobre su cráneo que le había amputado también la oreja derecha, se adelantaba a sus compañeros y escupía a la cara de Canción-Oculta. El Colmillo Plateado se detuvo consternado, limpiando el esputo de su pelaje. Mata-Parientes se volvió para gruñir amenazador al Wendigo. Parecía que el joven lobo iba a saltar sobre su garganta en cualquier momento. La tensión podía cortar como un cuchillo.

-No dejéis que os provoque-, suplicó Voz-de-Plata.

-Te deshonras a ti mismo escupiendo a un cachorro que ni siquiera ha pasado su rito de iniciación-, le respondió Canción-Oculta al guerrero Wendigo.

-Marchémonos cuanto antes-, dijo Lars con mucha calma.

El guerrero Wendigo no respondió a Canción-Oculta con nada más que una mirada cargada de rabia homicida. Mata-Parientes gruñó a sus hermanos para que avanzasen y se quedó al final del grupo, retrocediendo lentamente para proteger la retaguardia de la manada y asegurarse de que el guerrero Wendigo no iniciaba otra provocación. Luego todos ellos salieron huyendo en dirección a los árboles.

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